Como era de esperar, el tercer aniversario del inicio de la guerra de Irak ha provocado duros comentarios críticos hacia George Bush y su política en los grandes diarios norteamericanos y británicos. THE NEW YORK TIMES --un periódico que, al principio, no se opuso a la invasión porque creyó o, al menos, no rechazó de plano los argumentos oficiales que la justificaban-- ha atacado con particular dureza la fantasiosa visión del mundo que llevó a los neoconservadores a creer en su propio diseño y a prescindir de las realidades geopolíticas: "Aún no es el momento de imaginar cómo sería el mundo si hace tres años Bush hubiera preferido ver las cosas tal y como son y no como quería que fueran. La historia se ocupará de valorar esa cuestión". Tampoco el FINANCIAL TIMES se ha andado con contemplaciones: "La aventura de Irak ha sido una historia épica de torpezas y de chapuzas en serie". Sentado este principio, el diario afirma que la única oportunidad que queda es que Irán y Estados Unidos lleguen a un entendimiento sobre cómo frenar el desastre. "Si esas conversaciones fracasan, las consecuencias para Irak pueden ser letales", sentencia el Financial Times.
Otros diarios británicos se han cebado con el durísimo coste que a Tony Blair le ha supuesto apoyar a Bush en el empeño iraquí. Tras hacer un interesante análisis de las verdaderas intenciones del premier británico (que, en sustancia, habrían consistido en tratar de moderar al presidente norteamericano --hasta el punto incluso de hacerle retrasar la guerra-- sin dejar de seguirle en todas sus iniciativas) y de su monumental fracaso en tal empeño, THE INDEPENDENT ha concluido: "Blair sigue sin arrepentirse, pero el legado de la guerra le sigue atormentando". THE GUARDIAN ha ido aún más allá: "La pregunta es cuánto tiempo más Blair podrá seguir convenciendo a la nación, a su partido y a sí mismo de que el país estará mejor gobernado si él sigue que si él se va. ... No hay esperanza de que le lleguen mejores tiempos. La elección está entre irse este verano o hacerlo el que viene. Debe marcharse este año". Y el siempre cáustico William Pfaff ha aprovechado el aniversario para cargar en otro frente: "La pobreza intelectual es el atributo más llamativo del nuevo texto de la Estrategia de Seguridad Nacional Norteamericana.... Los lectores extranjeros pueden reaccionar de dos maneras ante el mismo: la de no tomárselo en serio; o la de tomárselo muy en serio, ya que si esa misma gente ha dedicado tres ruinosos años al fútil esfuerzo de tratar de controlar Irak, podría creerse capaz de hacer lo mismo contra Irán".
Y sobre las movilizaciones estudiantiles y sindicales contra el nuevo contrato de trabajo para jóvenes que puede costarle la carrera política a Dominique de Villepin, escribe Eric Le Boucher en LE MONDE: "Una mala reforma puede cargarse las buenas. Concibiendo y explicando tan mal su proyecto y luego tratando de imponerlo a porrazos, Dominique de Villepin ha dado un fuerte golpe a la causa de las reformas en lugar de convencer al país de su necesidad. Haga lo que haga, el mal ya está hecho. No sólo a él le estará prohibido intentar cualquier reforma en los 13 meses que quedan hasta las elecciones presidenciales, sino que ha dado nueva fuerza a la Francia del 'no' y del inmovilismo y la ha legitimado de la peor manera, la ideológica".

Escribe un comentario