La encuesta sobre el Estatut del domingo en nuestro periódico, y referida al censo electoral catalán, resultaba tan asombrosa desde el ambiente politizado como muy normal desde el punto de vista ciudadano. Primero, en intención de voto. Según la cual el PSC subiría 5 puntos, que son los que perdería el PP, o sea, que un elector no catalanista por principio y atizado por el españolismo segregador o de obsesión dominante ha sido traído al redil autonómico porque cree que el socialismo, y sobre todo Zapatero, le aseguran que Catalunya puede estar en España y/o que España no se quiebra con Catalunya gozando de más derechos, como clama el PP. La enorme valoración de Zapatero, 74 puntos, frente a 11 de Rajoy, reafirma lo dicho. Y lo confirman el 5,7 de Maragall, el líder catalán más valorado, ante el 3,9 de Piqué, el peor. Así el votante del PSC es el más proclive al Estatut, un 71%, pero un 22% del PP también está de acuerdo con él y un 13 votaría en blanco. Una sensación: se diría que Piqué puede estar más con ellos que con la línea oficial que defiende.
Después, quedarían igual CiU y ERC, aquélla con el doble de papeletas, cuando el cotarro catalanista aseguraba que los republicanos habían ganado la partida, fuera al agitarse tan prepotentes desde el Govern como al renegar de la entente Zapatero-Mas. Pero no ha pasado nada y Mas recupera para su coalición el famoso papel del seny. O pasa mucho: otra prueba de que la radicalización intracatalanista es endogámica. Y si ahora hay un 5% más que se sienten más catalanes que españoles, es que provienen de los que se declaran tan catalanes como españoles y que descienden otro 5. Por tanto, la tremenda campaña anticatalana librada desde Madrid por la derecha, la caverna y demás, ha molestado a una serie de ciudadanos equilibrados, aunque sin inducirlos a un voto extremado. Por lo demás, esta intención de voto radical sigue oscilando en torno al habitual 1 de cada 3 electores porcentuales, y a 1 de cada 4 en cifras reales. ICV se queda también como estaba en adeptos y como acompañante del PSC, con la valoración de Saura que sigue a la de Duran y Mas, que van a la zaga de Maragall.
Y un 56% de los consultados está a favor del Estatut aprobado en el Congreso, pese a que lo hubieran querido mejor, frente a sólo un 16% en contra. Con lo que ¿ha resultado inútil el descomunal lío como hemos padecido? Sí. Ono, pues revela la existencia de un electorado atento, pero ajeno a las soflamas puramente partidocráticas o demagógicas. A mucho savonarola blanco y negro debiera caérsele la cara de vergüenza. Pero que dure encerrado en sí mismo.

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