Todo esto alarma, señor presidente, de Josep Miró i Ardèvol en La Vanguardia
Alarma y alerta el comportamiento político del presidente Zapatero. Socialistas de bancada y comité federal, que lo conocen de sus muchos y mudos años de diputado, me comentaron en su momento que Zapatero era políticamente plástico excepto en unas pocas y contundentes fijaciones: contra la Iglesia al completo y la clase de religión; el no parecer lo suficientemente progre, y la República. Su comportamiento acredita esta radiografía.
Por familia soy de Esquerra y Estat Català. Me apunté a los doce años al escultismo laico, catalanista y prohibido, y a los 17 a la clandestina Federació Nacional d´Estudiants de Catalunya (FNEC) participando en la constitución del Sindicat Democràtic d´Estudiants, la Caputxinada,y a Unió Democràtica. Me detuvieron en tres ocasiones, fui a la cárcel, estuve procesado en juicio sumarísimo por el Tribunal Militar y después juzgado por el Tribunal de Orden Público. No pude ingresar en las milicias universitarias y en la mili retuvieron mi licencia casi un año. Sin pasaporte, perdí la beca de la Corporación de la Reforma Agraria de Chile. En resumen: mi adolescencia y juventud, 20 años, están enmarcadas por el antagonismo militante al régimen de Franco. Todo esto tiene un escaso interés para los demás y para mí terminó en 1979. Si lo cito ahora es para dejar sentada la experiencia desde la que escribo:
No es justa la declaración del presidente del Gobierno en el Senado de "mirar con orgullo y satisfacción la II República", porque lo opuesto al olvido no es la memoria sino la verdad. Es provocador afirmar que su Gobierno es heredero de ella. No es veraz que la actual Constitución esté iluminada por la Carta Magna Republicana, porque persigue exactamente lo contrario. La esperanza de la República fue un desastre promovido por sus propios creadores al entenderla como imposición de unos contra otros. La dictadura franquista no justifica el elogio del desastre republicano. Estuvo marcada por las arbitrariedades, manipulaciones electorales, uso sectario de la policía, asesinatos políticos, represiones sangrientas, insurrecciones armadas de anarquistas, socialistas y comunistas. Conspiración permanente de buena parte del PSOE, el PC y la CNT-FAI, predicando y organizando la toma armada del poder para implantar la dictadura del proletariado. Y la persecución religiosa: sólo entre julio y agosto del 1936 se asesinan a 3.200 curas, religiosos y monjas que sumaron 6.600 (2.000 de ellos en Catalunya), antes que los obispos se pronunciasen en su Carta Pastoral a favor de Franco. Destruyeron más de 20.000 edificios religiosos. ¿De qué puede sentir orgullo Zapatero? Su falta de sensibilidad para esta tragedia mueve a alarma, preocupación y desconfianza, porque además su práctica política sí recoge aquel espíritu dogmático que ignora a la mitad del país. Lo hace cuando aprueba leyes fundamentales como la que alteró radicalmente el matrimonio o, la más reciente sobre educación, con poco más del 50% de los votos del Congreso. Lo hace cuando transforma la escuela en lugar de adoctrinamiento con la asignatura de Educación Cívica, cuando altera el sistema de valores de la sociedad desde el Gobierno y practica un laicismo agresivo. Eso no es seguir a Petit, como aduce, sino a Largo Caballero en clave posmoderna. Le reirán las gracias de quien tiene el poder, pero inspira temor observarcómo dejó desairado a Maragall y a ERC para pactar con Mas, y luego en ridículo a éste y a Duran para pactar con Saura la nomodificación del título I del Estatut, como ha repetido con CiU y con la FERE en la ley de Educación, faltando al acuerdo previo. Es un rasgo cruel destituir a la ministra de Educación al día siguiente de aprobar su ley. ¡Si eso hace con los propios...!Y esta misma música y letra de exclusión de una parte del país, también contamina todo el título I de nuestro Estatut, hasta convertirlo en inaceptable.
