Volver a Madrid siempre resulta difícil, áspero incluso, cuando se regresa de Italia, bella y fantasiosa y últimamente delirante. Te vas con el Gobierno medio hundido, que te lo digo yo, que estos tíos no levantan cabeza desde lo del Estatut, y vuelves con Rodríguez Zapatero, socialista, traidor y apátrida, medio rozando la mayoría absoluta, que también te lo digo yo, que el PP no sabe cómo oponerse al alto el fuego de ETA y al nuevo Estatuto de Andalucía.

De manera que ayer era un buen día para platicar con Segador bajo el verde neón de La Torre del Oro, bar quizá ya conocido por el lector, donde dan de beber caldo andaluz, gazpacho (en verano) y perspectiva histórica. Granizaba en la plaza Mayor. Y así hablaba Zaratustra:

- Zapatero ha dado muestras de autoridad.

- ¿Un simple reajuste del Gobierno puede invertir el clima político? Sólo ha cambiado a tres ministros. Madrid, siempre exagerada.

- No se equivoque, amigo catalán. Éste es un país en el que gana quien sabe resistir y mandar. Sobre todo, mandar. Los españoles han venido a este mundo a ser mandados.

- A Aznar le encantaba mandar y acabó perdiendo.

- Porque se le fue la olla. Se dice así, ¿verdad? Aznar podía haber gobernado mucho tiempo, desde la sombra incluso, si no hubiese puesto los pies sobre la mesa. El español acepta el mando y a la vez desconfía de él. Es la historia, amigo mío. Desde hace más de quinientos años el poder está perfectamente codificado en España. Aznar jamás debió haber pisado El Escorial, que además de ser un lugar reservado a los reyes es tierra encantada.

- ¿Cómo?

- El Escorial se llama así por las escorias de unas antiguas herrerías. Donde hay vetas de hierro hay fuerza telúrica. ¿Por qué cree que Felipe II ordenó construir allí su monasterio panteón? Muy cerca está el monte Abantos, el más alto de la sierra de Guadarrama. Abantos significa buitre,animal sagrado de las antiguas tribus celtíberas.

- ¿Usted también, amigo toro?, ¿usted también ha sucumbido a la ola de esoterismo que nos invade?

- ¿Y usted me lo pregunta? Usted, que viene a pedir consejo a un toro parlante.

- Más que consejo, orientación.

- Para misterio, el de Catalunya. Se están superando ustedes.

- Bueno, los catalanes siempre hemos tenido una visión distinta del mando. En Catalunya las relaciones de poder siempre han sido más horizontales.

- Si usted lo dice. Yo creo que los catalanes también tienen un grandísimo apego al mando, en tanto que garantía de un orden siempre idealizado. Todas sus grandes figuras políticas han sido patriarcales: Prat de la Riba; Macià, que era teniente coronel del ejército español; Tarradellas, y Pujol. Companys no lo fue y hoy aparecería como una figura menor y discutida de no haber sido detenido por los nazis y fusilado por Franco. Y Maragall...

- Maragall es un gato.

- Le veo benevolente.

- Maragall, ahora con el apoyo del PSC, está intentando zafarse del pacto PSOE-CiU, esbozado, pero todavía no sellado. Más que mandar, Maragall intenta evitar que su tradición política, quizá no tanto las siglas de su partido, sea de nuevo sacrificada en el sacro altar de la gobernabilidad.

- Pero Esquerra es un estropicio que no cesa. ¿No se dan cuenta de que se están cargando el mito de la Catalunya eficiente y elegante? ¿No ven que este mito era una fuente de poder para Catalunya? ¿No han oído hablar nunca del poder blando?¿Dónde está la izquierda que se proclamaba noucentista ante Jordi Pujol?

- Esquerra transporta el mismo germen que la Liga Norte italiana. A ellos les molesta que se diga así, quizá porque no conocen el origen de la Lega Nord. ERC es el partido del català emprenyat,EFE asustado por el curso del mundo y rebotado contra los que mandan, porque deseando ocupar su puesto, sabe que no tiene fuerzas suficientes para ello. De ahí, la idealización de una Catalunya independiente. Esquerra suscita apoyos porque molesta a los de arriba, sin que importen mucho la elegancia, las formas o los modales. Fíjese en ese hombre, Vendrell, recién nombrado conseller. Viene a decir: "No os caigo simpático, ¿verdad? Pues me vais a tener que aguantar". Esquerra es antinoucentista. Y su caligrafía comienza a ser común en Europa. Quizá menos en España, porque los dos grandes partidos aún son capaces de sintetizar diversos humores sociales.

- ¿Caligrafía llama usted al deseo de mandar? No se haga el italiano sutil. Desprográmese o lo lamentará, que aquí se habla claro.