No creo que a vuestras mercedes se les escape algo que diferencia a este reino del resto de Europa, y aún del resto del mundo.Hemos creado un género literario basado en la miseria, la molicie, el abuso del poder, la hambruna y, porqué no decirlo, el afán por vivir bien sin pegar ni golpe. Me refiero, por supuesto, a la picaresca, deleite de lectores y estudiosos, que ven en el Lazarillo de Tormes o en el Licenciado Cabra del justamente célebre Buscón, obra del insigne Don Francisco de Quevedo y Villegas, sendas muestras del genio popular.
Buena prueba de ello es que, si bien el siniestro Cabra, capaz de matar de hambre a sus pupilos mientras cobra a sus padres buenos maravedíes, tiene establecida perfectamente su autoría en Quevedo, no sucede lo mismo con el Lazarillo. Esa obra es anónima. ¿Y por qué? Hijos míos, porque cualquier hijo de vecino nacido en estas tierras tan dadas a la envidia, las socaliñas, el chalaneo y la garduña podría ser, perfectamente, su autor.Siendo así, no acierto a explicarme el revuelo que ha causado el billete que ha pergeñado un caballero que ostenta un alto cargo en el gobierno catalán, a la sazón miembro de Esquerra Republicana, en el que solicita el apoyo y concurso económico de los destinatarios.

Quizás habría que aclarar, a fuero de hidalgos y sinceros, que esas cuatro letritas en las que se venía a pedir casi por caridad cristiana el óbolo para el partido iban dirigidas, en principio, sólo a los que ostentan eso que, piadosamente, se conoce como «Cargos de confianza» y que son, las más de las veces, sinecuras y canonjías con las que pagar favores.

Pero, ¡oh, hado funesto!, se traspapeló la misiva y acabaron por recibirla aquellos que no debían, y estalló el escándalo.Sea como fuere, poco cristiana ha sido la reacción de algunos partidos, válgame el cielo. ¿Querrán creerme si les digo que Convergència ha puesto a Esquerra cuál chupa de dómine y aún exigen dimisiones, ceses, comparecencias y no sé cuántas cosas más? Flaca memoria tienen después de más de dos décadas gobernando, vive Dios. Recuerden esos caballeros que, cuando se les mienta el tres por ciento, montan en cólera y demandan duelos y quebrantos y aún romper la baraja.

¿Y las lindezas que han espetado los caballeros del PP? ¿Acaso ignoran que tienen entre uno de sus líderes a alguien que dijo que había entrado en política sólo para forrarse ? ¿Y ahora me vienen con aspavientos y haciendo grandes visajes, hablando de honradez, de virtud y no sé que retahílas, que el Señor confunda?

Sosiéguense y hagan memoria de la carta que escribió uno de sus correligionarios en la que pedía, inocentemente, unos doblones para su partido y que se hizo pública. A eso lo llamo sinceridad y aún lo prefiero al ir y venir de maletines, que es más propio de truchimán que de buena crianza. Además, que alguien de un partido que se autoproclama independentista cometa una picardía, aunque sea torpe e ingenua, no deja de tener un punto de esperanza para los que ven a España como una e indivisible. Algo hermana a todos los que pisamos la piel de toro, sí señor. La Picaresca.

Bien es cierto que, en tales asuntos, nadie puede tirar la primera piedra aunque, de ordinario, siempre se salga descalabrado.Por cierto, en breve recibirán una carta en la que les solicito una pequeña aportación. Si los políticos pueden, ¿no hemos de hacerlo los demás?