Su gran capacidad de trabajo no ha impedido que se enemistara con el colectivo de médicos, en pie de guerra por un convenio colectivo propio. Tras las vacaciones de Semana Santa, la consellera de Salut, Marina Geli (Sant Gregori, Girona, 1958), tendrá que afrontar otras dos jornadas de huelga de los facultativos de la sanidad pública y concertada catalana. Aunque las demandas de los médicos parecían, al inicio del conflicto, absolutamente justa, poco a poco han ido perdiendo razón y Geli se ha mostrado implacable: no es posible que los médicos dispongan de un convenio propio al margen del resto de colectivos de operan en la medicina pública catalana. Es cierto, la propia consellera de Salut así lo ha reconocido, que la profesión de médico ha perdido prestigio y que las condiciones en las que trabajan los facultativos, con jornadas maratonianas, sueldos bajos y contratos precarios, deben mejorarse, pero la aprobación de un convenio propio sería convertir a Metges de Catalunya en el Sepla -sindicato de los pilotos aéreos- de la sanidad, con lo que ello supone. Geli se ha opuesto a ello, como también los sindicatos de clase. La consellera de Salut, que ha hecho un buen trabajo con las listas de espera y ha conseguido una mejor financiación para la sanidad catalana, tiene poco margen de maniobra en este caso y la actitud intransigente de los médicos puede hacerles perder el respeto que los usuarios han tenido hasta ahora a su protesta. Con su actitud en las últimas semanas, Geli ha perdido una parte del apoyo que obtuvo entre los profesionales de la sanidad pública catalana hace dos años, cuando accedió al cargo. Valoraban que conociera muy bien el estado de la profesión, puesto que ejerció ocho años en el Hospital Josep Trueta de Girona como especialista en enfermedades infecciosas y sida. Pero la gestión, desgasta. Enérgica y franca, no duda de que ganará el pulso a sus compañeros médicos.
« Cuando Cataluña se llenó de pancartas, de Silvia Taules en El Mundo de Cataluña | Inicio | Digan lo que digan los demás, de Alex Salmón en El Mundo de Cataluña »

Escribe un comentario