La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

21 Abril 2006

Ovni perdido en un agujero negro, de Francesc-Marc Álvaro

Tanto le gustaba la política italiana a Pasqual Maragall que una vez llegó a presidente de la Generalitat decidió superarla y le ha salido la política marciana, de Marte quiero decir. Ayer, su ovni salió definitivamente de todas las rutas interestelares conocidas y se perdió en un agujero negro. Dentro de todo agujero negro, el tiempo se dobla sobre sí mismo, por eso al president tanto le da hacer los cambios de consellers antes que después del referéndum del Estatut. Aunque parezca lo contrario, no es tiempo lo que le falta, sino espacio. El espacio que no le dejan ni el PSC, ni los socios, ni la sombra del alcalde exitoso que fue. Maragall es un honorable cosmonauta que pilota sin manos un Govern que no es siquiera suyo. Hoy, el Gobierno catalán es una nave ruidosa extraviada en un punto remoto entre la atmósfera de Dune y el campo gravitatorio del Planeta Fantasma.

El ovni de Maragall es de goma y por eso rebota. Y va recubierto de amianto y por eso no se quema. Y no tiene otro objetivo que durar, por eso cualquiera puede ser conseller. Sólo en un país tan amante de la fantasía como Catalunya puede un gobierno vivir en la contradicción permanente y no saltar en mil pedazos hasta convertirse en polvo de estrellas. El president mueve (con el escaso margen que le dejan) las figurillas de su tripulación porque piensa llegar sano y salvo a los encuentros en la tercera fase. Confía en atravesar la tormenta del referéndum estatutario disimulando ante el previsible voto nulo de ERC y prepararse para reeditar el tripartito, si los resultados vuelven a permitir la suma de PSC, ERC e ICV. Luego, siempre podría abandonar el sillón a medio mandato, como hizo en el Ayuntamiento de Barcelona. Sobre los cambios, hay que lamentar la salida de un gestor eficaz como Carretero y celebrar la entrada de Mascarell, conocedor de la materia que le toca.

Esta remodelación (realizada con todas las tripas a la vista) confirma la voluntad de Maragall de tener una segunda investidura. Además, dos de los consellers socialistas que entran son de su confianza personal. Por otro lado, la aceptación maragalliana del republicano Vendrell sólo se comprende a la luz del lema que nos legó el gran filósofo Eleuterio Sánchez, alias El Lute:"Camina o revienta".

Mientras, en la Tierra, Zapatero observa con atónita contención castellana al honorable cosmonauta. ¿Hará algo el presidente español para evitar mayores extravíos de Maragall? No faltan quienes se lo reclaman. En medio de todo, el centro de control del PSC trata de mantener contacto con el ovni perdido, pero no es fácil. La frase "Houston, tenemos un problema" es ya un mantra que Montilla, Iceta y Zaragoza repiten cien veces diariamente. Con todo, no debemos olvidar que los ovnis surcan (o no) las galaxias mientras la gente no cree demasiado en ellos.

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