¿Alcanzaremos los 12.000 en el Ibex?, ¿Qué hago con el dinero si vendo?, ¿Cual va a ser la siguiente compañía opada?, ¿No crees que las Bolsas están tiradas de precio con respecto a las casas?, y así un sinfín de preguntas que los particulares hacen para buscar justificación a un deseo irrefutable que es comprar justo cuando no hay que hacerlo. Desde que en marzo de 2003 se inicio el ciclo alcista de Bolsa, el Ibex ha subido un 120%, es decir una media del 40% cada año. No se donde va a estar el final, 12.500 puntos, 13.000..., pero lo que tengo claro es que el 90% del ciclo nos lo hemos comido y que comprar en la última parte suele llevar a graves errores.
La confirmación de la recuperación americana, la mejora sustancial de los emergentes, la subida de márgenes, la fuerte reestructuración en costes y la mejora de costes financieros fue la causa de la primera parte del ciclo alcista. Ahora ya quedan razones derivadas del exceso de liquidez, creado por los bancos centrales que desencadena movimientos corporativos desaforados. Además, yo no voy a traicionar a una serie de principios básicos en la inversión en Bolsa: no compro con los tipos largos subiendo, ni con las revisiones de beneficios cada vez más bajas, no compro con el oro a 600 dólares y el crudo a 70 dólares, no compro acciones porque la inversión alternativa -la inmobiliaria- esté muy cara, no compro a las puertas de una ligera desaceleración de la economía mundial, no compro basándome en la burbuja de liquidez y con los niveles de deuda sobre PIB en máximos y no compro con todos los indicadores técnicos presentando fuertes divergencias bajistas.

Alberto Espelosín Audera es analista de Ibercaja.