Tras la excepcional acogida que el comunicado de ETA tuvo el jueves --hacía mucho tiempo que diarios como THE WASHINGTON POST o THE NEW YORK TIMES no abrían con una noticia internacional que no implicara a Estados Unidos--, ayer fue día de opiniones. Y la mayoría de ellas marcadas por una inusitada coincidencia con el modo en que el Gobierno español ha enfocado el asunto. El editorial de LE MONDE concluía así: "Los objetivos de los nacionalistas, que exigen el derecho de decidir democráticamente su futuro en un 'Gran País Vasco', es decir, a ambos lados de la frontera franco-española, son, en principio, incompatibles tanto con la oposición de Madrid a la independencia vasca como con la concepción unitaria de Estado francés. Sin embargo, Zapatero ha esbozado una reforma de los estatutos regionales que podría garantizar una amplia autonomía al País Vasco español. Necesitaría del apoyo de las autoridades francesas. Si logra acabar el proceso, Zapatero podrá decir que ha logrado conciliar el rechazo a ceder a la violencia con la apertura de un diálogo político. Sin el primero, la lucha contra el terrorismo está destinada al fracaso. Sin el segundo, la erradicación del terrorismo es una quimera. La lección va más allá del caso español. Por ello Zapatero debe contar con el apoyo vigilante de Francia".

Tras asegurar que "toda España quiere creer que esta vez es la buena", LE FIGARO entraba a fondo en las consecuencias que puede tener para Francia (que podría haber participado de modo no precisamente secundario en el proceso que ha conducido al comunicado de ETA). Y tocando temas delicados, al menos hasta ahora: "Francia ha sido invocada explícitamente como parte de la solución del problema vasco. Eso no es nuevo. A medida que la represión del terrorismo se ha ido endureciendo de esta parte de los Pirineos, ETA, con una insistencia creciente, ha tratado de implicar a París. La trampa es muy obvia y no engañará a muchos a este lado de la frontera. Francia sólo puede contribuir a una paz definitiva en el País Vasco si, en este tema, se coloca al servicio de toda España".

Rodríguez Zapatero puede estar contento. Esas frases van bastante más allá de los aplausos que recibió el jueves en Bruselas. Y el FINANCIAL TIMES no se ha quedado atrás. "El primer ministro español tuvo el valor de ofrecer conversaciones a ETA si ésta hacía callar sus armas. Acertó en intuir que este era el momento. ... El Partido Popular está jugando un papel peligroso al reverdecer el incendiario léxico político franquista y guerracivilista de 'las dos Españas'. Ya que no puede adoptar una actitud unitaria con los socialistas en este asunto de Estado, debería, al menos, ser responsable".

Y terminamos con Francia. Pero en este caso con la honda preocupación que el conflicto provocado por el Contrato de Primer Empleo está produciendo fuera de sus fronteras. "La opinión alemana cabalga entre el alivio por no sufrir lo mismo y la angustia de que la revuelta francesa augure malas perspectivas para el proceso de la unidad europea", ha escrito Richard Bernstein en el HERALD TRIBUNE. "La era Chirac termina con un nuevo fracaso, que es un síntoma de la graves crisis en la que Francia se halla sumida", ha escrito Günther Nonnenmacher en el FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG.