Silvio Berlusconi nunca cayó bien a los periódicos extranjeros. Ni siquiera a la prensa de derechas. A diferencia de José María Aznar, que durante buena parte de su mandato concitó el aplauso de muchos diarios conservadores de Europa y de Estados Unidos, el actual primer ministro italiano siempre ha generado desconfianza en esos mismos medios. Su condición de magnate, nacional y continental, de un sector tan influyente como el de la televisión y, más aún, sus muchos problemas con la justicia, han sido las razones principales de tal actitud. El modo en que ha ejercido el poder en los últimos cinco años no ha hecho sino agravarla. Por ello, la prensa no italiana no ha dejado de expresar, de una u otra manera, que le gustaría que Berlusconi fuera derrotado este fin de semana. El declive económico del país y los ataques del primer ministro a la cúpula patronal han sido motivos adicionales para que buena parte de los diarios económicos europeos, tan vinculados a esos ambientes, se hayan sumado a esa corriente. La portada del parisino LES ECHOS del viernes no admitía dudas en ese sentido. Y Matthew Kaminsky, director de opinión de la edición europea de THE WALL STREET JOURNAL dedicaba en dicho diario una dura requisitoria contra Berlusconi y, de paso, contra la degeneración de la política y del sistema público italiano.

Pero la palma se la ha llevado el semanario británico THE ECONOMIST. Un gran "¡Basta!" sobre la imagen de Berlusconi conforma la portada y esto dice su editorial: "Hace cinco años, esta publicación dijo que Berlusconi no era apto para dirigir Italia. Nuestro veredicto se basaba en dos consideraciones. La primera era el claro conflicto de intereses que implicaba su condición de propietario de las tres principales cadenas italianas de televisión privada. La segunda era la maraña de procesos e investigaciones judiciales que, por distintos delitos, había contra él y contra sus socios. Tal y como predijimos en el 2001, su mandato ha estado marcado por sus repetidos intentos, entre ellos una avalancha de nuevas leyes, por evitar la condena en esos procesos. Y, como también predijimos, ha hecho muy poco para resolver sus conflictos de interés. Está claro que los votantes italianos conocían casi todo lo que hasta aquí hemos dicho. Pero muchos le votaron porque esperaban que reformara la debilitada economía del país. Sin embargo, Berlusconi ha cosechado un lamentable fracaso en ese terreno". A partir de ahí, el editorial opina sobre Romano Prodi. Y no lo deja muy bien. Dice que la escasa capacidad de liderazgo que mostró cuando presidió la Comisión Europea plantea serias dudas sobre cómo logrará imponer un verdadero programa de reformas a los partidos situados más a la izquierda de la coalición que le apoya. Pero tras esas y otras críticas, The Economist concluye: "Los italianos deben votar por Prodi y no por 'Il Cavaliere'".

Y para terminar un apunte del FINANCIAL TIMES: "Los inversores extranjeros están despreciando los riesgos que supone la ola de radicalismo populista que se extiende por Latinoamérica y no dejan de comprar acciones y títulos estatales. Ese optimismo también se da en Perú, en donde este domingo puede ganar el nacionalista radical Ollanta Humala. ... Porque los inversores extranjeros ven pocas posibilidades de que Perú suspenda pagos".