Perder la cuenta, de Javier Morán en La Nueva España
La Confederación Asturiana de la Construcción (CAC) acaba de echarle un cable de oro a la consejera de Vivienda del Principado, Laura González, con la firma de un acuerdo para la promoción de 9.543 viviendas en Oviedo. A la Consejera empezó a echarle humo la calculadora y ha vaticinado que alcanzarán los 18.000 pisos protegidos, es decir, más aún de los 15.000 prometidos en programa electoral.
Sin embargo, si nos guiamos por los plazos estimados para la operación de Sogepsa en Roces-Granda, con más de 3.000 viviendas computables en dicha promesa, veremos ese producto en el mercado dentro de dos o tres años. Algo similar sucederá en Oviedo, con lo que acaba de firmar Serafín Abilio Martínez, que, por cierto, no sabemos en qué medida corresponde a lo que ya había firmado tiempo atrás con el alcalde ovetense, Gabino de Lorenzo.
Pero los plazos no son el meollo en esta cuestión. De hecho, la promesa de IU incurre en lo temerario por no contemplar que la gestión del suelo suele ser muy lenta y, lo que es peor, la escasa agilidad de la Administración en la promoción de vivienda protegida. Ello suele acarrear la paradoja de que, cuando reacciona y se pone a la tarea, acaba llegando un ciclo inmobiliario bajista, como sucede en estos momentos en Asturias.
Esta coyuntura enlaza con otra duda que nos suscita el acuerdo con la CAC, uno de cuyos mandatarios, Apolinar Cuesta, explicó hace pocas semanas que la vivienda protegida no iba a despegar en Asturias porque los promotores consideran escasos los márgenes de beneficio que dejan los pisos de protección concertada, cuyas reglas económicas ha establecido el Principado. Ya nos lo explicarán en algún momento la consejera González y el constructor Martínez. Hasta entonces, escucharemos irremediablemente la cantinela de que los 15.000, o 18.000 o 23.000 pisos, que podría ser el siguiente envite, ya están al alcance de la mano. Pero al final, las cifras cantarán, aunque nos hayan inducido previamente a perder la cuenta.
