HACE unos días se llegó a un acuerdo entre el Gobierno de la Nación, los sindicatos mineros y la patronal para el nuevo Plan de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras 2006-2012. Vaya por delante mi felicitación por haber llegado a este acuerdo que continúa con la senda abierta por el Partido Popular en 1997 y garantiza la pervivencia del sector minero hasta el año 2012, así como el mantenimiento de las compensaciones necesarias a las comarcas mineras que garanticen la reducción no traumática del sector y favorezcan la reactivación económica.
Dicho esto conviene hacer algunas valoraciones de la situación a que hemos llegado y analizar los pasos que se deben seguir en el futuro para garantizar la eficiencia, aprovechar la experiencia del primer plan 1998-2005, potenciar las acciones que han demostrado mayores rendimientos, desechar aquellas cuyo provecho es más que cuestionable y explorar nuevas actuaciones que contribuyan a la generación de empleo y fijación de población.
A diferencia del anterior plan acordado entre el Gobierno del PP y los sindicatos mineros, que se firmó con anterioridad al inicio del periodo, es decir, en el verano de 1997, la negociación del actual plan estuvo salpicada de interferencias del Gobierno de Areces que retrasaron el acuerdo más de un año. Nada nuevo que no fuese esperable dado el cúmulo de desencuentros que desde su llegada al Gobierno ha salpicado de continuas tensiones la aplicación de los proyectos en Asturias por ese afán del presidente de querer controlarlo todo, lo suyo y lo de los demás. Todo ello nos augura futuras complicaciones que seguramente nos llevarán a continuar con los retrasos en la ejecución de las obras, y más si tenemos en cuenta que en marzo de 2006 aún no se ha llegado a un acuerdo sobre los proyectos que se han de realizar. Por ello, no tenemos los proyectos ni hechos ni encargados y, en consecuencia, será casi un milagro que alguna de las iniciativas puede estar en obras antes de 2008. Nada parecido con el primer plan, que antes de finalizar 1998, el primer años de ejecución, ya tenía todas las obras del primer cuatrienio adjudicadas.
Si en el primero de los cuatrienios del plan 1998-2005 se optó por grandes proyectos de infraestructuras, campus universitario, autovía minera y una pequeña parte de los fondos se destinó a la rehabilitación de barriadas mineras y siempre bajo la premisa de la adicionalidad, es decir, o eran nuevos proyectos o no estaba contemplada su realización en un marco temporal inmediato; en el segundo de los cuatrienos, ya con el Gobierno de Areces 'metiendo cuhara', se optó por incrementar sustancialmente las pequeñas obras municipalistas a costa de lo, a mi juicio, más importante. Aunque las peticiones municipales aportaron en muchos casos la necesidad de polígonos industriales que en el primer cuatrienio sólo solicitó, por cierto, el Ayuntamiento de Oviedo para el polígono de Olloniego, en los convenios firmados a partir del año 2002 son frecuentes los proyectos para la compra de edificios para museos, instalaciones deportivas, parques en municipios rurales, etcétera. Proyectos que en el primer cuatrienio acertadamente se excluyeron expresamente por no considerar que contribuyeran a la promoción económica de las cuencas.
Pero hemos podido ver que los proyectos que el señor Areces ha anunciado desde el Gobierno para el nuevo Plan de la Minería siguen el mismo camino, intentando nuevamente que los fondos mineros le sirvan para financiar sus obligaciones ordinarias en lugar de ser fondos complementarios y adicionales a sus políticas. Si es esta la forma de entender el fin de los fondos mineros no es menos preocupante detectar la falta de ideas o proyectos innovadores del actual Gobierno, que no es capaz de ofrecer algún proyecto atractivo que se aleje de las recurrentes obras de infraestructuras convertidos en muchos casos en 'proyectinos'. Pero más grave es la contumacia del Gobierno en rechazar de antemano cualquier idea que no haya sido patrocinada por él. Por ejemplo, el Hospital de Atención Integral de Discapacitados (lesionados neurológicos) que, sin ninguna duda, podría ser el proyecto emblemático de este plan y uno de los ejes de reactivación económica de las cuencas, no sólo por ser un centro de referencia nacional, sino por la trascendencia que podría tener en el campo de la atención sanitaria y en el de la investigación. Aparte del tirón para el empleo y el interés que supondría por sí mismo. Sin embargo, el temor a contrariar a Zapatero, que ya ha impulsado uno similar en su tierra (León) seguramente hará que Areces rechace un proyecto tan atractivo. En fin, estamos ya en el momento clave de la concreción del plan. Y en este punto me parece un acierto de los sindicatos haber dado carpetazo a los proyectos previamente fijados por el Gobierno Areces para ser financiados por este plan y remitirlos a una mesa de negociación.
Deben ser exactamente eso los proyectos para reactivar las cuencas y no complementos de los presupuestos anuales del señor Areces, cuyo único fin sea cubrir el hueco en infraestructuras y otras materias que el desvío de dinero a las fantasías propias del presidente regional (por ejemplo, la 'teletini') ha dejado en las cuentas regionales. El dinero que ha procurado la solidaridad de todos los españoles con nuestras cuencas mineras no debe servir para tapar los errores o las carencias de un presidente irresponsable.
OVIDIO SÁNCHEZ. PRESIDENTE DEL PARTIDO POPULAR DE ASTURIAS.

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