A los gestores y los trabajadores de las empresas auxiliares que rodean las plantas de Arcelor en las cercanías de Gijón les entra una profunda tembladera cada vez que se oye hablar del multimillonario indio Lakshmi Mittal. Se temen lo peor, aunque Mittal lleva meses diciendo a todo aquel que se pone a tiro- y ayer lo hizo el Presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces-, que no hará regulaciones de empleo, ni tocará la médula de la producción.
Las plantas de Arcelor en Gijón ofrecen un producto de alta calidad, y precio muy competitivo, aunque esto no se consigue de un día para otro. Hizo falta una durísima reconversión del sector y unas millonarias subvenciones que alcanzaron los 3.000 millones de euros, que han dado como resultado una industria potente, que ahora quieren comprar inversores extranjeros.
Mittal lleva semanas haciendo un particular road show político, tanto por Francia como por Luxemburgo, y ahora en España, concretamente en Asturias. Francia y Luxemburgo se han inventado distintas normativas para evitar que Mittal Steel se haga con la joya de la corona siderúrgica europea, ese consorcio surgido de las más antiguas acereras europeas. La familia Mittal explica parte de sus planes industriales, pero más allá de esas buenas intenciones, poco se sabe sobre la realidad de sus intenciones.
Nada han planteado, por ejemplo, sobre la gestión de la Acería Compacta de Sestao, que está provocando un duro enfrentamiento entre la BBK y Arcelor. BBK tiene el 10% del capital de la compañía vasca y estima que no se han cumplido los acuerdos que garantizan la viabilidad de la planta y, que están poniendo en peligro su existencia. BBK ni siquiera ha firmado las cuentas de 2004 y de 2005. Un conflicto en el seno de Arcelor que muestra la muy diferente cara de una reconversión que en Asturias dio resultados y que en los Altos Hornos de Vizcaya no ha sido capaz de cuajar.
La prensa asturiana, muy atenta a los detalles, daba cuenta ayer de la visita de Mittal al Principado y no dudaba en señalar que, mientras tanto, se sigue esperando que aparezca por allí Gonzalo Urquijo, director financiero del grupo, que no lo ha hecho recientemente en algunas de las grandes inauguraciones.
En Arcelor están muy liados con su defensa frente a Mittal. Han usado el sistema Endesa. Tirando de caja, multiplican su dividendo, que han incrementado en un 55%. Un dividendazo de 1,85 euros, más otros 5.000 millones para retribuir al accionista, procedentes de deuda y de caja. Faltan explicaciones y Mittal, que mantiene su oferta de 18.600 millones de euros, ya ha dicho que reducirá el precio de modo proporcional al pago de dividendo. Nada ha cambiado, aunque las reacciones políticas contra la OPA se han ido recrudeciendo en las últimas semanas.
Pero Arcelor, no contenta con eso, una vez terminada la OPA sobre la canadiense Dofasco, se va a blindar, porque lógicamente está en contra de ese nada explicado acuerdo de Mittal con Thyssen, que recuerda también a lo lejos al de Iberdrola con Gas Natural, aunque en este caso va a vender la canadiense dos o tres euros por debajo del precio pagado por la siderúrgica europea.
Eso no tiene justificación alguna para los accionistas de Mittal y menos para los de Arcelor, que ha transmitido indirectamente las acciones que poseía a una fundación holandesa llamada Strategic Stell Stichting. La pretensión es tener el control exclusivo de Dofasco, el poder de decisión y los derechos económicos en todos los ámbitos, excepto en la venta. Un asunto muy discutible, porque, en suma, esconde una triquiñuela que bordea el libre mercado. Una fundación, según Gonzalo Urquijo, independiente.
Lo peor es que le puede dar ideas nuevas a los de Pizarro, que han conseguido paralizar la OPA de Gas Natural con las cautelares de la jueza.
La clave del blindaje de Dofasco, en suma, es evitar que Mittal pueda conseguir fondos para financiar la transacción. Los equipos jurídicos de la CNMV deben estar estos días echando humo, porque no sólo van a tener que estudiar el laudo Santander-Total, bastante complicado por cierto, sino también este nuevo sistema empleado por Arcelor. Bueno, como las tareas se las reparten los distintos reguladores de Francia, Luxemburgo y España, pues a lo mejor se llega a conclusiones.
Los accionistas de Arcelor han sido los que mejor parados han concluido el primer trimestre, con una ganancia acumulada del 54%. Muchos han optado por salir y hay una buena parte de hedge funds que ha entrado al calor de las Opas y del arbitraje, con la esperanza de que Mittal pague más o aparezca otro que ponga más dinero en cash. Por ahora, la pugna se produce en dos frentes: el político, con decisiones muy duras en Francia y Luxemburgo, y el financiero, con estas artimañas que por ahora hacen poca mella en Mittal. Se teme la apertura de una batalla jurídica. Es una punta de incertidumbre que no gusta demasiado y que puede pesar en el futuro de la acción.
Por lo pronto, Arcelor tira de caja en su defensa numantina y Mittal hace las asturias, pero sin dar grandes explicaciones sobre sus planes industriales. Persiste la hostilidad.

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