La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

4 Abril 2006

No, todos no son iguales, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Tal vez sea ir contra corriente, pero debe afirmarse y defenderse que una inmensa mayoría de los representantes políticos electos son gente honrada. Los titulares que se hacen legítimo eco de los casos de corrupción no deberían esconder esta otra realidad: muchos concejales, diputados y cargos políticos son personas honradas que desempeñan su función desde su más estricta vocación, al margen de prácticas corruptas e irregulares.

Lo de Marbella no debería sorprender a nadie. Hace años que se sabía; quizás no se sabía ni quién ni cómo, pero se sabía que, desgraciadamente, aquella ciudad era el escenario de muchas y variadas tropelías, con el urbanismo como telón de fondo. Pero incluso allí los habrá -concejales- que puedan invocar que ellos no han tenido ninguna participación en aquellos escándalos y que su actuación ha venido siendo, en todo momento, honrada y correcta.

La desvergüenza de unos, aun cuando sean muchos, no puede generalizarse, proyectando sobre el conjunto del estamento político la sombra de la duda. Los políticos son necesarios; son una pieza clave del sistema democrático. Sin ellos, la representación de la soberanía popular entra en crisis; quiebra, sin ellos, la expresión del interés general. Precisamente por ello, por razón de su relevancia, la política y los políticos deben ser ejemplo de comportamiento ético. Pero, también, no deben extenderse a todos las consecuencias de la desvergüenza de unos cuantos.

No vale, ni es justo, ni se corresponde con la realidad decir que "todos son iguales". No, no todos son iguales. Bien al contrario, los corruptos son la minoría y los honrados, una inmensa y apabullante mayoría.

Salir en su defensa no estará de moda, pero aceptar el tópico, aun a sabiendas de su falsedad, es una manera de erosionar el sistema. Una manera frívola y poco fundamentada. Una irresponsabilidad.

¿Que es más divertido y más simple liderar el tópico que ir contra corriente? Seguro, pero también más negativo para todos. Las aves carroñeras se alimentan de los restos de los escándalos; no les aporta sustento alguno la defensa del honor de tantos otros. Pero generalizando la sospecha, alimentamos a los que de la sospecha hacen su razón de ser.

Vale la pena ir contra corriente. Esta causa se lo merece. El desprestigio de la denominada clase política no es justo; algunos se lo habrán ganado a pulso, pero la mayoría puede reclamar, legítimamente, un mayor respeto. No, todos no son iguales.

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