PAZ, conflicto, derecho del pueblo vasco a decidir, negociación sin condiciones ni exclusiones, consulta popular: es difícil encontrar en la política española un lugar en donde las palabras jueguen el decisivo papel que juegan hoy y han jugado en el País Vasco en el pasado. Tanto que, desde el principio, se definieron allí las posiciones de víctimas y verdugos por el uso del lenguaje.

Y así, cuando los etarras y sus cómplices decían conflicto , los demás decíamos sencillamente terrorismo . Cuando ellos hablaban de diálogo , la inmensa mayoría hablábamos de rendición a la presión intolerable de las armas . Y cuando decían, en fin, acción armada , las gentes de bien sabíamos que había que poner los términos crimen y extorsión .

Hoy, sin embargo, cuando los perseguidores dicen paz muchos perseguidos dicen paz : y es esa increíble coincidencia una anomalía que resulta cada vez más urgente denunciar. Porque lo que esperamos en Euskadi no es la paz sino el cese definitivo de los crímenes. Hablar de paz supone aceptar sin más la existencia de dos contendientes enfrentados en una guerra previa que con esa paz debería terminar. Y tal cosa no ha existido jamás ni en el País Vasco ni en el resto del territorio nacional.

La paz presupone la existencia de una guerra. Y la guerra, la de barbarie por parte de quienes en ella participan. Incluso cuando las guerras están justificadas. Lo estuvo, sin duda, la que los aliados libraron contra el eje a partir de 1939 en defensa de la libertad y la democracia, lo que no excluyó que unos y otros cometieran atrocidades que hoy nos llenan de vergüenza: hubo un Conventry y hubo un Lidice, pero hubo también un Dresde y un ¡Hiroshima!

Anteayer se celebró el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda República española y los que a partir de 1936 combatieron contra el fascismo, en su defensa, estaban también cargados de razón. Pero ya sólo los necios creen que esa razón limpia los horrores que vinieron luego en ambos bandos.

¿Dónde han estado nunca esos dos bandos en Euskadi? ¿Y en el resto de España, que ha sufrido durante medio siglo la pesadilla terrorista? No, ni en Euskadi, ni en España, ha habido bandos, ni ha habido guerra, ni tiene, en consecuencia, que haber paz.

Lo que ha habido es un grupo criminal que, en una sociedad plenamente democrática, donde todas las alternativas pueden defenderse en libertad, se ha empeñado en imponer las suyas a punta de pistola: asesinando, secuestrando, extorsionando. Llamarle paz al cese de esos crímenes sería hacerle a los terroristas un regalo, y a las víctimas una ofensa, que ni los unos ni las otras se merecen.