Todo pasa por Cataluña, de Pablo Sebastián en Estrella Digital
Ayer, la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de Estauto catalán en el que se reconoce a Cataluña como nación, amén de incluir otras cuestiones inconstitucionales. Un día histórico para olvidar, aunque será inolvidable si no ocurre un milagro que permita en los trámites parlamentarios que quedan una rectificación. Y por cierto, en un día tan sonado, ¿dónde estaba Mariano Rajoy, líder del PP y de la oposición? Todo pasa por Cataluña y a veces Rajoy pasa un poco de todo.
El fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, gana y busca tiempo para Otegi a base de presionar a los jueces en contra de su independencia porque él ya está inmerso en la dialéctica de la negociación con ETA esperando el comunicado de la tregua de la banda. Mientras, desde el País Vasco y sin el menor rubor, el presidente del PSE-PSOE, Eguiguren, intercede por Otegi aduciendo que es un necesario interlocutor sin que en el palacio de la Moncloa nadie diga nada, ni haga nada porque sueñan, se desesperan y esperan una señal de ETA, a ver si en el Aberri Eguna de abril llega la tregua.
A ver si por fin hacen coincidir en pocos días, el extraño sueño de Zapatero, tregua y Estatuto catalán, que ya pasó el corte de la Comisión Constitucional y que viaja hacia el pleno del Congreso de los Diputados del próximo 30 de marzo, con una Esquerra renqueante que se resiste a apoyarlo por causa de sus guerras partidarias en Barcelona, y un PP que, solo y desconcertado, acompaña como plañidera oficial al cortejo fúnebre de la nación.
La montaña rusa de la política española sigue lanzando por sus vertiginosas pendientes el debate nacional. El lunes otro comunicado de ETA pasaba por alto la tregua, mientras en la Audiencia Nacional se esperaba el parte médico tras el que se esconde Otegi, que no quiere, por nada del mundo y menos en tiempos de posible negociación, entrar en la prisión, donde le esperan decenas de los suyos.
Y ayer nuevos desencuentros y desafíos del Estatuto. Carod afirmando que si no se dice y se reconoce en el articulado —el preámbulo le sabe a poco— lo de la nación catalana él y su partido pedirán inmediatamente el Estado, como era de esperar. Mientras Maragall, haciendo un descanso en su permanente crisis de Gobierno, se vanagloriaba ayer de que por primera vez en España, ¡ni en la República!, las Cortes Españolas reconocían a Cataluña como nación, lo que es verdad gracias a la flagrante traición constitucional del PSOE que se acaba de iniciar en la Comisión del Congreso.
Y para que no falte de nada, otra polémica, estremecedora, acaba de estallar al saberse la noticia de que el Gobierno de Zapatero ha ocultado a los ciudadanos que sabía que más de 1.200 emigrantes procedentes de Mauritania murieron ahogados en las aguas que separan las islas Canarias del continente de África en las pasadas navidades. Algo de lo que informó el CNI y la Guardia Civil y que decía desconocer el ministro de Interior. ¿Qué se puede hacer? La regularización masiva de emigrantes por la iniciativa del ministro Caldera y decisión del Gobierno provocaron el “efecto llamada” y facilitaron la concentración de emigrantes en las costas de Mauritania. Y desde ahí pasan a Canarias y desde Canarias
—como ocurrió ayer— con rumbo misterioso a la Península.
Acaso hacia la que pronto será nueva nación catalana? Seguramente no, porque bueno se iba a poner el Gobierno solidario y de izquierdas de Maragall. El mismo que apoya otro cambio estatutario en Euskadi, la negociación con ETA y la OPA de Gas Natural, que ayer también sufrió en los tribunales otro revolcón. Todo pasa, como se ve, por Cataluña, porque desde el inicio de la legislatura allí pernocta y vivaquea el Gobierno español.
