El millón largo de accionistas de Endesa, incluidos hedge funds, grandes fondos institucionales y no se sabe si también Caja Madrid, observan con resquemor los escenarios de un posible pacto en el embrollo de la OPA, porque hay muchas cartas para que se haga en condiciones de precio muy inferiores a los 27,5 euros ofrecidos por E.ON.

Se están barajando algunas jugadas un tanto inquietantes y casi ninguna de ellas aparece el accionista como el más beneficiado, más bien son otros, como el interés nacional, la garantía del suministro, la solución política, el diálogo Madrid- Cataluña o las relaciones de ZP-Merkel, así como la permanencia o no de Pizarro en el cargo.

Bueno, hay que partir de una idea. Ni Pizarro con sus triquiñuelas jurídicas ni el Gobierno con las suyas políticas tienen derecho a entorpecer un proceso de ofertas que tiene por objeto ofrecer el mejor precio a los accionistas que entraron o no cuando fue privatizada, han confiado en la empresa, han aguantado la estrategia y soportados los sacrificios de los últimos años y, ahora, cuando ven que su acción, al calor de las OPAs y nada más que de las OPAs, pasa de 18 a 27,5 euros, se encuentran con que pueden ser ninguneados a varias bandas.

La realidad, sin embargo, habla de una OPA suspendida por un juzgado de lo Mercantil y por el Supremo, mientras que la de E.ON está pendiente de una decisión de la CNE, que pese a lo que se diga públicamente tiene un altísimo cariz político. Puede conseguir el okey de la CNE y del Ejecutivo, pero será necesario ver las condiciones y compararlas con las impuestas por el Gobierno a Gas Natural. Puede incluso que la Comisión Europea la apruebe y el Gobierno español la entorpezca.

En cualquier caso, la idea de Ricard Fornesa de llegar a un pacto con Manuel Pizarro resulta en casi todas sus posibilidades muy difícil.

Si se produjera un pacto, pongamos de compra de Endesa sobre Gas Natural o de fusión -lo cual sería simplemente de rechifla y debería obligar a la dimisión de un par de cúpulas directivas y de otros tantos políticos- deberían establecer un canje que ofreciera beneficios e incentivos suficientes para compensar a los accionistas de la eléctrica.

Ya sólo un anuncio así podría provocar una estampida en la acción que dejaría temblando y en la cuerda floja a Pizarro y los suyos.

Si el Gobierno pacta la OPA con E.ON sin activos regulados, ni estratégicos, “ni na de na”, con el fin de no romper las relaciones con Merkel, las condiciones de la OPA podrían variar notablemente. Por que son alemanes, pero no tontos.

Hay muchos observadores esperando a ver cómo se sostendría legalmente la retirada de la OPA de Gas Natural- ahora imposible- o la de E.ON, o la de ambos, y a ver qué posición mantendría la CNMV, convertida en el único valedor de las accionistas de ambas compañías. Difícil tesitura.

Sustraerles a los accionistas de Endesa la tan esperada subasta entre Gas y E.ON es como robarles la cartera, y en eso parece que estamos. Los accionistas quieren ver si Gas ofrece más que E.ON y acudir a la oferta que pague más, tal y como mandan los cánones del mercado.

El planteamiento de un acuerdo Endesa-Gas y venta de activos a E.ON tampoco resulta del gusto de casi nadie, porque existe un pacto con Iberdrola que podría ser la beneficiaria de los avales ahora depositados por Endesa, aunque quedaría compuesta y sin crecimiento.

Es difícil, en este panorama, que un pacto se produzca con los mismos actores, con Montilla de un lado y Zaplana o Pujalte de otro, incluso con Pizarro de un lado y Brufau o Gabarró de otro ¿Serían capaces de seguir casi todos como si tal cosa?

Cuándo la semana pasada una periodista le preguntó al ministro de Industria si iba a contar con el PP o a contactar para buscar una solución en relación con la operación esté le espeto desabrido: “¿Para qué?”.

Desde que Endesa depósito el primer aval, la acción ha perdido casi un euro y se aleja de los 27,5 euros de la OPA.

El horizonte del conflicto, tal cual está el enredo ahora mismo, se puede alargar más de un año y, en todo este tiempo, los accionistas de Endesa, Gas Natural e Iberdrola estarán sufriendo la mala cabeza de los que lanzaron la OPA sin pensar con quién se la jugaban y sin valorar que hacer una operación hostil en esta España en la que todo se debe dejar atado y bien atado resulta harto complicado.

Los accionistas de Endesa, lo dicho, con la mosca tras la oreja y tentándose el bolsillo. Si se les ocurren a ustedes soluciones al embrollo...