¿Hablaremos ahora del buen Judas?, de Josep María Espinás en El Periódico
La vida de Jesús de Nazaret es conocida de una forma aproximada a través de los Evangelios, escritos bastantes años después de su muerte. Cuatro de estos evangelios han sido admitidos por la Iglesia, pero hay bastantes otros textos, considerados apócrifos, que constituyen en conjunto una prueba de las distintas corrientes de interpretación que, durante los primeros siglos, existieron en el cristianismo.
Ahora se ha afirmado que Judas no fue un traidor. Si no me equivoco, era una idea muy antigua, pero sus defensores no fueron aceptados. Como el lector sabrá, una entidad de prestigio como la National Geographic Society ha hecho saber que se ha identificado un antiguo manuscrito, de los siglos III a IV después de Cristo, que sería la traducción de un evangelio escrito por Judas. Se sabía que existía desde el siglo II, pero había sido considerado falso. Según este texto, Judas no habría sido el apóstol traidor sino el discípulo predilecto de Jesús, quien le encargó que lo denunciara a las autoridades para que así se cumpliera el plan de su muerte y su resurrección.
La expresión "es un Judas" indica la extensa popularidad de este apóstol como "el malo de la película". Y ahora este símbolo de la traición puede quedar destruido. Naturalmente, no seré yo quien afirme o niegue el valor de un descubrimiento como el que se ha hecho público. Pero leyendo las líneas que dedica Salvador Alsius a la figura de Judas en su libro Hem perdut l'oremus --pequeña enciclopedia de la cultura católica-- me he llevado una sorpresa cuando he leído: "Jesús le pronosticó privadamente que sería él quien le vendería". Más que un Judas traidor, se podría pensar en un Judas "cumplidor" de lo que se le había pedido.
En cualquier caso, el hecho me hace pensar con qué facilidad tildamos de traidores a algunas personas --políticos, profesionales o amigos-- cuando en realidad son fieles, en conciencia, a lo que creen que deben hacer. La reivindicación del buen Judas nos podría hacer más comprensivos.
