Un millón ochocientas mil pesetas diarias es lo que paga de alquiler la Conselleria de Benestar i Família por ocupar el edificio de Palau de Mar. Un extraño acuerdo del Conseller Antoni Comas en el Gobierno de Convergència le llevó a firmar con una promotora inmobiliaria privada un contrato de alquiler que no finaliza hasta el 2009.
No es el único edificio público que la Generalitat alquiló a promotoras privadas; en el precio de alquiler del edificio donde está el Museo de Historia, la historia se repite. Prácticamente, todos los partidos políticos cuando alcanzan el poder manejan el dinero público como si fuera suyo y lo reparten entre sus amigos. Si con CiU el escritor Baltasar Porcel se gastaba en taxis millón y medio de pesetas al mes, ahora se gasta lo mismo en taxis el Departament de Presidència con Maragall. Aunque lo justifican por una huelga de chóferes de altos cargos que tuvo lugar el pasado año. El tripartit no «fila prim», se ha gastado 1,3 millones de euros en remodelar los despachos de los altos cargos, sólo en el de Maragall ha costado 120.000 euros (20 millones de pesetas). En cambiar el mobiliario del despacho de Xavier Vendrell, secretario general del conseller en cap, se han gastado 80.000 euros. Vendrell es el cerebro de ERC que se dedica a enviar cartas intimidatorias a altos cargos de sus consellerías para pedirles el impuesto revolucionario del 20% para su partido.Vendrell, que es además secretari d'Organització i Finances de ERC es capaz de todo, tiene un pronto que asusta y una inexperiencia para estar en cargos públicos que espanta. Nada ha cambiado en cuanto al gasto innecesario de dinero público. No se pueden hacer encuestas inútiles, casi siempre encargadas a amigos o incluso familiares. CiU se gastó en los 90 más de 80.000 euros en encuestas pagadas por todos para saber cómo desbancar a Maragall de la alcaldía de Barcelona.

Años más tarde Joan Clos encargó 48 encuestas en 15 meses, una por semana, sin trascendencia alguna, para saber cómo pensaban los barceloneses y Josep Bargalló le encargó recientemente tres informes a su propia esposa que pagó con dinero público. Nadie escapa al poder del dinero fácil. Me preguntaba Oriol Pujol Ferrusola si por ser hijo del president Pujol ni él ni sus hermanos podrán nunca hacer negocios con la Generalitat. Lo cierto es que mejor no hacerlos mientras el familiar directo esté en el poder. Pasqual Maragall que financiaba su campaña electoral con cenas a 300 euros el cubierto para mostrar la financiación transparente del PSC, no puede ahora que es president gastarse miles de millones en propaganda inútil de buzoneo. Existe otra forma de hacer política, la que practican la mayoría de los ayuntamientos, algunos diputados y muy pocos consellers.

España es el país del mundo con mayor número de funcionarios públicos, más de dos millones de personas, tantas como existen en los Estados Unidos.

Cuando llega un nuevo partido al poder se inundan las consellerías de nuevos funcionarios en cargos de confianza. En ocasiones se despide a los anteriores, especialmente si no pagan el impuesto revolucionario y en otras se coloca a los recién llegados, manteniendo también a los que ya existían. Se doblan las funciones y ese favor partidista lo pagamos todos. Eso sí, busque a cualquiera de ellos un viernes tarde en su lugar de trabajo.