EMILIO Parejo, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III, ha recibido el encargo del Gobierno regional de realizar un documento que sirva de base para elaborar la Ley de la Administración Local del Principado. Esa norma debe dar respuesta a las demandas de los ayuntamientos, centradas en obtener más competencias y un mayor nivel de financiación. La solución a esas peticiones tiene que llegar sin provocar perjuicio a la comunidad autónoma.
La problemática de los ayuntamientos se ha expuesto de forma reiterada ante la pasividad de las administraciones central y autonómica. En el debate no laten cuestiones técnicas o de gestión, sino que se trata de asuntos estrictamente políticos. El primer asunto a dilucidar tiene que ver con la realidad que se esconde detrás del rótulo de los ayuntamientos. No se puede meter en el mismo cajón a Gijón, Oviedo y Avilés, que a Yernes y Tameza. Todos son ayuntamientos, con alcalde y concejales, pero apenas tienen otros elementos en común. Habría que ir a una concentración de ayuntamientos, aunque ello suscite recelos. Si un consistorio no tiene entidad y medios para dar servicio a sus vecinos tendría que fusionarse con otros para cumplir esa tarea. El minifundismo municipal es un handicap para gestionar servicios.
Otro de los grandes problemas de los municipios tiene que ver con la forma de financiación. Los ayuntamientos asumieron muchas más competencias de las que tenían en sus manos hace 25 años e incurrieron en cuantiosos déficits. Ningún gobierno les dio instrumentos tributarios suficientemente poderosos para enderezar sus finanzas y la solución de los ayuntamientos pasó por echar mano del urbanismo para costear el resto de los servicios. El modelo de ciudad quedó en función de las necesidades de tesorería, lo que es una perversión del sistema. Sobre los planes de urbanismo se articularon las tensiones económicas de unos ayuntamientos necesitados de valorar el número de licencias que concedían por la cantidad de euros que recaudaban. El Impuesto de Bienes Inmuebles constituyó una pieza clave del sistema. Por esa vía no se solucionó el déficit de las finanzas municipales y se agravó el problema del precio de la vivienda.

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