Se espera la inmediata adopción de medidas por parte del comité federal del Partido Comunista de España, ante la actitud de la dirección del Partido Comunista de Asturias, que desoyó las indicaciones de sus dirigentes en Madrid para la suspensión de su último congreso, ante las denuncias formuladas por sus partidarios en Asturias. El cese del director regional de Seguridad Pública, Francisco de Asís Fernández Junquera-Huergo ha sido un torpe intento de frenar la actuación de Madrid. Se trata de una decisión adoptada personalmente por Gaspar Llamazares, que le ha costado muchas plumas a los socialcristianos astures, tanto por su dureza, como por lo mal que se justificó, al convertirse en un sorprendente caso de represión de la opinión política en el interior de un partido. Lo vistiesen como lo vistiesen, se trata de una represalia por una figura tan denostada en el reino del talante en el que vivimos, como son los delitos de opinión. Feo, feo. ¿Está nervioso Gaspar, el chico "progre" y "multicolor", que se ve obligado a comportarse como un malvado "facha", persiguiendo a los disidentes con cazas de brujas? ¿Alguien podía imaginarse a Llamazares como Joseph MacCarthy, persiguiendo "brujas comunistas"? Mal está la cosa ciertamente, y las consecuencias están a la vista.

Llamazares persigue a los comunistas y empieza a ser como un "facha" más

Para más desgracia de los llamazaristas, sus represalias se adoptaron en el mismo momento, en el que desde Génova se creaba una situación difícil para el Partido Popular de Asturias, al reclamarse desde la capital, la competencia para juzgar otro delito de opinión política en Asturias, en este caso el expediente abierto por la dirección de Ovidio Sánchez contra el grupo de concejales gijones, encabezados por la edil Lucía Ezquerra, que han sido díscolos y malones contra la dirección local de Pilar Fernández Pardo. El nombramiento del veterano sindicalista vertical del franquismo, Noel Zapico, como instructor de este procedimiento inquisitorial, en el que han aparecido grabaciones en soporte magnético, como en las peores películas de espionaje, se vio correspondido con su propuesta como Procurador adjunto, algo así como el ayudante primero del Defensor del Pueblo Asturiano o Procurador General del Principado, un cargo para el cual, el Partido Socialista propuso, a su vez una persona tan poco creible, como María Antonia Fernández-Felgueroso. Para Llamazares son demasiadas emociones juntas, pues el pacto entre el PSOE y el PP para elegir los más infumables defensores del ciudadano, se convierte en toda una larga y cálida rociada mingitoria de Vicente Álvarez Areces, que le ha regado la cara sin compasión con su líquido dorado, pues ahora no sólo se trata ya de tenerlos trincados en la montaña de ladrillo, sino de que lo parezca. Y así, de esta manera, despreciándolos, se pone de manifiesto que los tiene pillados como jamás nadie tuvo pillado a nadie en la política asturiana, con riesgo de perder las glándulas en caso de querer zafarse de la presa.

Areces es un magistral trincador. Él sí que no pierde el tiempo en pijadas. Monta su mafia portuaria y le importa un rábano lo que opine el personal. El caso es mandar, acumular poder, tener a todo el mundo agarrado con férreas tenazas, despedir al que discrepa, hundir a quien no se le somete. Lo trinca todo, hasta su sombra. Trinca la opinión y la información de la comunidad autónoma con el señuelo del concurso para las licencias de televisión que desafía la legalidad con saña. Adjudica a dedo la publicidad y la producción de la milmillonaria televisión alojada en las dependencias del conjunto arquitectónico fascista de José Antonio Girón de Velasco, al empresario gijonés Luis Arias de Velasco, al que lanzó a la conquista del poder en la Cámara de Comercio, con los votos de la Autoridad Portuaria, que a su vez tiene en nómina a las fuerzas vivas de la villa de Jovellanos, en el muelle de graneles de El Musel. Ahora, Areces nombra a Luis Arias de Velasco vicepresidente de la Autoridad Portuaria, desde donde se manejan los fondos de reptiles de los graneles sólidos y líquidos con los que se montan las mayores fortunas de Asturias, lo que significa que a partir de este momento, aumentará prodigiosamente la reserva de graneles sólidos y líquidos de los que a su vez dispone el tándem Álvarez Areces-Arias de Velasco, para atender sus muchos y variados centros de interés, que incluyen hasta la Fundación Oso, que ya es otro muelle que Areces montó en Proaza. En la Feria de Muestras de Asturias hay verdadero pánico ante la llegada de los graneleros con sus graneles.

La boina del Polesu

Antes de este desembarco de Velasco en los muelles, Areces se las había arreglado para que Manuel García Fonseca, el Polesu, ocupase la vacante del consejo de administración de la ordalía portuaria granelera que había dejado vacante Jesús Montes Estrada, "Churruca", el dirigente gijonés de IU, que es uno de los más ágiles corredores de vallas de la comunidad autónoma. Churruca salió corriendo del reino del hormigón armado en un arrebato de lucidez, y no paró de saltar obstáculos hasta que se sintió seguro en su pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Gijón, que no es como la casa de los horrores arecistas, pues al menos Paz Fernández-Felgueroso es una buena persona y no le da por amarrar su vida política con terminales en el juego, los graneles y todas esas cosas feas, feotonas donde las haya, que tanto le gustan a su siniestro antecesor en el cargo. Es el colmo de los colmos que Llamazares haya llegado a arreglarle el problema portuario al presidente Vicente, metiendo en una montaña de carbón en polvo la inmaculada boina del Polesu, para que todo estuviese amarrado y bien amarrado, con las sólidas maromas de los buques gasísticos y graneleros. Con estos cambalaches, el nivel de emputecimiento de la convivencia en el llamado gobierno plural de la izquierda, había llegado a un límite insostenible para Llamazares y su gente, en el momento en el que les estalló la discrepancia. Uno puede venderse, alquilarse e incluso ponerse en el mercado por parcelas (que es algo de lo que los llamazaristas saben mucho), incluso puede parecerlo, pero si surge la oposición interna, la cosa se complica, porque ahí si que se puede perder hasta la camisa.

Para Llamazares y su gente, el secreto de ser "de izquierdes" viene a consistir en parecerlo, porque lo de serlo es otra cosa, y claro, es muy difícil "ser de izquierdes" y parecerlo, cuando Izquierda Unida se mete en los muelles en los que se descargan de las montañas de carbón importado, en el momento en el que se liquida, per saecula saeculorum el carbón asturiano, cuando los dirigentes de la coalición aparecen públicamente como un fiel grupo de empleados de las eléctricas liberadas a su capricho, y cuando se está poniendo en peligro el futuro de una comunidad que basa su imágen en la calidad del medio ambiente, con la instalación de la mayor regasificadora de España para dar servicio a una inmensa y tupida malla de centrales térmicas innecesarias, que van a necesitar una red bestial de gasoducutos, subestaciones eléctricas y monstruosos tendidos de alta tensión, en un negocio que no sólo no crea empleo, sino que lo destruye, junto con la idea del paraíso natural. Gaspar Llamazares sabe que su "rollito progre" y verde, va a quedar totalmente en entredicho en Asturias, donde los ecologistas están comenzando a movilizarse para poner freno al Plan del Gas, y que todos estos movimientos también van a poner en evidencia las palpitantes carnes de sus compromisos ladrilleros, pues esta inmersión en el submundo de los negocios de IU, sólo se explica a partir de enlodamientos con las promociones de Manuel Orviz y Laura González, con personajes como Manuel González, el promotor de cámara de Gaspar Llamazares, que hizo los papeles para la compra de una sede para los llamazaristas en Oviedo de la mano de Rubén Fernández Casar, el brazo derecho de los negocios socialcristianos, y todo ello sin olvidarnos del conglomerado inmobiliario de José Antonio Hevia Braña, que recientemente nos contó cómo se reparte El Lauredal, en el barrio gijonés de Jove. Todo por parcelas, el cincuenta para tí, el treinta para mí, y el veinte para la patronal de la construccción. Así se parten y se reparten los solares que Hevia consigue para el grupo inmobiliario Progea. ¿Y cómo los consigue? ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!

¿Qué ocurrió?

Muy sencillo. Todo coincidió. El pacto PP-PSOE para nombrar a María Antonia Fernández-Felgueroso y Noel Zapico, se hizo público justo en el momento en que IU esaba pasando a cuchillo a Francisco de Asís, y la gente de Francisco de Asís, de Roberto Sánchez Ramos y de Celso Miranda, puede empezar a conseguir el apoyo para el PCE de Francisco Frutos del resto de discrepantes de la IU oficial de Llamazares, encarnado en Asturias por personajes tan débiles como Jesús Iglesias y Noemí Martín. En estos momentos, y ante tanto compromiso inconfesable, puede empezar a producirse un basculamiento de otros diriigentes como Enemérito Álvarez y la gente más próxima a Comisiones Obreras hacia posiciones contrarias a Llamazares, sin olvidarnos de Jesús Montes Estrada, que ya mete peseta hoy en la prensa contra el pacto de la Procuradoría, para ponérselo más difícil todavía a los socialcristianos, que no sólo han quedado en evidencia con sus complacencias hacia todos los negocios inconfesables del clan gobernante asturiano, sino que encima, una reivindicación histórica en la que ha venido participando IU desde hace varios lustros, como es la comunicación ferroviaria con la meseta, aparece ahora como una monumental estafa y una gigantesca burla a los asturianos, en el peor momento posible para Llamazares y sus chicos.

Están atrapados en una trampa mortal. Su posición no es fea, es horrorosa. IU aparece en Asturias como corresponsable del brutal proceso urbanizador de la costa, y por lo tanto, como corresponsables de la construcción del embalse de Caleao, como cómplices del Plan del Gas, como convidados de piedra en el gobierno que más feliz se muestra con la liquidación de la minería, como socios en la creación de esa deleznable RTPA en la que todo se hace en la más pura y dura ilegalidad velasquista, y ahora, encima, aparecen también como cómplices en la burla a los asturianos, que es como ya todo el mundo ve el timo de la alta velocidad ferroviaria. El problema, para Llamazares y los suyos, es cómo salirse de todo este inmenso potaje que es el pacto de legislatura, y a la vez conservar los sueldos de todos los miembros del aparato que están colocados en el gobierno, y encima culminar los negocios iniciados, porque si los pierden, tanto los sueldos como los negocios, entonces sí que están perdidos, pues tendrán una insurrección de los suyos, que se van a negar a dejar de cobrar. Rodeados por sus partidarios y por sus enemigos internos, los miembros del grupo de Llamazares, están viviendo un película de terror de la que son plenamente responsables ellos solitos. Se lo han labrado a pulso.