La integración de valores éticos, medioambientales y sociales en las decisiones de inversión, unido a un creciente activismo de los accionistas demandando la inclusión de los principios de sostenibilidad en todos los planos de las compañías, es lo que actualmente se conoce como Inversión Socialmente Responsable (ISR). El valor desde el punto de vista humano es innegable pero desde el lanzamiento del primer fondo, el Pax World Fund en 1971 en EEUU, muchos de los fondos éticos presentaban pobres resultados.¿Debemos considerar a la ISR como un activo poco rentable? Nada más lejos de la realidad. Si analizamos la oferta, observamos que existen fondos con más de un 40% en el último año y con retornos superiores al 100% en los últimos tres. ¿Cuáles han sido las claves de este cambio? ¿En qué nos debemos fijar al invertir en este tipo de productos? En primer lugar, que se no utilicen para simplemente criterios de exclusión (no invertir en sectores como armamento, tabaco, alcohol, juego o pornografía) sino que se incorporen criterios positivos (sobreponderar los valores que más contribuyan al desarrollo medioambiental, social y a las prácticas de buen gobierno). Es también fundamental que la gestión esté en manos de profesionales con libertad para tomar decisiones rápidamente siempre y cuando defina claramente qué entiende por socialmente responsable. Finalmente es recomendable que tome como referencia un índice ético como el Footsee4Good o el DJ Sustainable. De esta manera tendremos un doble filtro para garantizar la calidad ética de la inversión y una referencia cuantitativa para valorarla.
Tomás Gallo es socio director de Atlas Capital.

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