Los sindicatos y los estudiantes franceses parecen haber logrado su objetivo. Al menos, hasta los diarios más próximos al Gobierno han reconocido que las movilizaciones del martes fueron tan nutridas como las de la precedente jornada de lucha contra el contrato de primer empleo (CPE). Dos apuntes: "Los anti-CPE saborean su victoria. La cosa les ha salido tan bien como el 28 de marzo", ha escrito LES ECHOS, el primer diario económico francés. "Los sindicatos se sienten en posición de fuerza tras cinco jornadas de movilizaciones unitarias, algo que en nuestro país no ocurría desde hace 60 años. Pero ese frente sindical unido no durará mucho tiempo", dice el editorial de LE FIGARO. En cambio, ningún medio se ha atrevido a hacer previsiones sobre lo que va a ocurrir a partir de ahora. Porque todo es nuevo: la citada fuerza movilizadora, el hecho de que vaya a ser la mayoría parlamentaria, y no el Gobierno, quien va a negociar con los sindicatos y los estudiantes la ley que sustituirá al ya fenecido políticamente CPE, y también el que las riendas del asunto estén en manos de Nicolas Sarkozy, un personaje tan imprevisible como ambicioso.
Y más incertidumbre. La que los diarios italianos y no italianos tienen en torno a los resultados de las elecciones transalpinas de dentro de tres días. El artículo que Daniel Vernet ha publicado en LE MONDE resume las actitudes de muchos otros analistas: "Si los sondeos acertaran, Romano Prodi y el centroizquierda deberían ganar a Silvio Berlusconi y al centroderecha. Pero no puede excluirse una sorpresa, pues la distancia entre ambos bloques es muy pequeña --de 3 a 5 puntos-- y más de uno de cada cinco electores aún está indeciso. ... 'Il Cavaliere' aún cuenta con algunas bazas. Es la primera vez en la historia de la república italiana que un presidente de Gobierno agota la legislatura. Por el contrario, la situación económica se ha degradado y la mayoría de los compromisos del Gobierno han quedado en papel mojado. En cambio, Berlusconi ha hecho que le aprobaran leyes hechas a la medida de sus intereses y para protegerse de una justicia que se había interesado demasiado en sus antiguas actividades, así como en las de algunos amigos suyos poco recomendables. Además, hace pocos meses cambió la ley electoral para evitar una derrota excesiva o incluso para permanecer en el poder aunque su coalición pierda la mayoría absoluta. ... Si ninguno de los dos bloques logra la mayoría absoluta en la Cámara de diputados ni en el Senado, el protagonismo pasaría a manos de los pequeños partidos nacidos, a derecha y a izquierda, de la antigua Democracia Cristiana, especialistas en los grandes cambalaches y el pequeño comercio político que tan habitual fue en el pasado. Ésa será la última mala pasada de Berlusconi".
Y para completar el cuadro reseñaremos lo que el conocido economista de izquierdas Luigi Spaventa ha escrito en LA REPUBBLICA: "Aunque hay algunos signos de recuperación, la última legislatura ha dejado postrada la economía. El crecimiento acumulado italiano ha sido del 3,2% frente al 7,1% del área del euro. El PIB per cápita era un 3% mayor que la media europea en el 2000; hoy es un 4% menor. La productividad por empleado era de 112 puntos en el 2000 y hoy es de menos de 100. Nuestras exportaciones han caído, en cantidad y aún más en porcentaje del comercio mundial".

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