La ministra Trujillo, el sueño de las VPO y la resistencia de los promotores, de Jesús García en El Confidencial
La ministra María Antonia Trujillo ha cogido las riendas del ministerio, con sus pocas competencias y no menos dificultades, y ayer ha expresado en voz alta un vaticinio; quizá el sueño del cualquier titular de ese departamento: que las Viviendas de Protección Oficial (VPO) sean el segundo producto más dinámico de los próximos años.
Es una posibilidad que está abierta, teniendo en cuenta que el ritmo de construcción de VPO se ha multiplicado, pero que sigue siendo una ínfima parte de lo que se vende y, sobre todo, de lo que se construye en el mercado. Los seis millones de metros cuadrados de suelo industrial que tiene SEPES no alcanzan ni de lejos, aunque se quisieran recalificar, a las millonadas de suelo que está en manos de pocos promotores. En Madrid, cuatro promotores tienen más de cien millones de metros cuadrados.
Existe una demanda masiva de VPO por parte de jóvenes e inmigrantes que se han quedado fuera del mercado, tras una subida de precios de más de más del 150% en la última década. Son los que marcan la otra realidad del mercado del trabajo en España, que crece a un ritmo muy superior al de Europa, pero que también ofrece perfiles de precariedad y temporalidad muy por encima de los estándares de la Eurozona.
Hay algunos informes demoledores sobre el tiempo que tardarán los inmigrantes de primera generación en alcanzar los sueldos medios de los españoles; más de una década, lo que hace prácticamente imposible el acceso a la vivienda, al menos en los momentos actuales de mercado.
Pero la VPO tiene otros elementos en contra. A los constructores no les sale tan rentable, y los promotores, en principio, se niegan a dedicar, tal y como aparece en el borrador de la Ley del Suelo, hasta un 50% del total a VPO. Se acabaría la gallina de los huevos de oro.
Los promotores, además, muestran una gran resistencia inicial al Código Técnico de Edificación porque, según ellos, tendrán que soportar un sobrecoste, a pesar de la mínima o nula rentabilidad que según ellos conlleva la construcción de VPO. La ministra de Vivienda, sin embargo, ha insistido en que en los costes se producirá una repercusión no superior al 1% por el famoso Código, pero cuando se le pregunta, responde con una retahíla de beneficios para el consumidor, el medio ambiente, la salud en la vivienda y el ahorro de energía.
Otro elemento nada desdeñable de este debate de la puesta en marcha de un potente mercado de las VPO está en manos de los municipios, que no siempre están dispuestos a dedicar suelo a este tipo de vivienda. Málaga es un ejemplo y no digamos Marbella, aunque también podemos señalar al Levante español.
Que las competencias de VPO estén transferidas hacen de ese deseo; de esa estimación de la ministra, casi un sueño, en un momento en el que nadie quiere perderse los beneficios de la construcción de vivienda libre a falta de una mejor financiación para los ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
Otro asunto en el que está empeñada la ministra y va a encontrar algunos obstáculos es en el objetivo de dotar de transparencia al sector, con más de 90.000 intermediarios sin control y con una política de compraventa por ejemplo en el ámbito de las VPO que en algunas comunidades alcanza límites, pasados unos años, de mercado libre.
Mientras tanto, los expertos hace semanas que hablan de desaceleración en el sector de la vivienda, de que se han ampliado los plazos para la venta, de que ya no es tan fácil colocar los pisos; pero la solicitud de créditos sigue creciendo a un ritmo de más de dos dígitos y además nueve de cada diez préstamos se hacen a tipo variable.
El sector cabalga con más de un millón de pisos vendidos el año pasado, y más de 800.000 nuevas construcciones, mientras que la construcción de VPO sigue siendo simplemente residual.
