España, pan y circo, de Federico Quevedo en El Confidencial
Ya sé que no es lo más apropiado en esta Semana de Pasión en la que los pasos, las procesiones, los oficios, el ayuno y abstinencia, invitan, llaman, al examen de conciencia y dolor de los pecados..., pero es que estoy que me meo de la risa, por no ponerme a llorar, porque en esta España de zambomba y pandereta, de pan y circo, de chirigota y cuchufleta, lo aceptamos todo como lo más normal, como si nunca nos hubiera abandonado esa obsesión franquista de entretener al personal con toros en la tarde del sábado y fútbol en la del domingo para que a nadie se le ocurriera pensar que vivía en un país sin libertad. Aquí el juez Del Olmo da la luz a un sumario sobre el 11-M que a la legua se nota que está hecho de prisa y corriendo para que no le pillara el toro y verse obligado a poner a los encausados en la puta calle, y no pasa nada. No, si por eso algunas cosas, como la de nombrar a Rubalcaba ministro del Interior, detener a la Campanario e inculpar nada menos que a nueve delincuentes de primer orden españoles de un atentado de Al Qaeda a través del Movimiento Salafista Yihadista de Marruecos, sólo ocurren en Semana Santa. Si es que es para darse golpes en el pecho, ¿se puede ser tan poco juiciosos?
Algo tiene que ver, con todo esto, el asunto de Marbella. Más del 80% de los lectores de El Confidencial, preguntados sobre si creían que el escándalo había florecido a la luz del Estatuto y la tregua-trampa de ETA –ahora les diré por qué creo que es una trampa-, contestaron que sí. Vamos, que Marbella vino a correr el tupido velo de la corrupción sobre la ventana abierta de la desintegración del país y la claudicación ante los terroristas. Eso no quiere decir que lo que allí ocurría no debiera ser objeto de investigación y actuación de la Justicia. Por algo en el año 2000 el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, le arrancó de las manos al GIL en Melilla las competencias de Urbanismo. No fuera que cayera en la tentación de hacer en la ciudad norteafricana lo mismo que ya estaba haciendo en la malagueña. Para los que se pregunten por qué no hizo lo mismo con Marbella, tiene una explicación: Melilla no depende de ningún gobierno autonómico, y está tutelada –igual que Ceuta- por el Estado. Pero Marbella sí. A Jesús Gil lo indultó Belloch siendo ministro de Justicia e Interior, y de aquellos polvos vienen estos lodos... pero Chaves tendrá que explicar porqué, sabiendo lo que se sabía, no le quitó al GIL las competencias de urbanismo en Marbella y evitarnos, así, el espectáculo al que estamos asistiendo.
Si este fuera un país serio, ahora los políticos se habrían puesto manos a la obra en la búsqueda de una solución, no sólo al asunto de Marbella –punta del iceberg de una sociedad corrompida y adormecida-, sino al problema de fondo del porqué en los ayuntamientos españoles se ha instalado desde hace décadas –desde los ayuntamientos franquistas- la corrupción y el amiguismo por la vía del ladrillo. Si de verdad queremos una democracia moderna y desarrollada, y no esta especie de batiburrillo partitocrático en el que todo está sujeto a la santa voluntad de algún que otro patrón, los partidos ya estarían trabajando en la reforma de la Constitución, no para calarse más la boina nacionalista, sino para atajar el problema por la vía de la plena liberalización del suelo y la asunción por parte del Estado de las competencias de urbanismo, a la par que una reforma de la ley electoral para establecer un sistema de elección directa de alcaldes y concejales, y otra de la Ley de Régimen Local para configurar un nuevo sistema de financiación de las Corporaciones Locales que no las haga depender del urbanismo como ocurre ahora.
Pues bien, en lugar de eso y de procurar que sean los ciudadanos de Marbella los que tomen la decisión en las urnas de cambiar o no la composición de su corporación municipal, el Gobierno y la Junta de Chaves se han dado prisa en organizar una gestora que en nada se parece a la composición actual del Ayuntamiento, es decir, con una proporción de 6 PSOE, 6PP, 2 PA y 2 IU, sin incluir al GIL y metiendo con calzador a IU que hasta ahora no tenía representación en la corporación, y todo porque se les ha puesto a Chaves y al presidente de la Diputación, Salvador Pendón, en las narices, y porque quieren gobernar Marbella –el presidente de la Gestora será socialista, claro- a espaldas de los ciudadanos y sin que estos hayan tomado parte. Se burla la democracia, se pervierte hasta el punto de pisotear los derechos de los ciudadanos reconocidos en la Constitución. Marbella la va a gobernar el partido de Isabel García Marcos, les guste o no. Es decir, el partido de la corrupción en España, que eso es lo que ha sido el PSOE a lo largo de sus cien años de honradez y otros quince de apropiación indebida y fraude democrático. Pura obscenidad teatral, puro chalaneo para tapar las vergüenzas del pacto con ETA y con los nacionalistas para torpedear el consenso constitucional y humillar a las víctimas del terrorismo.
Así que así están las cosas. El Gobierno busca marbellas con las que tener entretenido al personal, mientras Pérez Rubalcaba, Rasputín Rubalcaba, toma posesión de su cargo como ministro del Interior entre paso y paso, entre Cristo en la Cruz y la Magdalena empapada en llanto, que es lo que nos espera cuando el hombre que maneja todos los hilos de la conspiración en España negocie con ETA la salida de los presos de las cárceles y la legalización de Batasuna para que se presenten a las próximas elecciones municipales, que ya lo avanza El País, el Pravda del Nuevo Régimen, de la III República Confederal de España a la que nos conduce Rodríguez. Eso como primer paso, para luego abordar la parte más oscura y tenebrosa, el premio a ETA por dejar de matar después de los atentados del 11-M que llevaron a Rodríguez al poder, es decir, la autodeterminación del País Vasco y la consulta en todo el territorio de Euskal Herría para la anexión de Navarra, que esa es la trampa, porque si el referéndum se hace sólo en Navarra, sale que no, pero si se hace también en las tres provincias vascas, entonces ya veremos. ¿Verdad, Rubalcaba, que por ahí van los tiros de la claudicación? Tu sabes que sí, porque lo llevas negociando desde hace tiempo, casi desde que negabas la existencia de los GAL mientras compartías mesa y mantel con Rafael Vera.
La ETA que no aparece en el sumario del 11-M del juez Juan del Olmo es, sin embargo, la ETA que estaba detrás de la organización de los atentados que costaron la vida a 191 personas. Nada se dice de la casualidad de que ETA robara un coche en la misma calle de Avilés donde Emilio Suárez Trashorras tenía su garaje, ni de cómo éste ex minero contó a la Policía y al CNI que los etarras de la llamada caravana de la muerte eran amigos de El Chino, ni de cómo Antonio Toro, otro de los procesados, le pasó a Trashorras sus contactos con ETA, ni de ese compinche de ambos que trajo armas para ETA desde Francia. Nada de esto se dice en el sumario. ¿Por qué? ¿Quizás porque no se quería que se dijera? En lugar de eso, se encausa nada menos que a una decena de ciudadanos españoles en unos atentados que supuestamente había cometido Al Qaeda. ¿Nos han tomado por lelos? ¿Nueve españoles y una pandilla de delincuentes comunes detrás de unos atentados que se llevaron por delante la vida de 191 personas y herido a cerca de 2.000? No. No fue así, por mucho que nos leamos el sumario y hagamos del mismo la Biblia en verso. Nada de lo que está ocurriendo tiene sentido al margen de lo que ocurrió el 11-M. Siento que parezca una obsesión, pero quiero saber lo que ocurrió de verdad, y el sumario del juez del Olmo no me saca de mis dudas. Como no me saca, sino que me produce una enorme desazón y mayor desconfianza, el hecho de que Rubalcaba esté ahora al frente de quienes tienen en sus manos la capacidad de coartar nuestra libertad. Rasputín Rubalcaba sabe de lo que hablo, porque no es la primera vez.
fquevedo@elconfidencial.com
