Ningún analista se atreve a pronosticar el resultado de las elecciones italianas de los próximos días 9 y 10. No sólo porque sigue habiendo más de un 25% de electores indecisos --mujeres, en su mayor parte, según distintas fuentes--, sino también porque las modificaciones introducidas a última hora por el Gobierno de Berlusconi para favorecer a los pequeños partidos de su coalición hacen aún más imprevisible el reparto final de escaños. Lo que parece claro es que el debate televisivo que el lunes por la noche mantuvieron los líderes de las dos listas principales no ha añadido una mayor luz. LA REPUBBLICA ha proclamado vencedor del duelo a Romano Prodi. En cambio, CORRIERE DELLA SERA --cuyo director, en nombre del diario, pidió hace dos semanas a sus lectores que no votaran a Berlusconi-- ha concluido que hubo empate. Y así lo ha explicado su editorialista: "Si la de los impuestos es el arma secreta en la que la Casa de las Libertades (la coalición berlusconiana) confía para su recuperación de última hora, tal arma sólo se utilizó al final y de modo propagandístico. Y del otro lado, el cara a cara de ayer difícilmente habrá logrado poner en cuestión la tendencia favorable al centroizquierda que habían mostrado la mayoría de los sondeos y que ha resistido hasta el momento, aunque debilitándose un tanto últimamente. La impresión es que, a diferencia de lo ocurrido en el primer debate, esta vez ha habido un empate. Es decir, que ambos contendientes han reafirmado en su opción a los electores y electoras que ya han decidido votarles, pero es difícil imaginar que hayan convencido a un número significativo de indecisos".

Y seguimos con sondeos. En este caso, los que destaca el diario parisino LES ECHOS en su edición de ayer de la quinta movilización sindical y estudiantil contra el contrato de primer empleo (CPE): el 55% de los franceses considera insuficientes las modificaciones anunciadas por el presidente Jacques Chirac y el 62% apoya las manifestaciones. O sea, que la pelota sigue en el tejado. Y no está claro de qué lado va a caer. Esto ha dicho LIBÉRATION: "La de hoy (ayer para el lector) será una marcha de lucha o una fiesta de la victoria. No hay duda de que los manifestantes dudarán entre ambas actitudes debido a las cortinas de humo ambiguo y a veces irreal que han seguido al discurso de Jacques Chirac. El ejercicio acrobático que practica el poder y que consiste en enterrar dulcemente una reforma que ha nacido muerta y, al tiempo, tratar de salvar la cara de un primer ministro desautorizado, hace que la política del Gobierno sea totalmente ilegible a los ojos de los franceses".

"¿Francia tiene todavía primer ministro?", se ha preguntado Eric Fottorino en LE MONDE. "Tras la declaración de Chirac del viernes --se promulga, pero no se aplica-- y la vuelta estelar de Nicolas Sarkozy a la película de la negociación, cabe legítimamente preguntarse en qué lugar ha quedado Dominique de Villepin". La aportación del FINANCIAL TIMES aclara poco, pero merece la pena. Cuenta el diario británico que el Club de Prensa de París no sabe a cuál de las dos siguientes conceder el premio de la "frase bien dicha del año". Si a la de "esto es 1914, esto es la guerra de trincheras, y tengo balas para luchar en ella", pronunciada por Villepin, o a la de su rival Sarkozy: "En Francia no te cortan las pelotas, sino la cabeza".