La Coctelera

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28 Marzo 2006

Un buen Estatut pero sigue sin entusiasmar, de Jordi Juan en La Vanguardia

El proyecto de Estatut que este jueves será respaldado en el Congreso es un texto que supone un avance del autogobierno de Catalunya respecto al de 1932 y al de 1979. Pero también es cierto que es un proyecto que no colma las aspiraciones de muchos catalanes, que tiene muchas ambigüedades que darán pie a que el Constitucional tenga todo el protagonismo -especialmente en torno a la organización territorial- y que no zanja el debate sobre el encaje de Catalunya en España. Con todo, no tendría que haber dudas para que una amplia mayoría de los catalanes le diera su apoyo en el próximo referéndum con el argumento tan simple pero convincente de que supone mejorar lo que hay. Además, una derrota en esa consulta sí que representaría un desastre para Catalunya.

Sin embargo, tal como apuntó el sábado Artur Mas, que no deja de ser uno de los principales artífices del acuerdo, el resultado de la consulta peligra. Mas habla con conocimiento de causa porque entre su propia militancia existe un mar de fondo muy crítico por las expectativas que había generado este Estatut. Y es que al catalán de a pie no se le puede vender el Estatut aprobado en el Parlament como la panacea y después que se traguen los recortes del Congreso como si tal cosa. El pragmatismo vale para los políticos y la clase ilustrada que opina y pontifica, pero la mayoría no está para cosas tan alambicadas. Como el vecino de Sant Feliu que me para en la calle para decirme que el 18-J se irá a la playa y que está hasta el gorro del Estatut, del tripartito, del cuatripartito y de tanto baile de San Vito.

Quizás tenga razón Manuela de Madre cuando se queja de que los catalanes somos un poco desaboridos y que en lugar de estar alegres, celebrando el Estatut, andamos con cara de pena, dando por hecho que dentro de diez años estaremos reivindicando otro mejor. Será cierto pero no estaría de más que Zapatero nos alegrase un poquito más la vida e hiciera un último esfuerzo. Tantas concesiones tendrá que dar al País Vasco para cerrar el proceso de paz, que no estaría de más que fuera un poco más generoso en el trámite que aún le queda al Estatut en el Senado. Atraer a ERC al sí sería otro éxito del presidente del Gobierno y podría animar la participación electoral a favor del voto afirmativo.

Ya ven. Hay quienes aprovechan el histórico alto el fuego de ETA para argumentar que ERC debería adherirse al sí, sin más, y dejar de tocar las narices. Vamos, que jugándonos el fin del terrorismo etarra no vengan los chicos de Esquerra a marear la perdiz con el aeropuerto de El Prat o con otra bagatela similar. En cambio, yo pienso que es a la inversa. Que la generosidad debería partir de la Moncloa. Es sólo un último esfuerzo que permitiría afrontar los próximos meses con más tranquilidad. Cuanta más gente participe del entusiasmo del Estatut, mucho mejor. Ya en su día, se despreció a parte de la opinión pública catalana que quería manifestarse bajo el lema "Som una nació" y después cuando las calles se llenaron todo fueron prisas para buscar nuevas argumentaciones. Ignorar que existe una amplia base del país descontenta con el actual proceso estatutario me parece un error.

Otra semana decisiva

Mira que hay semanas decisivas en esto del Estatut. La que empieza hoy también lo será. La conversación telefónica mantenida el sábado entre Zapatero y Puigcercós concluyó con el convencimiento de ambos de que se tenía que hacer un último esfuerzo para llegar a un acuerdo. Un Zapatero crecido tras el alto el fuego de ETA aseguró que le enviaría a Rubalcaba con ánimos de cerrar el pacto. Veremos.

La confusión de Narbona

Andaban los asesores de Rajoy trabajando en el despacho que éste tiene asignado en el Congreso cuando la pasada semana irrumpó la ministra Cristina Narbona preguntando por el "jefe". No repuestos de la sorpresa, la ministra exigía ver al "presidente". Como éstos no reaccionaban, Narbona se dio cuenta entonces de que se había equivocado de despacho. Hace dos años, cuando gobernaba Aznar, Zapatero sí que estaba en esa oficina, pero ahora tiene asignado otro despacho: el de presidente de Gobierno.

ICV y ERC, bajo mínimos

Las relaciones entre las dos formaciones de izquierda nunca han sido muy buenas, pero últimamente la división se ha incrementado. En medios de ERC se acusa directamente a Iniciativa, y en concreto a Dolors Camats, de haber filtrado la noticia de que Esquerra había amenazado a altos cargos del Govern de echarlos si no pagaban un porcentaje de su sueldo al partido. Esquerra medita una vendetta.

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