Lo digo en nombre de aquellos españoles anónimos que le han seguido hasta que se apartó de la política activa, pero sin irse: cállese o váyase, señor Guerra. Antes me gustaría recordar un día tan lejano como el 29 de marzo del 2006, cuando se aprobó el Estatut por 189 votos contra 154. Con ese resultado, votado por los representantes de la soberanía popular, se formalizó y se irá perfeccionando un nuevo Estado de convivencia interterritorial que va a afectar a las relaciones, no sólo de las distintas Autonomías, sino del propio Estado español en su funcionamiento interno y en nuestras relaciones exteriores.

El señor Guerra, don Arfonso, dijo en su día `que a esta España no la reconocería ni la madre que la parió´. Vale, ya se le ha dicho que acertó. Pero, por favor señor Guerra, a partir de ahora va siendo hora que se calle porque no es de recibo que en la Comisión Constitucional del Congreso usted, como Presidente, diga una cosa y admita la aprobación del Estatut, salvo correcciones semánticas y ortográficas; y, por otra, vaya diciendo que España se está balcanizando para terminar diciendo que ha actuado como un carpintero, puliendo el polémico proyecto. Deje a los carpinteros en paz, que son una profesión muy digna. Ya no estamos en 1982. Lo digo desde el respeto histórico hacia su persona y la simpatía personal que me merecen todas sus actuaciones que difícilmente pasan inadvertidas.

Hay que ser coherente, señor Guerra, y no andar diciendo de puertas adentro una cosa y de puertas afuera otra diferente aunque sea con ironía. Por favor, cállese o plántese. Y más cuando usted es famoso también por decir aquello de `el que se mueva no sale en la foto´.

Tome buena nota del señor Bono, que dignamente se ha marchado por la puerta principal, sin dar portazo, con hidalguía, porque no está de acuerdo con la política del señor Zapatero, y así le hemos entendido. O, en otro plano, el de nuestro paisano el cántabro de Solares, Alfredo Pérez Rubalcaba, siempre en activo, que se ha implicado hasta las cejas, con lealtad, en la travesía que ha emprendido su partido pilotada por Rodríguez Zapatero. Son dos polos diferentes. Uno no está de acuerdo y se marcha. El otro sí está de acuerdo y actúa como el alter ego de ZP. Y usted, ¿qué hace, señor Guerra? Dice que sí, pero que no. Está perdiendo credibilidad entre los unos y los otros por los vaivenes mentales por los que atraviesa con tal de querer quedar bien con todos. Pero, ¿está quedando bien consigo mismo?

Carlos Magdalena-Menchaca (santander-cantabria)