«El rechazo a Darwin en EEUU refleja la ignorancia de un régimen fascista», decía el otro día a EL MUNDO una señora llamada Lynn Margulis, bióloga. Y sigue esta iluminada dama, que parece recién bajada de Marte, en nuestras páginas de Ciencia: «El problema es que en Estados Unidos no se estudia adecuadamente ni la Filosofía ni la Historia, y por eso, hay tanta incultura que para muchas personas, si no eres cristiano, eres un auténtico criminal».
La exageración sectaria no parece sólo residir en ese cristianismo integrista que la señora Margulis denuncia... Basta recordar un par de datos para colocar en su justo lugar sus aseveraciones.Desde 1996, para no irnos a épocas que se suponen más políticamente correctas, ¡43! estadounidenses han sido laureados con premios Nobel en las categorías científicas (17 en física, 14 en química, 12 en medicina... y ni mencionamos siquiera la economía, cuyas credenciales científicas son más dudosas). La investigación científica, tanto teórica como aplicada, que se desarrolla en Estados Unidos equivale a algo así como la del resto del mundo junta. Y, claro está, nada de todo ello está relacionado con el creacionismo antidarwiniano. O sea que de rechazo a Darwin, menos. Aunque allí dejen expresarse a sus enemigos.
Pero da igual. Estamos en medio de una ola de antiamericanismo enciclopédico, telúrico, ecuménico. Y, ciertos días, como el de la entrevista con la sideral bióloga, es que ya lo bordamos.En esa misma edición del periódico encontramos, con motivo del tercer aniversario del inicio de la Guerra de Irak... todo esto:
La «guerra de agresión» es culpable de todo, nos dice Augusto Zamora R., que propone la solución: que se vayan los americanos.«A estas alturas, parece obvio que EEUU tiene capacidad pero no voluntad para resolver el pozo de horrores que ha creado.En cuanto a lo primero, es evidente que la ocupación de Irak es la causa principal del desastre, lo que hace de la retirada de las tropas invasoras un paso insoslayable si se quiere restablecer la paz». Agudo.
En las páginas de Cultura es la joven escritora (31 años) Nicole Krauss la que vierte su sapiencia sobre lo que hoy es Estados Unidos, bajo un titular tan vistoso como el de la sección de Ciencia: «América es la antítesis de lo que ha sido siempre».Y prosigue esta preclara brooklyniana: «No se parece nada al lugar en que yo crecí... La caída del flujo de inmigrantes se ha notado mucho desde el 11-S. Nueva York no es el lugar vibrante que solía ser: la riqueza cultural, la influencia extranjera y la energía que había se han evaporado. Nos estamos cerrando al mundo». Como Barcelona, vamos.
En el resto de la entrevista ya no se habla de la brutal decadencia de Estados Unidos, sino de literatura. Pero lo que nos importa ya ha salido por delante...
¿Era Ronald Reagan el que hablaba del imperio del mal, que era la URSS? Pues ahora, en la vieja Europa y en parte de EEUU, nos regodeamos con el imperio del mucho peor. Realidades virtuales...

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