Los dirigentes de CiU están eufóricos con las últimas encuestas electorales que les conceden la victoria en las próximas autonómicas. Sin embargo, la federación se encuentra en pleno debate interno sobre cómo administrar esa eventual victoria, La mayoría absoluta no es una opción posible. El debate es, pues, si deben crear una gran coalición con el PSC, al estilo del acuerdo entre democristianos y socialistas en Alemania que convirtió en canciller a Angela Merkel, o pactar con Esquerra Republicana (ERC). La opción de la gran coalición u opción Merkel -como la han bautizado los propios nacionalistas- podría haber sido discutida ya por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el de CiU, Artur Mas.
La buena sintonía entre el presdiente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el de Convergència i Unió, Artur Mas, ha propiciado un pacto no escrito por el cual el PSOE cambiará su alianza parlamentaria con Esquerra por un pacto con CiU que pasa por Cataluña. Si CiU vuelve a ser la fuerza con más escaños tras las próximas autonómicas, será posible un acuerdo de Gobierno con el PSC por el que Mas se convertiría en presidente de la Generalitat y un destacado dirigente del PSC en conseller primer.

Las primeras conversaciones, según esta versión, se produjeron en septiembre del año pasado, mientras Zapatero y Mas negociaban la forma de desencallar el nuevo Estatut en el Parlament catalán.Ya en forma de acuerdo, podría haber sido incluido como una cláusula secreta del acuerdo Zapatero-Mas del pasado 21 de enero por el que allanaron el camino de la reforma estatutaria en el Congreso de los Diputados.

En cualquier caso, fuentes de la federación nacionalista aseguran contar con el compromiso de Zapatero de que la fuerza política que obtenga más escaños en las próximas elecciones autonómicas será la encargada de formar Gobierno en Cataluña. Lo que sólo permitiría a Maragall reeditar el tripartito si logra más escaños que Mas. Pero no toda la dirección de CiU está de acuerdo con los acuerdos Zapatero-Mas.

Los nacionalistas de CiU esperan expectantes la proclamación de Pasqual Maragall como candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas. «Es el mejor contrincante que podríamos tener», afirman dirigentes de CiU, que se muestran convencidos de que el presidente de la federación, Artur Mas, ganará los próximos comicios.

El PSOE y buena parte de la dirección del PSC reprochan a los republicanos su voto negativo en el pleno del Congreso a la reforma estatutaria. Maragall, por su parte, se ha alineado con posiciones más próximas a ERC que a sus propios partidos de referencia.

«El aislamiento y la soledad de Maragall es brutal. Parece que el PSOE no calculó bien la capacidad de respuesta que tiene ni el daño que aún puede hacer», aseguran en medios nacionalistas, en referencia al desarrollo de los acontecimientos durante la tramitación del Estatut en el Congreso de los Diputados.

Los sondeos que manejan arrojan resultados muy similares a los de las elecciones autonómicas, en las que CiU fue la fuerza que obtuvo más escaños. Los nacionalistas cuentan con mejorar esa ventaja a costa del PP catalán, que sufrirá el castigo de parte de su electorado por la posición de la dirección nacional del partido, y también de ERC, a quien sus bases pueden reprocharle su comportamiento errático. Especialmente si las elecciones se convocan inmediatamente después del referéndum sobre la reforma del Estatut.

Tanto los nacionalistas como los socios de ERC en el tripartito están convencidos de que la formación que preside Josep Lluís Carod-Rovira acabará pidiendo el voto afirmativo para la reforma del Estatut en el referéndum previsto para el próximo 18 de junio y de que intentará que la legislatura llegue hasta el final, a pesar de que buena parte de la ejecutiva del PSC quiere que Maragall disuelva el Parlament inmediatamente, al igual que la eufórica CiU.

Sin embargo, algo nubla el triunfalismo de los colaboradores más estrechos de Artur Mas: cómo administrar la victoria. Fuentes parlamentarias aseguran que ERC hará un viraje gradual a través de una abstención en el Senado y un «sí» crítico o una nueva abstención en el referéndum.

Si esa posición fuerza el anticipo electoral, CiU cuenta con volver de forma inmediata a la Generalitat. La opción Merkel cuenta con el apoyo de los más directos colaboradores de Mas y con el de los dirigentes más pragmáticos de CDC, además del de Unió -una coalición en Barcelona permitiría a Josep Antoni Duran Lleida entrar en el próximo Gobierno de Zapatero como ministro-.

Ante la posibilidad de que CiU gane las elecciones y se imponga finalmente la solución a la alemana, los nacionalistas cuentan con formar un Gobierno presidido por Mas con el actual conseller de Economia i Finances, Antoni Castells, como conseller primer.Castells es uno de los dirigentes socialistas con mayor sintonía con Mas y los suyos.

Pero los sectores soberanistas de CDC recelan. Consideran que la gran coalición les haría perder fuerza en las negociaciones con el Gobierno central y la Generalitat se acabaría convirtiendo en una delegación del Ejecutivo de Zapatero. «No todo el mundo quiere la opción Merkel, ni en nuestra casa ni en la de los socialistas (tanto los de aquí [el PSC] como los de allá [el PSOE]», asegura un alto dirigente de CiU.

Pujol y el 'ministro' Duran Lleida

La consolidación definitiva de Artur Mas como líder indiscutible de CiU ha obligado a su eterno rival, el secretario general de la federación y líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, a buscar alternativas para salvar su carrera política.Al margen de los rumores difundidos por su propio entorno sobre supuestas ofertas de multinacionales, el objetivo inmediato de Duran es convertirse en ministro del Gobierno del PSOE.

De hecho, cuando, la semana pasada, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció la crisis de su Gobierno, no faltaron los que especularon con la posible incorporación de Duran al Ejecutivo. Pero enseguida quedó claro que no iba a ser así.

En los últimos días, el ex president Pujol, que conserva una considerable autoridad en CiU, lo dejó claro: no habrá ministros de la formación mientras en Cataluña la federación ejerza la oposición.