El pasado martes dedicábamos este editorial, al problema evidente que tiene por delante la conexión ferroviaria con la Meseta, en cuestión de plazos. Pues bien, ahora caemos en la cuenta de que no sólo es cuestión de plazos, sino que también hay que hablar desde el punto de vista del modelo elegido por las autoridades, que mucho nos tememos que se trata de una estafa integral. ¡Aclarémonos!. Tal parece que tras decenios reivindicando desde aquí la comunicación ferroviaria de "alta velocidad" con el resto de España, ahora nos bastase con tener un conexión de "velocidad alta", y eso tan sólo en la mitad del recorrido, es decir, hasta Valladolid. Desde Valladolid hasta Asturias va a ser un tren convencional aunque moderno. Eso es lo que nos van a instalar, no alta velocidad -y no es un chiste, pues se dice así- sino velocidad alta, y eso sólo en la mitad del recorrido. Además nos quedaremos con unas infraestructuras decimonónicas en lo que es nuestra comunidad autónoma, y desde ella hasta León capital, y desde León hasta Valladolid, con la única excepción del nuevo trazado de los túneles, que sí serán de velocidad alta, como desde Valladolid a Madrid. Se titulaba el editorial de El Comentario TV del que hablamos: "el AVE llega a Valladolid en el 2009 y a León en el 2010", y en él aportábamos los datos publicados por los periódicos de León, en los que se dejaba perfectamente claro lo que se decía en el titular: que en cuestión de plazos, mienten, puesto que las nuevas unidades no van a llegar a León hasta el 2010, pero es que ahora caemos en la cuenta de que también mienten en el fondo, puesto que lo que va a llegar hasta Valladolid -que es lo que descubrimos ahora- ni siquiera es un AVE como el Madrid-Sevilla, sino un Talgo de velocidad alta. ¿Por qué insisten en engañarnos de esta manera, llamando AVE a lo que no es un AVE. Un AVE supera los 300 Kilómetros por hora, mientras que un convoy de velocidad alta, no rebasa los 250. Por eso no entendemos nada, porque nos están engañando desde el principio hasta el final Por cierto, ¿dónde están los expertos? ¿Pueden seguir llamando impúnemente AVE a unos convoys que van a circular entre Asturias y Valladolid con una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora?
El revuelo sobre los plazos que se frenó la semana pasada
El revuelo de la comunicación ferroviaria se organizó en Asturias, cuando el pasado viernes, día diecisiete, Magdalena Álvarez, anunció, en una comparecencia pública, que lo que el ministerio sigue denominando alta velocidad ferroviaria, con evidente intención de confundir y engañar a la población, llegaría a Valladolid en el año 2009 (aquí como ven, se explicó de otra manera), casualmente la fecha que José Luis Rodríguez Zapatero puso como horizonte para la comunicación entre Asturias y León en AVE (él como los demás, como Areces, como todos, insisten en llamarlo AVE, y por eso se ponen tan nerviosos con este debate); las consecuencias saltan a la vista. Vean esta información del ministerio, reflejada en una página de Internet. En ella queda claro que RENFE miente al llamar AVE, a lo que no es un AVE. En esta información se da cuenta de dónde se habló de todo esto, porque en nuestos medios ni siquiera se aclaró dónde se dijo: según las previsiones de Renfe presentadas ayer en las jornadas de comunicación "Un día en el futuro", la compañía ferroviaria sólo prevé que en 2009 la alta velocidad llegue a Valladolid, una perspectiva que contrasta con el compromiso del Ministerio de Fomento y del presidente del Gobierno, que planteaban ese año como el momento en el que el AVE llegaría a Asturias a través de la variante de Pajares". Eso en cuanto a los plazos, que es de lo que hasta ahora se habló aquí, no en cuanto al tipo de unidades y a la tecnología. Como ven, el engaño persiste. Renfe nos mete gato por liebre, AVE por media velocidad alta.
Hoy, el diario La Nueva España, se convierte nuevamente en el único mecanismo de comunicación de masas que hay en esta comunidad autónoma, pero lo hacen en un Editorial de los de ellos (ya se sabe, los editoriales de La Nueva España fijan posición, salvan las responsabilidades del periódico, pero no llegan a los ciudadanos que viven de titulares), después de haber contribuído la pasada semana a la finalización de la polémica asturiana, quizá para buscar más información, quizá para complacer a un poder político que reaccionó con irascibilidad incontrolada ante la aparición de esta discusión. Da la sensación de que carecemos aquí de interlocutores dispuestos a mover las cosas en el ámbito de las infraestructuras ferroviarias, con conocimientos suficientes, por lo que tenemos que ser los que nos dedicamos a la comunicación -con nuestras enormes limitaciones- quienes tenemos que suplir la complicidad del gobierno de Asturias con quienes nos niegan el desarrollo ferroviario -entre otras muchas cosas-, pero también, al parecer, tenemos que suplir la tarea de la oposición, pues si bien es razonable que el gobierno oculte los datos, ante la imposibilidad de que se cumpla la promesa de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque tengamos que llegar a considerar como algo normal, que tanto el PSOE asturiano, como sus entregados socios de IU, se vean obligados a mentir para ocultar los errores y los incumplimientos en las promesas del presidente del gobierno, pero lo que no es razonable ni sensato, es que tanto la oposición como la prensa, callen de esta manera, ocultando aquí, lo que ya se sabe en León sobre los plazos. Salvo que la oposición esté mojada, porque este timo de la "alta velocidad" ya estuviese fraguado en época de Francisco Álavarez-Cascos. Si es así que se diga.
El Editorial de La Nueva de hoy retoma el debate sobre los plazos pero sigue ocultando o ignorando el fondo
Hoy, La Nueva España, en su editorial, reconoce la realidad que denunciábamos, y va más allá, aportando nuevos datos que deben ser reseñados y comentados, como por ejemplo que la intención del Ministerio de Fomento, hoy por hoy, es que la vía de la Variante sea mixta, "es decir, para trenes de pasajeros y de mercancías, aunque ahora está considerando -por las dificultades técnicas que entraña el uso compartido- mantener abierto el viejo Pajares para los convoyes más pesados". Tras este primer apunte, aparece lo que se perfila como una nueva propuesta, que es una novedad muy interesante, ante la que mantenemos la incertidumbre, pues podría suponer en la práctica otro escándalo adicional, como sería la renuncia a que Asturias cuente con un trazado contemporáneo para la comunicación por ferrocarril para trenes de mercancías, aunque éste es un extremo que deberá ser analizado y explicado por los técnicos, antes de su debate entre los ciudadanos. De todas formas, esta información, en cuanto al fondo, nos confirma lo que decimos: esto no es un AVE. El AVE es incompatible con los trenes de mercancías. Eso ni se discute.
Pero es después de esto, y dejándose de prólogos, cuando La Nueva España entra en materia, y viene a confirmar lo que ya decíamos aquí el pasado martes, aunque sigan ignorando el problema de fondo: el gobierno sólo tiene previsto hacer un trazado de velocidad alta que llegue hasta Pola de Lena desde el comienzo hasta el final de los túneles, y en el resto de la comunidad autónoma, como entre Valladolid y Busdongo, la comunicación entre Oviedo, Gijón, Avilés y la Meseta, todo, quedará como está, con vía convencional con leves mejoras: los viajeros que vengan y vayan de Asturias a la Meseta, se desplazarán en Talgo, por el territorio asturiano, como el resto de los trenes de cercanías, por un trazado convencional, lo que convierte la insistente noticia sobre la estación única de Llanera, en un pintoresco mecanismo para ahorrarse las vías de velocidad alta entre Llanera y Gijón, un trazado del que Fermín Rodriguez, director del centro universitario conocido como Ccodet, y autor del proyecto de "Ciudad Astur" como geógrafo, ya dijo en su momento que, de hacerse -no se va a hacer-, tendría que soterrarse.
¡Terminemos ya con el engaño del AVE de una vez y hablemos de lo que hay!
En la información que divulgó Renfe el pasado día 17, hace ahora un par de semanas, se explicaba en realidad todo lo que no se dijo en Asturias, y nos da las claves para analizar lo que nos espera en materia ferroviaria. Esa información se dio a conocer, con el pretexto de la famosa rueda de prensa de la ministra Magdalena Álvarez, que dio pie a la absurda controversia regional de hace una semana, que al final quedó en una pura ocultación, el mismo día que salió el presidente Vicente, con sus pujos tiránicos, insultando públicamente a todo el que pusiese en duda que "tal y como dijo Zapatero el AVE llegará en el 2009". Pues no señor, ¡el AVE no va a llegar ni en el 2009 ni nunca, porque lo que va a llegar aquí no es un AVE!
En la información oficial del ministerio se decía claramente, además, que en materia de plazos, lo que dicen los dos presidentes, el de aquí, y el de allí, también es mentira, y que la velocidad alta -insistimos, no la alta velocidad-, no sólo no va a llegar en el 2009, sino que no va a llegar nunca, pues si la velocidad alta muere en Valladolid, a partir del 2009, que es cuando va a llegar a la capital castellana y allí termina, para dar paso a un trazado convencional hasta León, a donde tampoco llegará, ni como alta velocidad, ni como velocidad alta, sino a una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora. Estamos ante un engaño monumental que nadie parece querer ver. Decía esta información oficial de RENFE, que entre Madrid y León circularán en el 2009 trenes de rodadura desplazable -eso no es AVE- para los que el consorcio Talgo-Bombardier está construyendo 130 unidades. Nos descubría RENFE que estos trenes podrán usar la línea de velocidad alta hasta Valladolid, por donde llegarán a alcanzar los 250 kilómetros por hora, y a partir de ahí se acabó, pues desde Valladolid, ya todo es vía convencional, salvo quizá el nuevo tramo de los túneles, pues si como reconoce RENFE, entre Valladolid y León se va a mantener el trazado actual, y en Asturias también, es evidente que de León a Busdongo el trazado va a correr la misma suerte.
El trazado convencional de Asturias es especialmente infumable
A partir de aquí, el Editorial de La Nueva España de hoy, nos da la pista de lo que va a suceder con estos Talgos que van a circular a 250 kilómetros por hora entre Madrid y Valladolid, y de ahí hasta Pola de Lena a 200, con la posible excepción de los túneles, por los que podrán acelerar un poco, y desde Pola de Lena ya como un tren más de cercanías. ¿Es ésta la alta velocidad que nos tienen destinada? Como decíamos al principio, la alta velocidad, el AVE, circula a partir de 300 kilómetros por hora, y nuestros talgos, según la propia nota de RENFE, alcanzarán entre Madrid y Valladolid, una punta máxima de 250. Dejando pues sentado el engaño principal, que los Talgos que nos tienen destinados son trenes de lo que llaman velocidad alta, que llegan a los dichosos 250 kilómetros por hora, pero no son trenes de alta velocidad, si a esto hay que añadir, que más del 50% del trazado no es ni de velocidad alta, queda clara la magnitud de la estafa. En definitiva, que lo que se está haciendo no es realmente un AVE, y por eso, por muchos túneles que construyan, lo que nos están vendiendo es un fiasco monumental, que nos separa de la España que va disfrutar de la alta velocidad ferroviaria. Hay que insistir, una vez más, que esta velocidad alta que nos están construyendo en la mitad del itinerario entre Madrid y Asturias, en el Principado, al igual que entre Valladolid y Busdongo, se convertirá en un puro y duro tren de cercanías, por lo que la polémica sobre la estación única de Llanera, se revela como una pura tomadura de pelo y un entretenimiento, utilizado por El Comercio para despistar. ¿No es esto un AVEMOCHO?

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