Vientos de distensión soplaron ayer desde la sede del PP. Desarme verbal decretado por el líder del partido y escasos focos de resistencia política y mediática. Un significativo cambio en la banda sonora: Elorriaga por Acebes. Porque “hay futuro” (lema de la reciente Convención Nacional del PP). Y la ira de los gladiadores del alba. El resto es “sincera voluntad de colaboración” (Elorriaga) y “espíritu constructivo” (Rajoy).
Del otro lado, la mano tendida por Zapatero en la sesión parlamentaria del miércoles pasado. Y además, el inesperado buenismo de José Blanco (“No es momento de reproches, sino de unidad”), que valora la “buena disposición del PP” y el deseo de Zapatero de contar con el apoyo y la complicidad de Rajoy para sacar a ETA de nuestras vidas.
Por tanto, ya no se discute si Rajoy ofrecerá su colaboración, sino los términos de la misma. Es buena noticia, aun antes de su entrevista en Moncloa, a la que acude con espíritu constructivo. Primero escuchará y luego preguntará. Quiere saber de los tratos del Gobierno con el mundo de ETA. De los que ya se dieron para llegar al “alto el fuego” y de los que se darán a partir de ahora.
De lo ocurrido en el encuentro tendremos noticia a la hora del almuerzo. En una declaración institucional de Rajoy –sin preguntas posteriores, si no cambia de idea- y en una comparecencia de la vicepresidenta Fernández de la Vega. Sin perjuicio de que Rajoy exprese algunas reservas sobre la información recibida del presidente, su mensaje central girará en torno a la idea de la deseable unidad y el apoyo matizado por parte del PP.
El apoyo no supone renunciar a la discrepancia, pero sí al insulto y a la fabricación de climas artificiales en base a mentiras repetidas y lemas multicopiados. Descontado eso, el discurso de Rajoy es perfectamente razonable. No hay motivo para que Zapatero no lo asuma: dentro del marco del Pacto Antiterrorista, nada de precio político, funcionamiento del Estado de Derecho y respeto a las víctimas.
Hay además en el discurso del PP una legítima reivindicación de la política antiterrorista del Gobierno Aznar. Haría muy mal Zapatero si no la asumiera como elemento clave en la secuencia de acontecimientos cuyo desenlace es este “alto el fuego” que llega cosido al propio agotamiento de la banda terrorista. En ello ha influido la política de dureza y acoso legal de los últimos Gobiernos del PP. Por cierto, con el apoyo de los socialistas de Zapatero, entonces en la oposición.
Ese apoyo es el que, con los papeles cambiados, ahora reclama Zapatero justa y legítimamente. Todo hace pensar que lo va a obtener, aunque sea con matices, después de su encuentro de hoy con Rajoy en Moncloa.

Video parodiando la tregua de ETA en la ETB
http://blogs.jazztelia.com/arevacos/post/2006/03/28/la-television...