La Coctelera

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25 Abril 2006

2007, el año de los rascacielos, de Fernando Mas en El Mundo de Madrid

Urbanismo. El paisaje de la capital cambiará el año que viene cuando se termine la construcción de, al menos, tres de las cuatro torres de la Ciudad Deportiva. Las obras tapan ahora lo que será el centro de negocios más importante de Madrid, pero ya se intuyen los trabajos de dos de los edificios, que tendrán una media de 220 metros de altura. La única que no estará lista para esa fecha será la de Testa (Sacyr) por los problemas que ha tenido para incluir otros usos entre sus más de 52.000 metros cuadrados.

Un tapiz de cristal, piel frágil; unos pilares de hormigón que se retuercen, dándole movimiento a lo rígido; un forjado que se rompe y permite la entrada de la luz. Dos columnas que suben en paralelo hasta juntarse, formando un arco, a 250 metros del suelo, y atrapando en el espacio interior el bullicio de la oficina.Cuatro hitos que, en 2007, darán personalidad a Madrid, una ciudad sin altura. Será el que viene el año de los rascacielos.
Las llamas que la noche del 12 de febrero de 2005 empezaron a consumir el Windsor se veían nítidas a decenas de kilómetros. A la mañana siguiente, el perfil de la ciudad había cambiado.

Desde la carretera de La Coruña, bajando por la cuesta de las Perdices, hacia Moncloa, era fácil ubicar, tomando como referencia la Torre Picasso, el techo de Madrid (con 157 metros de altura), la figura calcinada y amorfa del Windsor. Por aquellas fechas, curioso, se perforaba ya el suelo para construir en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, los cuatro rascacielos más grandes que tendrá la capital.

Eran los primeros movimientos, tímidos, del nuevo Madrid que siempre se ha soñado hacia el Norte y que, por culpa de una histórica y paralizada Operación Chamartín, -enterramiento de la estación de Renfe y prolongación de La Castellana, en resumen-, siempre se había dado por imposible. El 21 de diciembre de 2004, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, había asistido a la colocación de la primera piedra de Torre Espacio, perteneciente al Grupo Villar Mir. Una de las cuatro torres que se levantan en los terrenos de la que fuera mítica Ciudad Deportiva del Real Madrid.

Se especulaba entonces con el tiempo que tardarían en emerger los rascacielos, tras años de sortear problemas. Entre otros, que la altura, -una media de 220 metros-, de los edificios bloqueaba una ruta aérea habilitada para casos de aterrizajes de emergencia.Se debatía, incluso, si uno de los rascacielos se construiría: el de Testa (Sacyr).

Camina el tiempo, y hoy desde la cuesta de las Perdices se divisa en el centro de la imagen que ofrece el skyline de Madrid el espacio vacío del Windsor, -derruido, a la espera de proyecto, de futuro, de un incierto renacimiento- y en la parte alta, en el Norte, se ha dicho, los esqueletos enormes de las nuevas torres.

En la lejanía, cierto, se adivina sólo la silueta de dos de ellos.Al acercarse a los pies de la obra, se deduce que son Torre Espacio, muy avanzada, y la Torre Repsol, ya con las formas bastante definidas.La Torre de Cristal, de la Mutua, ha crecido un poco menos. Pero, ¿cuánto?

El mejor seguimiento de las obras lo realizan los autores del sitio de Internet urbanity.blogsome.com. La última actualización, del 20 de abril, indica que Torre Espacio, que se elevará a 220 metros del suelo, ya ha crecido 140 metros. La inversión en este edificio del Grupo Villar Mir será de 390 millones de euros, y su inauguración está prevista para mayo de 2007. El diseño corresponde al equipo Pei, Cobb & Freed y acogerá 59 plantas para oficinas, comercios y aparcamientos subterráneos. Entre el 70% y el 80% se pondrá en el mercado, el resto lo ocupará el grupo.

Al tiempo que crece el edificio, se trabaja ya en los acabados exteriores, -los paneles de cristal que, en definitiva, serán carta de presentación del hito-, de las primeras plantas.

La Torre Repsol, diseñada por el equipo de Norman Foster, que prepara ya otro edificio para la nueva Ciudad de la Justicia de Valdebebas, ha crecido 85 de sus 250 metros totales. Se dedicará íntegramente a las oficinas de Repsol-YPF y la inversión ronda los 300 millones de euros. El rascacielos se ha pensado para absorber las vistas de la Sierra de Madrid, con tres bloques centrales de oficinas, -1.500 metros cuadrados cada planta-, atrapados, enmarcados, sostenidos por una estructura exterior que culmina en arco y donde se situarán los núcleos de comunicación.Ya se puede observar ese perfil externo y el primero de los tres bloques.

La Torre de Cristal (de la Mutua) la ha perfilado el argentino César Pelli. Su cobertura de vidrio es el elemento distintivo de un edificio donde el aprovechamiento de la energía solar es clave. De los 250 metros previstos, se han construido ya poco más de 50. La inversión para la construcción de 45 plantas de oficinas y despachos que se pondrán en el mercado es de 344 millones de euros.

En total, las torres que ya transforman el skyline de Madrid, ofertarán 116.000 metros cuadrados de oficinas. La mayoría para alquiler. Las propietarias podrían decidir, finalmente, ocuparlos íntegramente. Es el caso, comose ha explicado, de la compañía Repsol.

Pero el negocio no será solo de oficinas. Además, un hotel. En la torre de Testa (Sacyr). Fue el rascacielos con el que, a cambio de la recalificación, se quedó el Ayuntamiento, sacó a concurso y adquirió el grupo de Luis del Rivero. Es la única -y sus problemas hubo- que albergará algo distinto.

El edificio ideado por Carlos Rubio y Enrique Alvarez-Sala destina el 63% de la superficie, 33.148 metros cuadrados, a un hotel de unas 500 habitaciones ubicado en las 33 primeras plantas, de las 56 prevista. El 37% restante, 19.468 metros cuadrados, serán oficinas. De los 236 metros de altura, se han levantado un poco más de 40. Es, como se ve, el que más lentamente crece.Es, por los problemas que hubo con el Ayuntamiento (se pretendía destinar más a oficinas y menos a hotel), el que empezó más tarde.Y no estará para 2007. Si acaso, para el último tercio de 2008.

Bajo los rascacielos, el nuevo Azca, el anillo distribuidor que en el futuro será clave no sólo para los movimientos que generará en la zona la actividad de las torres, sino para las conexiones con el Norte de la ciudad. En el futuro, punto de conexión con el by-pass Norte de la M-30, un proyecto que no podrá ejecutarse, precisamente, hasta que no se desbloquee la Operación Chamartín y la ciudad pueda extenderse hacia el Norte de manera definitiva y cómoda.

El proyecto se rematará -descartada una de las emblemáticas instalaciones olímpicas, el Pabellón Madrid Arena, trasladado ahora junto a La Peineta- con la construcción de un gran centro de convenciones, un Palacio de Congresos. Es una idea del alcalde, pero sólo una idea.

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