Mientras los sabuesos del ala bronca derecha del PP siguen buscando la mochila del 11M por encargo de la dirección de El Mundo —aunque en la redacción parece que crece la movida progresista y disidente frente a columnismo de trinchera seguidista y pelota del patrón—, y mientras en la COPE se anuncia con harto dolor de corazón que España ha muerto, para compensar la oferta del ministro Uriarte en el proceso de paz y negociación con ETA, en otros sectores del PP más dinámicos y pegados a la realidad se destaca con prudencia el acierto y la oportunidad de Gallardón en sus declaraciones más recientes sobre la conspiración de la mochila y la tregua de ETA.
Como se supone que Gallardón tiene buena relación con el PSOE, a lo mejor por ello cabe imaginar que tiene información y que por eso no patina como Rajoy. O no dice las machadas que dice Zaplana, cada vez más perdido en su papel de corresponsal de El Mundo en el PP, como Azpiolea es el corresponsal de la Moncloa en El País. Lo que sí está claro es que quien no tiene ni zorra idea de lo que ocurre es la actual dirección del PP, y si encima los malmeten y los engañan sus visionarios mediáticos, pues peor.
Aunque en realidad no hacía falta que Gallardón estuviera en los secretos del poder, porque lo de la tregua de ETA lo lleva cantando Zapatero desde hace más de un año, entre las risotadas de los pretorianos de Rajoy, y algún editorial que otro con más de un despiste tanto de El Mundo como del ABC. Y eso que Zarzalejos dice ser experto en la materia etarra. Aunque experto también dice que es Mayor Oreja y sigue sin dar una en el clavo, incluso desde que fue ministro de Interior. Mayor, como diría él mismo, es un político trampa o simplemente un mal político que además no acude cuando debe en el día de la votación.
Al alcalde de Madrid lo tienen enfilado los pretorianos de Zaplana, que azuzan a doña Esperanza contra el alcalde (Adivino: “Esperanza, cuídate de los Idus de Marzo”) y se empeñan en meterla en una carrera de sucesión de Rajoy de la que sólo sacará los pies fríos y la cabeza caliente, cuando su primera obsesión debe ser pasar con nota todos los exámenes electorales que tiene por delante, y en especial el de la Comunidad que, aunque a priori lo tiene bastante bien, se puede complicar porque si la tregua de ETA avanza bien habrá contagio de euforia en las filas del PSOE, mientras la presidenta sigue enredada por causa de unos fanáticos en la búsqueda del Santo Grial que dicen que está oculto en la mochila del 11M.
Gallardón va a su aire y aguanta más que un buzo, porque en la COPE y en El Mundo le han dicho de todo menos bonito, pero su discurso coincide con el sentimiento de una parte muy importante y bien informada del electorado del PP y del centro, incluso del centro izquierda español. Y por eso lo quería Rajoy como número dos, y porque el de Pontevedra, aunque cuida y teme a los cancerberos mediáticos del PP, sabe que en más de una ocasión —con la famosa mochila, hace poco— lo han metido en guerras que no son las suyas y luego ha tenido que rectificar, y entonces le llaman “maricomplejines” y otras lindeces, a la vez que le guiñan un ojo a Esperanza por lo que pueda pasar. Y la presidenta se deja camelar y se equivoca porque la enredarán, como la han enredado en más de una ocasión.
O sea, que en tiempos de mudanzas hace falta más vista que nunca, claridad de ideas y de convicciones democráticas y aguantar más que un buzo la tormenta mediática, o el fuego amigo, que menos mal que es amigo porque de lo contrario menudo chaparrón. Y Gallardón aguanta y ahí sigue el hombre sin pestañear en la tormenta, a pesar de que ya le hemos dicho una y otra vez que lo suyo es un nuevo partido de centro que está haciendo falta como el comer. Como hacen falta medios de comunicación de centro que se alejen de la carrera hacia la derecha de los diarios pro PP, y que compitan con los de Prisa, que están muertos de risa en su soledad. Y con razón, porque tienen el Gobierno a su favor y a su servicio y así les va de bien, aunque ellos se ganan el pan y la sal. No hay más que ver cómo apoyan a Zapatero en todo lo que hace y sin rechistar. Igualitos que los del PP, que no sólo no apoyan a su partido y dirigentes —sólo a los compinches y socios—, sino que corren a palos al más pintado, empezando por el líder, sobre todo si estos dirigentes no hacen lo que ellos dicen que hay que hacer.
España ha muerto, Zapatero está acabado, otra tregua trampa de ETA, el sumario del 11M ha quedado desautorizado, la mochila no está en lejanos desiertos ni en remotas montanas, el comunicado de ETA dice lo que no dice, y así hasta mil por parte de los visionarios coperos y mundialistas. Y el que no esté de acuerdo con esta serie de los disparates, o es un progre o es un traidor. O sencillamente es un demócrata con un poco de sentido común y algo de intuición como Gallardón (caballo ganador).

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