FG estuvo duro, irónico, crecido y con ojeras, algo inaudito. Quizá por que la noche anterior, junto a su inseparable Goiri, cenaron con algunos de los principales accionistas del banco, entre ellos los promotores inmobiliarios Luis Portillo y Fernando Martín. Hablaron del Madrid, por supuesto.
En la Junta, estuvieron en primera fila Ignacio Sánchez Galán, el máximo ejecutivo de Iberdrola, que alcanzará la presidencia de la eléctrica el próximo 30 de marzo también en ese Palacio de Euskalduna, así como Petra Mateos, la jefa de Hispasat. Seguro que mientras hablaba FG se imaginaba su próxima puesta de largo como presidente de la eléctrica. No es para menos, sabiendo sobre todo cómo es Iñigo de Oriol y lo que le gusta el sillón de la eléctrica. No se fue en la anterior junta y ha tenido que digerir lo de UNESA, Endesa y se irá sin ver si sale lo de Gas Natural.
Pero vayamos al lío. Han sido dos noches muy animadas, marchosas, alocadas en ese Bilbao soleado y bello, con su perro y todo a la puerta del Guggenheim.
Se hizo un fiestorro para los cerca de 1.800 bancarios venidos de todo el globo a lo Disney World, pero del de Florida, nada de París. Igualito que un parque temático. Calle central y a derecha e izquierda locales con representaciones de los distintos países del mundo. Música, gastronomía, diversión, rayos láser y, al final, baile de mulatas brasileñas por el bulevar del BBVA. Todo en el famoso BEC (Bilbao Exhibition Center) de Baracaldo.
Pues bien, después de comer fajitas, ceviche peruano y tomar unos pisco sauer hubo tiempo para más, para mucho más en esta fiesta del año de los beneficios récord del BBVA.
Francisco González, camisa rosa pálido, corbata azul oscuro, con recuadritos de tonos algo más claros, subido en el atril, le cantó las cuarenta a tirios y troyanos y se fue con la indemnización de su cúpula aprobada.
Le sacudió con fuerza a los de Comisiones Obreras por considerar el fracaso de BNL como un error de los gestores. “Eso es un insulto”, dijo don Francisco y le espetó a Botín, también sin citarlo, que no sólo de compras vive el hombre, que no todo se arregla con un cheque en la mano, que ellos van a por más. Ya te digo.
¿Qué querían, que cometiéramos ilegalidades? Ha dicho en plena junta señalando con el dedo a las prácticas de algunos italianos. Llegados a este punto y ante tamaña acusación en lugar tan prominente, sólo falta que le llame la Fiscalía de Milán para que aclare lo dicho.
Y, además, el BBVA quiere indemnizaciones por el daño causado. Lo curioso es que visto con distancia el asunto, FG ha abierto la puerta a otros para que entren en Italia, entre ellos Botín y se ha quedado compuesto y sin novia. No sé si ha sido un fracaso, pero un éxito por supuesto que no.
El remate fue una “casualidad” de esas que echan por tierra la credibilidad de algunos. En el turno de ruegos y preguntas, Juan Giner, el representante de Comisiones Obreras, empezó a hablar, a cuestionar la política de retribuciones, a dar cera con la BNL y ¡oh sospecha! el sonido que tenía que llegar a las salas de prensa del Palacio de Euskalduna se cortó y también el que llegaba a las televisiones dentro de la sala donde se celebrara la Junta de Accionistas. Pasó lo mismo que en otras ocasiones le ocurría en la junta de Santander, también por “casualidad”, al ínclito Pérez Escolar.
La llegada masiva de periodistas al lugar donde se celebraba la junta con cara de pocos amigos devolvió el sonido a las salas de prensa y escuchamos a Juan Giner sus últimas críticas a los 122 millones de indemnizaciones y el resto de sueldos.
Por cierto, FG se mostró muy socarrón con los sindicatos y les respondió que esperaba que sus relaciones mejoraran tras las elecciones sindicales. Toma puñalada.
Francisco González no contestó a las críticas de los altos salarios, remuneraciones varias, bonus e indemnizaciones. Puso para ello al presidente de la comisión de retribuciones, a Ignacio Ferrero, que para eso le pagan. Dijo -micrófono en ristre y en pose cantante- que todo era legal, cómo no, y que procedía de los acuerdos de 2000 y 2002, cuando Emilio Ybarra estaba en el banco. Ya lo saben, viene de atrás.
Manuel Conthe -tan preocupado por las indemnizaciones- puede tomar nota y debería escuchar las palabras de Ignacio Ferrero, que dicen mucho del sentido de las juntas.
En suma, un paseo en el que los sindicatos fueron oídos, no se sabe si escuchados, los accionistas hablaron de sus casos personales y sus cuitas, los paniaguados aplaudieron como toda clac que se precie y los fondos de inversión americanos, que son los que tienen la mayoría de capital, no estuvieron ni se les esperaba. Todo responsabilidad. Sirven para dar legalidad a las decisiones de los consejos. Así es ésta y la mayoría de juntas de accionistas.

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