Ya tenemos concluido el sumario del 11M llevado a cabo por el juez Del Olmo de la Audiencia Nacional y sus conclusiones coinciden, curiosamente, con lo que dijeron Acebes y Aznar, tras la captura de parte del comando islámico terrorista y también tras el suicidio de los terroristas refugiados.
Aunque luego cambiaron de opinión y se fueron a remotos desiertos y lejanas montañas a buscar la mano negra de la conspiración que les permitiera justificar sus dos graves errores, o imprevisiones y manipulaciones: los de afirmar tras el atentado que la prioridad de la investigación apuntaba a ETA; y la de no haber tomado precauciones frente al terrorismo islámico, a pesar de que el CNI había avisado meses atrás del riesgo de una inminente acción violenta de los alumnos más aventajados de Al Quaeda, a ser posible en período electoral para forzar la retirada de las tropas de Iraq, como decían las páginas web amigas de Ben Laden semanas antes de la masacre de Madrid.
De momento ha fracasado el empeño de algunos líderes del PP – empujados por el diario El Mundo y la COPE – de buscar una conspiración o una mano negra con implicaciones de todo tipo que, a lo largo de los últimos dos años, han pasado de la autoría o complicidad de los servicios de información franceses y alemanes, a los de Marruecos y al propio Rey Mohamed VI, señalando, por supuesto, a ETA y también a una presunta trama policial española ligada a los GAL, sin que se hiciera pública una sola prueba.
Con semejantes disparates y sin prueba alguna que nos permita imaginar otra cosa, los dirigentes y destacados militantes del PP que fueron las personas claves en el gabinete de crisis y en las mentiras del 11M que llevaron el PP a la derrota del 14M – Aznar, Acebes, Aragonés y Zaplana – no han parado de armar líos y difundir toda clase de misterios y de insinuaciones con el objetivo de difuminar su responsabilidad política, que la tienen, en lo mal que se hicieron las cosas antes, durante y después de estos terribles atentados, y en especial Aznar por no haber convocado entonces a todas las fuerzas políticas para compartir el desastre, el dolor y la búsqueda de una salida a tan dramática situación. Ya sabemos que no hay más responsabilidad criminal y final que la de los terroristas, pero los políticos que en esas fechas estuvieron al frente de la nación no lo pudieron hacer peor.
Y siguen dando la matraca y manejando sombras y misterio, para recordar un día y otro a los españoles tan grandes desgracia y de paso su responsabilidad política que sigue viva porque algunos de ellos permanecen en la primera fila de la acción política para la desgracia del PP que no consigue, por culpa de los mismos – y de Rajoy que no los ha mandado a su casa como debiera – salir de la pesadilla del 11M que, cada vez que se nos aparece en el debate político o de actualidad coloca a una inmensa mayoría de los españoles en zonas de indignación y de rechazo al Partido Popular, por lo mal que lo hicieron y porque no dijeron la verdad. Y algunos siguen mintiendo. Allá ellos y allá el PP en estos tiempos cruciales en los que más les valdría no mirar hacia atrás, porque bastante tenemos los españoles con lo que tenemos por delante: estatuto catalán, la negociación con ETA, estatuto vasco, etc.
El sumario del juez del Olmo, tras dos años de trabajo, acaba con las conspiraciones y deja a ETA fuera de toda sospecha. Pero los cencerros siniestros de la noche del 11M y de los días que siguieron siguen sonando sin cesar. Allá ellos y allá el PP. Y con un descaro nunca visto preguntan ¿quién era el cerebro de la operación? Aunque más les valía preguntar quién es el descerebrado que se empeña en que el PP llegue otra vez a las elecciones del 2008 con el 11M metido en la mochila de Rajoy, a no ser de que la única conspiración en marcha sea la que se perfila contra Rajoy por parte de todos estos genios de la política.
Si de lo que se trata es de deslegitimar las elecciones de 2004 con estas maniobras mal van, porque lo que están haciendo es tirar piedras contra su tejado, alimentando una y otra vez un capitulo que los españoles deberían de olvidar. ¿Acaso no era ese el gran objetivo de Rajoy cuando convocó la Convención del PP bajo el lema de "hay futuro"? Seguramente sí, pero se lo estropearon Zaplana, Acebes y Aznar, con su bronca muy personalista y particular. Ahora el juez Del Olmo les acaba de echar otro jarro de agua fría sobre sus cabezas, a ver si de una vez se empiezan a despertar. Aunque mucho nos tememos que estos conspiradores de bolsillo despiertos están pero sólo para lo que a ellos les conviene, aunque le venga mal al Partido Popular.

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