El fantasma del 11-M parece decidido a perseguir a Zapatero durante toda la legislatura. Dos años lleva el PP acusando al Gobierno de haber utilizado arteramente aquel horrible atentado para apearles del poder; éste ha sido el principal motivo de enfrentamiento entre el presidente del Gobierno y el líder del principal partido de la oposición en los dos años que acaba de cumplir la actual legislatura. Y, a juzgar por la dureza con que el entonces ministro del Interior Acebes ha vuelto a esgrimir aquella tragedia colectiva contra el nuevo ministro del Interior Pérez Rubalcaba, parece que éste será el signo de los dos años que aún quedan para las próximas elecciones
Por desgracia para el posible principio del fin de ETA, me adelanto a decir que sin el concurso del PP, esta ardua e incierta tarea es materialmente imposible. Pero, aunque, en mi opinión, Rubalcaba tiene los datos, la experiencia y la capacidad y el talento políticos precisos para gobernar esa nave con todo el acierto que la realidad permita - no olvidemos que el cabo de Hornos de la travesía, el alto el fuego permanente de ETA, aún está por verificar-no parece que su nombramiento como ministro del Interior pueda ayudar precisamente a fortalecer el imprescindible consenso frente a ETA entre Zapatero y Rajoy.
Rubalcaba fue el hombre de Zapatero en la lucha antiterrorista cuando gobernaba el PP. Y éste ha sido también su papel (bueno, en realidad uno de sus muchos papeles,porque la verdad es que el presidente le ha encomendado gestionar todos los marrones de lo que llevamos de legislatura) desde que gobierna Zapatero, el de interlocutor del PP. Pero... fue, también, la cara y la voz de la, para mí, más que cuestionable actuación del PSOE de Zapatero en aquella jornada de reflexión preelectoral para olvidar que ahora evoca Acebes. Fuera o no suya la iniciativa, que yo, personalmente, creo que fue del propio Zapatero, no fue el actual presidente del Gobierno sino su actual ministro del Interior quien, en plena jornada de reflexión del 14-M, le puso cara y voz al helador eslogan socialista de que no se puede votar a un gobierno "que miente". Y, las facturas políticas siempre acaban por llegar. Aunque tarden años. Y aunque sea, como yo creo que es en este caso, por persona interpuesta.

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