Cuestión previa: a la COPE la han echado del EGM por hacer trampas y manipular las encuestas en su favor, con el truco de que estaban haciendo un reportaje secreto con una peculiar investigación periodística, como peculiar fue la falsa llamada al presidente de Bolivia, Evo Morales. ¡Vaya por Dios! Qué disgusto tiene Marcello y qué disgusto se va a llevar el Papa, el nuncio de Su Santidad y el presidente de la Conferencia Episcopal, así como los cardenales Rouco y Cañizares, todos dedicados a la oración para redimir los pecados de escudería de presentadores de la COPE, el club de babuinos de extrema derecha con el mandril de la mañana al frente de la orquesta de los ruidos y gruñidos, en pleno aniversario de Mozart, lo que nos anima a pedir un réquiem para la ocasión. ¡Qué disgusto tiene Marcello!
RTVE: El objetivo político que se esconde tras el gigantesco ajuste laboral en RTVE no es otro que el de reducir el ente público y el servicio público a su mínima expresión bajo el aspecto de una aparente imparcialidad política, trasladando así el grueso del negocio audiovisual y toda la influencia política favorable al Gobierno a la televisiones privadas, donde el Gobierno tiene hoy un dominio generalizado, y en especial a las nuevas cadenas, Cuatro y La Sexta, de plena obediencia gubernamental.
Estamos con los sindicatos, estamos con los trabajadores, estamos con los profesionales de RTVE en esta huelga porque el Gobierno de Zapatero, tan pacifista y de izquierdas, está liquidando un servicio público a la vez que promociona o pone en marcha otros canales de televisión, Cuatro y La Sexta —o La Secta, que es como llaman al club de los productores amigos de la Moncloa—, en beneficio de empresarios multimillonarios y amigotes del poder. Los que antes de recibir las nuevas y pactadas ventajas del Gobierno Zapatero debían haberse comprometido a contratar en sus empresas a los trabajadores de RTVE que se van a la calle por cientos, mientras que los ricachones de Cuatro y La Sexta se preparan para forrarse el riñón, en tanto que el Gobierno reduce la televisión pública, su producción propia y programas de calidad, y ya veremos si también la publicidad, para que Polanco, Contreras, Vasile y Carlotti, Lara y Echevarría sean más ricos de lo que son, lo que es difícil. O sea, que estos de la Secta o Sexta que se dedicaban a las promotoras en competencia con la propia producción de RTVE, quitando trabajos a la tele pública, ahora se han hecho con otra cadena nacional en abierto y con los derechos del Mundial, que lo debía dar, como servicio público y de interés general, RTVE, pero no es así porque estos pobres de la SEPI dicen que no hay un duro. Conque no, ¿eh? Para el Gobierno tripartito de Cataluña, miles de millones de euros y Estatuto de postín lastrado en gasto público al nivel del PIB, y para el servicio público de RTVE ni un duro, y menos aún para la cita del Mundial, un truco amañado entre Cuatro —que no podía pactar directamente con Telefónica—, que se ha buscado a La Sexta de testaferro y que no está en condiciones de antenizar toda España antes del inicio del Mundial, ni puede obligar a los españoles a pagar tarifas, antenistas o comprar aparatitos complementarios para ver un Campeonato Mundial de fútbol que interesa a toda España. Pero no, ese negocio y servicio público el Gobierno no se lo quiere dar a RTVE, sino a sus socios político-mediáticos, Polanco y Contreras.
A RTVE lo que le van a dar es una máquina de despedir trabajadores, más o menos indemnizados o prejubilados, y para que muchos de ellos, en lo mejor de su vida y de su trabajo profesional, se dediquen a pasear o a fabricar palomitas de papel, mientras las grandes cadenas privadas de la telebasura o la propaganda política se forran el riñón y RTVE se jibariza a manos de un Gobierno de izquierdas que está haciendo ahora con los medios lo mismo que hace con los Eestatutos y con la OPA: legislar o decretar a favor de la burguesía nacionalista, o de los multimillonarios de las televisiones privadas a los que no se les caen las orejas de vergüenza pidiendo que TVE renuncie a la publicidad mientras ellos llenan su parrilla de basura y sus bolsillos de millones. ¡Viva la huelga! Y ¿qué hacen los esquiroles jefes de informativos y de la gestión de la cadena? Pues nada de nada, vivaquear.
Que RTVE necesita un ajuste y un plan de viabilidad, eso es cierto; pero Zapatero y su Gobierno y la SEPI tienen que aplicar el mismo rasero a todos, sean del sector que sean, y máxime cuando a todo el que va o llama a la Moncloa le dicen que sí, llámese Carod, Mas, Otegi, Maragall, Imaz, Fornesa y demás editores del mundo audiovisual. Es decir, viva la huelga y menos disimular. Primero los servicios públicos nacionales, luego los nacionalistas y luego los editores audiovisuales que no paran de ganar pasta y que cada vez quieren más. Claro, así cualquiera habla de RTVE independiente: la reduces a su mínima expresión, la descapitalizas económica y profesionalmente, y trasladas todo el poder electoral, político y mediático a las cadenas de los editores amigos, los que de paso dan el gran pelotazo nacional audiovisual y... ¡a manipular!

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