¿Cuándo hablaremos del Hospital Central y de la Facultad de Medicina?, de José María Navia-Osorio en La Nueva España
Nunca me he creído que el nuevo Hospital Central iba a ser como se nos prometía. Más que nada porque se nos han prometido cosas distintas. He conocido dos maquetas distintas, ambas presentadas en la Feria de Muestras. Tengo ante mí sus fotos, no se parecen en nada.
He conocido dos fechas de terminación distintas, 2008 y 2010. He oído incluso hablar de equipamientos tan peregrinos como un Museo de la Arqueología sanitaria. Me han dicho que costaría tantos precios distintos que ya no me sé ninguno.
Nunca me he creído nada.
Por eso cuando ahora dicen que de la Facultad de Medicina «ya hablaremos» no me he sorprendido lo más mínimo. Tampoco me creo que vayamos a hablar de ella ni ahora ni en el futuro. Y si se hablara, seguiríamos sin tener nueva Facultad, tendríamos como siempre palabras huecas y maquetas fantásticas.
Reconozco mi escepticismo, pero hubo ingenuos que se lo creyeron todo y han ido quedando desencantados por el camino.
El gran problema del nuevo Hospital Central es que nunca debió construirse en La Cadellada. Se decidió así y se cometió un error. Pero es lo que tenemos, nos guste o no.
La Facultad de Medicina se construyó en el Cristo por su cercanía a los hospitales. En torno a esta Facultad creció un nuevo campus universitario. Si se traslada el Hospital, se desbarata la secuencia lógica de todo lo que se había planificado y desarrollado a lo largo de 30 años.
Era algo tan evidente que nunca comprendí el empecinamiento en el traslado a La Cadellada.
Entendía que quienes habían hecho compras de terrenos esperando su revalorización quisieran el traslado, pero nunca fui capaz de entrar en los razonamientos que llevaban a pensar que el Hospital del Cristo era cosa de la derecha fascista y carca y que el Hospital de La Cadellada era de izquierdas y progresista.
Unos son culpables por no haber sabido entender las razones que otros, también culpables, no hemos sabido explicar.
Ahora ya no hay vuelta atrás. Tenemos lo que algunos han querido tener y lo que otros han permitido. Pero el caso es que tenemos un problema que hay que solucionar. No nos vale el «ya hablaremos».
El planteamiento del problema es el siguiente: «Estamos construyendo un Hospital Universitario con menos camas de las necesarias y a casi 30 minutos de distancia de la Facultad de Medicina. Necesitamos un hospital del tamaño adecuado a las necesidades y con una Facultad de Medicina adyacente».
A partir de este planteamiento caben muchas soluciones, mejores o peores, más caras o más baratas, que solucionan el problema a corto o a largo plazo y con más o menos efectos secundarios.
Podríamos hacer una nueva Facultad en La Cadellada. No sería más caro que construir el Museo de Niemeyer, pero ¿qué hacemos con el resto del campus? No creo que tengamos dinero ni tiempo para trasladarlo.
Podríamos dejar un resto de hospital, más pequeño, un hospital docente, en el Cristo junto a la Facultad actual, pero ¿con qué médicos? ¿Privaríamos al nuevo hospital de la presencia de muchos médicos que son a la vez profesores universitarios? ¿Tienen sentido dos hospitales en Oviedo?
Podríamos minimizar el daño planificando la enseñanza de la Medicina de tal manera que las asignaturas preclínicas se impartieran en el Cristo y las clínicas en La Cadellada, construyendo en el nuevo hospital una sucursal de la Facultad, ¿pero es posible fraccionar la Facultad de Medicina sin destrozar su calidad?
Seguro que podemos buscar más soluciones y elegir la mejor si pedimos ayuda a quienes conocen el problema y que seguro que habrán meditado muchas veces el tema. No hace falta ir muy lejos para encontrar a esas personas, estarán en la Facultad de Medicina y en el propio Hospital Central.
Terminaríamos encontrando lo mejor, pero lo que no podemos hacer es decir «ya hablaremos» y no atrevernos a encarar los problemas. A lo mejor tendríamos que empezar oyendo cosas que no nos guste oír y por eso queremos dejarlo para otro día, pero a mí no me importaría pasar el mal rato de escuchar los reproches de quien va a ofrecerme la solución para el problema que me quita el sueño. La carga de la responsabilidad me impediría descansar.
No podemos esperar hasta el año 2010 para hablar y mucho menos para pensar.
Casi todo lo que sé de Medicina lo aprendí en las aulas de la Universidad de Oviedo y en las plantas del Hospital. Mis maestros y mis compañeros me enseñaron y ayudaron.
Con esos antecedentes, si algún día me viera en la necesidad de pedir consejo para arreglar el desbarajuste del nuevo Hospital Central, lo buscaría en esos sitios.
«Ya hablaremos».
José M.ª Navia-Osorio es el presidente de la Comisión de Sanidad del Partido Popular de Asturias.
