Menos mal que conservamos algo de memoria para seguir resistiéndonos a que nuestros repúblicos nos reescriban la historia un día sí y al otro también. Por ejemplo, este fin de semana se inauguraba el enlace de la Autovía Minera en Mieres, ese pedazo de infraestructura que junto a los nudos de Siero y de Gijón (en obras) se quedaron descolgados del proyecto inicial.

Como la autovía era cosa de los fondos mineros, el Principado se vio obligado a implorar a los sindicatos mineros una asignación complementaria para terminar los nudos de conexión, pero las centrales se cerraron en banda. Ahora, el Gobierno regional nos acaba de contar que el problema de que el dinero no llegara fue la obstrucción por parte del Gobierno de Madrid, que, casualmente, era entonces del PP.

Pero, por suerte, no nos chupamos el dedo. Resulta que da lo mismo que en Madrid gobierne el PP o el PSOE, porque las peloteras entre el SOMA y CC OO, por una parte, y el Ejecutivo asturiano han sido incesantes.

Todavía tenemos muy fresco el suceso de la semana pasada, cuando en el Ministerio de Industria, al ir al firmar el próximo Plan de la Minería, los sindicatos obtuvieron del ministro Montilla, como último triunfo, que fueran arrancados -literalmente, con grapas y todo- los folios enviados por el Principado y otras comunidades autónomas en los que se referían las obras que los respectivos gobiernos deseaban endosar a los fondos carboneros.

Así que la memoria reciente se suma a la memoria remota, con lo que crece el deseo de recoger en alguna parte esa doble historia: una, la real, y otra, la virtual, que con tanto empeño recrean ciertas mentes.

De hecho, son varios los capítulos acumulados. El de la ampliación de El Musel es jugosísimo, pero acaba de reescribirse uno nuevo: la historia del plan de inserción laboral y empleo social (PILES), cuyos diez años de vida está festejando el Ayuntamiento. No tiene desperdicio. En breve lo examinaremos.