Los consellers Rañé, Mieras y Siurana, del PSC; Carretero y Solà, de ERC, y Milà, de ICV, deberán dejar el Govern de la Generalitat - ERC e ICV fuerzan al presidente de la Generalitat a retrasar el anuncio oficial de la remodelación hasta que hoy se reúnan las direcciones de las dos formaciones
Seis meses después del primer intento frustrado, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, sorprendió ayer con el anuncio de que procederá a la sustitución de seis consellers del Govern para «desplegar el nuevo Estatut» y «encarar la segunda parte del mandato con la determinación de alcanzar los objetivos del Pacto del Tinell». En un comunicado oficial emitido cuando pasaban poco minutos de la medianoche, el president aseguró que su intención es que «al día siguiente del referéndum» del Estatut, previsto para el 18 de junio, «el nuevo equipo esté funcionando a pleno rendimiento».
Maragall informará este mediodía de los cambios en una comparecencia oficial, aunque las modificaciones que pretende hacer todavía deben recibir el visto bueno de las direcciones de ERC e ICV, sus socios en el Govern, que se reúnen hoy.
Abandonarán el Govern tres consellers del PSC (Josep Maria Rañé, de Indústria; Antoni Siurana, de Agricultura, y Caterina Mieras, de Cultura), dos de ERC (Joan Carretero, de Governació, y Carles Solà, de Universitats i Recerca) y uno de ICV (Salvador Milà, de Medi Ambient i Habitatge).
Se incorporarán al Ejecutivo catalán en sustitución de los consellers socialistas el actual alcalde de Manresa, Jordi Valls, que ocupará la cartera de Indústria, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferran Mascarell, que tendrá la misma responsabilidad en el Govern, y Jordi William Carnes, que dejará la dirección general de Desenvolupament Rural para ocupar el cargo de conseller de Agricultura.
Para sustituir a Salvador Milà al frente de Medi Ambient sería nombrado Francesc Baltasar, histórico alcalde de Sant Feliu de Llobregat y actual secretario general de Relacions Institucionals, aunque la elegida podría ser finalmente una mujer para mantener el compromiso de un Govern paritario.
Para ocupar el puesto de Solà en Universitats sonaba anoche el responsable de Comunicación del Govern, Enric Marín, y para sustituir a Carretero en Governació se barajaban dos nombres, el vicepresidente de la Diputación de Barcelona y responsable de política local de ERC, Jordi Oliveras, y el portavoz republicano en el Parlament, Joan Ridao.
Sin embargo, los socios de Maragall en el Govern se dieron anoche 24 horas para aceptar la reforma solicitada por el president y confirmar el nombre de los nuevos consellers. Tanto ERC como ICV reunirán esta mañana a sus respectivas direcciones para pronunciarse de forma oficial. A las 14 horas, el president ha convocado a los medios de comunicación para informar de los cambios que pretende realizar.
Aunque la crisis en el Ejecutivo catalán se gestó durante las vacaciones de Semana Santa con contactos discretos entre Maragall y el líder de ERC, Josep Lluís Carod, fuentes de la formación republicana se mostraron muy críticas con las «formas» utilizadas por el presidente de la Generalitat para anunciar la remodelación, ya que preferían esperar a que se celebrara el referéndum del Estatut el próximo 18 de junio.
A media tarde de ayer, Maragall convocó en el Palau de la Generalitat al presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, al líder de ICV, Joan Saura, y al viceprimer secretario del PSC, Miquel Iceta.Pasadas las 22 horas, se incorporaba el presidente del Parlament, el republicano Ernest Benach, y el secretario general de ERC, Joan Puigcercós. Al otro lado del hilo telefónico, desde Madrid, el primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, se mantenía informado de las novedades.
Precisamente el pasado martes, Maragall, Montilla, Carod-Rovira y Puigcercós mantuvieron una reunión para acabar de perfilar la remodelación a la que, curiosamente, no asistió el presidente de ICV y conseller de Relacions Institucionals, Joan Saura. En este encuentro, sin embargo, el president Maragall no informó de su intención de provocar la crisis ayer mismo.
Lo que parece claro es que la primera remodelación del Govern no está relacionada con la crisis interna que provoca la posición de ERC contraria al Estatut. Aún así, serán los dos consellers republicanos que más se oponen al texto, Solà y Carretero, los que deberán abandonar sus cargos, si Maragall impone su criterio.El resto de representantes de ERC en el Ejecutivo se han mostrado, en los últimos días, partidarios del propugnar el voto nulo o voto en blanco en el referéndum.
Seis meses después de que sus socios en el Govern, especialmente ERC, y su propio partido frenaran la profunda remodelación del Ejecutivo catalán que el president quería abordar, Maragall ha conseguido llevarse el gato al agua.
A principios del mes de octubre, apenas unos días después de la aprobación del Estatut en el Parlament y poco antes del Debate Política General, Maragall intentó introducir cambios en su Govern que afectaban ocho consellers, entre los que estaban todos los que ahora serán cesados. Sólo la frontal oposición de ERC, que consideró que Maragall incumplía el Pacto del Tinell, y del PSC, que desautorizó al president no tanto por la necesidad de los cambios como por el momento escogido, frustraron sus intenciones.
El presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, llegó a recordar a Maragall en el Parlament que «cualquier modificación del Govern tiene que ser nuevamente pactada con aquellos que aseguran la mayoría» e, inmediatamente, blindó de forma literal a los seis consellers de ERC en el Govern: «Nosotros ya hemos cambiado a dos miembros del Ejecutivo catalán. Ya hemos cumplido. Cualquier otro cambio necesita razones muy sólidas», dijo el líder republicano.
Los dos cambios a los que se refería Carod eran su propia salida del Govern a principios de 2004 tras entrevistarse con la cúpula de ETA en Perpiñán y la sustitución de Pere Esteve por Josep Huguet al frente del Departament de Comerç, Turisme i Consum en octubre de hace dos años, antes de que el primero falleciera víctima del cáncer en junio de 2005.
Hasta ayer, eran los dos únicos cambios introducidos en el Govern tripartito.
Y es que Maragall no encontró apoyo ni en su propio partido, el PSC, para afrontar la remodelación. En un hecho sin precedentes, la Ejecutiva del PSC del 17 octubre, a la que no asistió el presidente de la Generalitat, aprobó un duro comunicado desautorizando a Maragall. «La remodelación del Govern no es hoy ni necesaria ni oportuna», indicaba el comunicado del PSC, muy crítico por el momento elegido por Maragall para provocar una crisis en el Govern, poco antes de que el Congreso de los Diputados tomara en consideración el texto del Estatut remitido desde el Parlament.
Días después, el 25 de octubre, Maragall renunciaba definitivamente a remodelar el Govern, ratificó a todos los consellers «indefinidamente» y sólo reordenó el Ejecutivo catalán en cuatro grandes áreas.
Seis meses depues, el president parece haberse salido con la suya, a falta del visto bueno de ERC e ICV.

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