El miércoles citaba a Horacio. Hoy lo repito: "... Inviernos crudos / trae Júpiter, y él mismo se los lleva". Interesantes, imprevisibles, han sido los acontecimientos políticos de esta semana. Empezando por la figura de Zapatero, tenido antes a gusto del consumidor por débil, tonto, visionario, confuso, astuto hiperbólico, buenazo. Y puede que todo ello sea cierto, como ocurre con el mercurio, que es uno y muchas son sus divisiones en gotas que ruedan veloces. Zapatero se hallaba, sí, en un invierno crudo,pero Júpiter puede haberle traído de golpe y porrazo la primavera. ¿Y qué es Júpiter?Lo ignoro, como tampoco sabría definir a Zapatero, a veces lo he dicho, y reitero ahora la presunción de que acaso es el único español con poder que asume la idea de que el país debe y puede cambiar ampliando su ser y existir. Lo que a mí no me molesta: con alguien tenemos que aliarnos, solos no somos.

Pero ¿no será Júpiter un efecto de la centelleante intuición humana capaz de aliñarse con resultados de la compleja trama histórica? Con un añadido capital: convicción y voluntad de decisión. El zahorí con su varita adivina el manantial de agua oculto. Parece mentira, pero es. Así, Zapatero se ha salido con el Estatut catalán pasándolo por un cedazo de contenido y aliados, pero dejándolo en el mejor hasta hoy, y ha conseguido armar el más prometedor silencio armado etarra. Con lo cual su oposición política, la caverna madrileña, los millones de vicentes españoles que van adonde los lleva la gente,se han quedado con un palmo de narices. Y si todo esto sigue un curso potable, Zapatero gana los próximos comicios.

En cuanto a la tregua de ETA, para mí es sorprendente: nunca adiviné lo que podía hacer y pensaba que acabaría desflecada por ahí y dando zarpazos ocasionales, remedo del Grapo. Pero cuidado: si mantiene la decisión de dejar la violencia, significa que los asesinos son también inteligentes y que están organizados.

¿Y hacia dónde va todo esto? Sin duda, hacia otra etapa de estabilidad de la mayoría. Se equivocan, por tanto, quienes en Catalunya continúan de revientapisos: a ratos, el presidente de la Generalitat; a menudo, ERC. Mientras, aciertan los que están por el entendimiento a mitad y mitad, como PSC, ICV, CiU. Y en Catalunya y en España quienes puedes quedar de fracasados dinamitadores del entero edificio son el PP y la caverna mediática. Aznar primero chupó la sangre a Rajoy y ahora puede llevárselo a su tumba. El error supremo de las I y II repúblicas españolas fue no entender que la razón estaba en todos de acuerdo con todos, no en todos a la greña. Pero España hasta cree en su rigidez.