Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que prestan servicio en el País Vasco, no creen en absoluto en la sinceridad del "alto el fuego" anunciado por ETA y piensan que la organización volverá a atentar si el Gobierno no cede a las exigencias políticas de la banda, en esencia centradas en el derecho a la autodeterminación.
El escepticismo es el sentimiento más extendido entre policías y guardias civiles que trabajan en el País Vasco, según ha podido saber este diario en fuentes del propio aparato de Seguridad del Estado. Todos son conscientes de que la organización se ha reestructurado totalmente en los últimos tiempos, y que está fuerte y operativa, lejos de la imagen de debilidad que se ha querido vender desde instancias oficiales.
En efecto, "tras reestructurar todo su aparato logístico, ETA ha cambiado de estrategia disminuyendo la centralización y dispersando las responsabilidades", señalan las fuentes, lo que se ha traducido en que tanto a Policía como a Guardia Civil se le han cegado muchas fuentes de información, suceso al que ha contribuido eficazmente la pésima gestión del Comisario General de Información, Telesforo Rubio.
El resultado es que "desde hace nueve meses no se detiene a nadie", excepción hecha de caídas ocasionales ocurridas en Francia por gente de segundo nivel o en retirada. "Sabemos que ETA tiene actualmente tres comandos operativos en el interior, pero no sabemos quién los integra", aseguran las fuentes, para quienes la banda va a utilizar este tiempo de tregua para hacer lo que ha hecho siempre: reforzar su estructura interna y rearmarse.
Algunos datos apuntan al reforzamiento de la capacidad operativa de ETA, como la utilización de amosal como explosivo en algunas de las bombas que la banda ha hecho estallar recientemente. "Hacía 4 años que no utilizaban amosal, un explosivo que se tiene que fabricar, lo que quiere decir que disponen de sitio donde hacerlo".
Todo ello se traduce en que "cuando la banda quiere dar un golpe lo da, como ha ocurrido con las últimas explosiones", en opinión de las fuentes, "y si no han puesto un cadáver encima de la mesa es por el exquisito cuidado que han puesto en no darle una sola baza al Partido Popular en su estrategia de hostigamiento al Gobierno Zapatero. Darle votos al PP es algo que le da pánico al mundo etarra".
Particularmente difícil es la situación del Cuerpo Nacional de Policía, que tras haber agotado la información contenida en la famosa lista de Susper (Ibon Fernández de Iradi, 'Susper', detenido a finales del 2003), tiene secos sus caladeros y no ha logrado abrir otros nuevos.
En mejor situación parece estar la Guardia Civil, aunque tampoco esté para tirar cohetes. Si bien fuentes de la Benemérita se han quejado en las últimas semanas de que "se les han parado operaciones", la situación de penuria de Policía, Guardia Civil y Ertzaina se manifiesta en que "todos acudimos al mismo tiempo a los mismos sitios, en cuanto alguien descubre una brizna de información".
La sequía de las fuentes está siendo acompañada por un cierto sentimiento de desmoralización. "Aquí arriba se saben cosas, se oyen cosas, conversaciones entre gente del PSE y del entorno de Herri Batasuna desde hace muchos meses sobre cómo se ha llegado a esta tregua, y eso no contribuye a mantener la moral de la gente".
De acuerdo con las fuentes, la organización terrorista prevé una negociación larga y por etapas, cuyos pasos se iniciarían con el acercamiento de los presos a cárceles del País Vasco, seguido por la derogación de la Ley de Partidos, la legalización de Herri Batasuna, el cierre de los procesos judiciales pendientes en la Audiencia Nacional contra dirigentes abertzales, para terminar, en un plazo de 4/6 años, por una fórmula a la québécois que incluiría el reconocimiento del derecho de autodeterminación "o algo muy parecido".
"Aunque los etarras que llevan mucho tiempo fuera, fundamentalmente en Sudamérica, están locos por volver, la gente que presta servicio aquí arriba en Policía y Guardia Civil está convencida de que ETA no va a tragar con un acuerdo que no incluya el derecho de autodeterminación". Esa parece ser, pues, la línea divisoria de un potencial acuerdo entre el Gobierno Zapatero y la organización terrorista.

Escribe un comentario