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20 Abril 2006

Crisis en el tripartito: Maragall echa un órdago a su partido y a sus socios de Gobierno con el cese de seis consejeros, de Luisa Casal en El Confidencial

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha abierto en falso una nueva crisis en su Gobierno después de una ajetreadísima Semana Santa en la que ya anunció a su partido y a sus socios de Gobierno que meditaba cambios importantes en la Generalitat para antes de la festividad de Sant Jordi, el 23 de abril, aunque nadie se imaginaba que los fuera a llevar a efecto.

La pasada semana, Maragall planteó en serio al primer secretario de su partido, el ministro José Montilla, su intención de cambiar a algunos consejeros. Ante la negativa de éste, volvió a insistir esta semana, recibiendo la misma respuesta. Algunos fieles colaboradores del presidente, a su vez, también tantearon a dirigentes del partido, pero la respuesta fue unánime.

Lo cierto es que tampoco sus socios de Gobierno, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya Verds (IC-V), se mostraron de acuerdo con una remodelación inminente. Maragall dedicó parte de sus días de descanso a sondear y tratar de pactar con sus socios la remodelación, recibiendo la misma respuesta que le había dado su partido.

Pero la tozudez de Maragall -fue Felipe González el primero en calificarle de ‘gota Malaya’ porque nunca se daba por vencido cuando quería una cosa- tomó vida propia cuando, a últimas horas de la tarde de ayer, comenzó a llamar por teléfono a sus consejeros para citarlos en su despacho oficial, uno a uno, y notificarles su cese.

Se trataba de un órdago del president en toda regla que cogía desprevenido a casi todo el mundo, pues ayer mismo mantuvo tensas discusiones con ERC e IC-V sobre la conveniencia de la remodelación.

Alejar a los consejeros menos ‘fieles’

Dos motivos fundamentales han animado al presidente catalán a remodelar su Gobierno: en primer lugar, la reciente mini-remodelación que realizó el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que le puso los dientes largos; en segundo lugar, su fijación por alejar del gabinete a las personas que consideraba menos fieles. Así se entiende que consejeros como los socialistas Josep Maria Rañé (Trabajo e Industria), Antoni Siurana (Agricultura, Ganadería y Pesca) y Caterina Mieras (Cultura) salgan del Gobierno. Además de éstos, dejarán su cargo el de Medio Ambiente, Salvador Milà (IC-V), y los republicanos Carles Solà (Universidades, Investigación y Sociedad de la Información) y Josep Carretero (Gobernación), el consejero que recientemente pidió en público el ‘no’ para el Estatut.

Según ha podido saber El Confidencial, desde la crisis desatada el 15 de octubre pasado, Maragall no ha cesado en su empeño de realizar cambios en el Gabinete. En aquel momento, fue desautorizado por su partido, por sus socios y por la oposición. En enero pasado, elaboró un documento de ocho folios en los que proponía a la cúpula socialista una nueva remodelación del Gabinete, pero se encontró con la oposición frontal del PSC, encabezada por el ministro de Industria, José Montilla. Desde hace dos semanas, el presidente catalán ha insistido tanto a PSC como a ERC y a IC-V un día sí y otro no en la necesidad de un cambio.

La situación no está clara todavía, aunque después de la dura discusión de ayer con los dirigentes de Esquerra, que se oponían a relevar a alguno de sus consejeros, el presidente tiró por el camino de en medio. Eso sí, para evitar que nadie pueda calificarle de imprudente, repartió los ceses proporcionalmente: tres socialistas, dos republicanos y un ecosocialista.

La estrategia

Fuentes cercanas a Presidencia de la Generalitat señalan que Maragall se ha aprovechado de la necesidad de la mayoría de los partidos de "hacer piña" para que el Estatuto catalán se apruebe. Es decir, ni siquiera su partido, después de haber puesto toda la carne en el asador, puede permitirse desautorizar de nuevo al presidente.

En este sentido, el círculo más próximo a Maragall cree que todos los partidos, y especialmente el PSC, han de canalizar sus energías hacia el fomento de la participación en el referéndum y dejar las manos libres al díscolo president.

"De aplazarse más la remodelación, nos iríamos a después del verano, como quien dice a un año vista de las elecciones autonómicas, con lo que la acción de Gobierno podría resentirse y visualizarse menos -señalan las mismas fuentes-. En cambio, ahora, puede comenzar a trabajar un nuevo Gobierno que tendrá año y medio por delante para ofrecer resultados vistosos a los ciudadanos".

Para otros, la estrategia de Maragall se basa en que la nueva remodelación fue anunciada "en tiempo y forma" a las cúpulas de los partidos implicados, aunque la posibilidad de un rechazo queda paliada por el propio alcance de los cambios: en la anterior crisis, el presidente pretendía remodelar áreas enteras, lo que obligaba a un nuevo reparto del poder dentro del Gobierno, ya que algunas de las decisiones contravenían los acuerdos del ‘Pacto del Tinell’ (pacto por el que se repartían las áreas entre los miembros del tripartito).

Al no tratarse de remodelación de áreas, sino de un simple cambio de caras, los principales argumentos contra este movimiento pierden su significado, por lo que es más fácil presionar para que se acepten. Y como a nadie le interesa en estos momentos ofrecer una visión de desunión del Gobierno, el camino está más allanado.

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