No conviene pasar por alto la tormenta desatada por una comparecencia de la ministra Magdalena Álvarez, que el pasado jueves, se nos manifestó públicamente con sus características meteduras de pata. Ella trataba de valorar la marcha de los proyectos relacionados con la alta velocidad y lo único que consiguió fue poner en evidencia las promesas de Zapatero para Asturias en el año 2009. Inmediatamente, las sempiternas y misteriosas "fuentes" se pusieron a manar, para intentar ayudar a la ministra a sacar la pata, y manaron y manaron, abundamente, en nuestros periódicos. El viernes echaban agua que daba gusto, y siguieron manando, hasta hoy mismo, lunes. Día tras días se sucedieron las declaraciones anónimas de los representantes de los altos cargos ministeriales y de RENFE, que la cagaron abundantemente con tanto misterio. No arreglaron nada. La liaron más. También hablaron, ¡claro!, los representantes de los diferentes partidos, sobre las muchas cosas que se dijeron por los misteriososos comunicantes ministeriales, después de que en los medios asturianos, se denunciase que la ministra había eludido, en sus manifestaciones, cualquier referencia a la alta velocidad en Asturias. En realidad, y concretando, se trataba de una aparición pública, que tenía intención propagandística, como todas, para contarnos que en el año 2008, con el AVE de Valladolid ya en funcionamiento, se podrá viajar en tren entre Madrid y Oviedo en cuatro horas y media, frente a las cinco horas cuarenta y cinco minutos actuales. ¡Buena la armó la señora Magdalena!

Magdalena no se zafó de las promesas de Zapatero porque sí

Con esas previsiones de Renfe y del Ministerio de Fomento, ofrecidas la pasada semana en Madrid, para el futuro del ferrocarril hasta 2009, con las que sin duda Magadalena Álvarez pretendía que nos quedásemos encantados, quedaba claro que no había nada que decir, como fecha concreta, a propósito de la puesta en marcha de la variante ferroviaria de Pajares, y sólo se dejaba fijada una fecha para la llegada de la Alta Velocidad a Valladolid. Para nosotros no bastaba, evidentemente. La Nueva España se puso a trabajar inmedidatamente con las "fuentes", y así, recogía el jueves unas declaraciones de "un portavoz" de Renfe: «La finalización de las obras de la línea de Alta Velocidad Madrid-Segovia-Valladolid está prevista para finales de 2007 y, posteriormente, la apertura de la variante ferroviaria de Pajares marcarán dos hitos fundamentales en la historia ferroviaria de Asturias». El cabreo entre la clase política asturiana se dejó sentir inmediatamente, con declaraciones de los dirigentes de la oposición, es decir, del PP, con opiniones de Gabino de Lorenzo, Alicia Castro y Ovidio Sánchez, e incluso de uno de los portavoces públicos del socio de gobierno de Vicente Álvarez Areces, IU, Aurelio Martín, que se sintió obligado a pedir "el relevo" de la ministra al frente del departamento

Las razones para que la fecha límite del año 2009 sean una referencia de obligada mención para la finalización de las obras de la Variante de Pajares, tienen que ver con el hecho de que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometiese pública y solemnemente a ello, cuando el pasado 13 de julio, acudió a Pola de Gordón, al comienzo de las perforaciones de la variante leonesa de los túneles. En aquel acto, Zapatero prometió que la Alta Velocidad llegaría a Asturias en ese año 2009, "en el que se podrá viajar de Oviedo a Madrid en dos horas y cuarto". Ésa es la promesa que realizó en aquel entonces el presidente del Gobierno, y ahora, como lo dijo, se lo demandan, cosa que sin duda él debería esperar como algo lógico, salvo que sus colaboradores no le hayan explicado que los asturianos tenemos una espina clavada con ese asunto, que viene de atrás, y que explica muy bien en su artículo publicado hoy en El Comentario TV, El Moscón de la Troncada, que recuerda la larga marcha que tuvimos que realizar los asturianos, en una pelea que duró decenios, desde que el asturiano de la UCD Alejandro Rebollo hiciese los primeros proyectos, hasta que el ex ministro Francisco Álvarez-Cascos, al final de su mandato, comprometió el inicio de la construcción de unos túneles que ya nos sonaban a todos al cuento de la buena pipa.

Por el hilo se llega al ovillo. Descubrimos que hay más tomate

El cabreo que produjo la desafortunada aparición de la señora ministra tuvo un efecto inmediato, y las "fuentes" del ministerio de Fomento lanzaron una explicación para justificar la actitud de la ministra, que pudiese explicar la falta de respeto por la fecha puesta por Zapatero, y lo cierto es que consiguieron estropearlo todo más todavía, pues lo único que quedó claro, como ya sospechábamos por otros indicios (por algo no callaban, estos últimos días, con el presunto apeadero de Llanera), es que el paso por Asturias del AVE tiene otros problemas adicionales, pues los últimos kilómetros de su recorrido, entre Lena y Gijón, tendrán que desarrollarse a una velocidad inferior a la que es razonable, para un convoy de alta velocidad, al sopesarse por el ministerio la opción de utilizar el trazado ferroviario actual para el paso de la alta velocidad, en lugar de construir un corredor totalmente nuevo, aplicando modificaciones sobre el tendido que permitieran el tránsito de los trenes. Lo contaba así La Voz de Asturias del sábado: "Según fuentes de Fomento, el desarrollo de modificaciones técnicas sobre el trazado actual constituiría la única fórmula para acabar la obra a tiempo. Esto es, que la alta velocidad llegue en el 2009. Pero renunciar a un corredor de nueva construcción, ante las dificultades orográficas y urbanísticas, significaría que la distancia entre Gijón y Pajares se haría a un ritmo inferior al resto del recorrido, donde se plantea una velocidad máxima de 300 kilómetros por hora".

El ministerio se revelaba incapaz de arreglar las cosas recurriendo a las "fuentes" que, al intentar quitarle hierro al despiste de la ministra, nos descubría algo todavía peor: la falta de concreción de la fecha se debía a los problemas del trazado asturiano. El mismo sábado, el gobierno lanzaba a su delegado, Antonio Trevín Lombán, con la misión casi imposible de hacernos creeer que todo eran majaderías, pamplinas y la eterna manía que tiene toda oposición de incordiar al gobierno: "Los túneles ferroviarios de Pajares entrarán en servicio en el año 2009, tal y como comprometió en su momento José Luis Rodríguez Zapatero. Así lo garantizó ayer el delegado del Gobierno, que aseguró que los trenes de alta velocidad circularán por la variante en los plazos previstos, "tal y como se establece en los contratos de obra". Antonio Trevín, no obstante, no quiso ser tan explícito a la hora de valorar la fecha de inauguración de los tramos León-Busdongo y Pola de Lena-Gijón, matizando que su apertura se realizará "de forma progresiva". En este último caso, el delegado juzgó prematuro analizar si el AVE transitará por una línea completamente nueva o aprovechará la actual, tras ejecutar una serie de modificaciones".

Vicente, la máquina de asustar e insultar, entra en escena

Y ahí lo tienen ya hoy, a Vicente el presidente, que salta a escena detrás de Trevín, con su inconfudible estilo que consiste en amenzar, asustar, descalificar, llamar mentirosos a todos los que tangan alguna duda, y porque no puede utilizar procedimientos más expeditivos, que sin duda los utilizaría, tal y como se advierte inmediatamente, con el terrible estilo que maneja para silenciar a quien le lleve la contraria. Veánlo en La Voz de Asturias de hoy, que para las declaraciones del gobierno, es siempre lo mejor, pues hay que reconocerles que recojen al dictado: "Así de categórico se expresó ayer el presidente del Principado, Vicente Alvarez Areces, que aseguró que "todo el mundo" sabe que los túneles entrarán en servicio en un plazo de cuatro años, y que los argumentos que maneja la oposición "son mentiras y descalificaciones inaceptables". La irascibilidad de Vicente surge especialmente cada vez que tiene algo que esconder, y aquí, está claro que se pretende ocultar un problema grave. Si no no se pondría hecho un basilisco.

Y como tras el chorro desbocado de las palabras gruesas de Vicente el presidente, siempre está la realidad de los hechos, y esa realidad es tozuda como ella sóla, basta con que nos pongamos a analizarla con un poco de cuidado. No se deben perder hoy ustedes esta información que publica La Voz de Asturias, que al pretender arreglar las cosas, las estropea más y enrarece el ambiente a conciencia, pues revela que no sólo no está claro lo del 2009, sino que nos aclara que el verdadero problema no está en los túneles, sino en las decisiones del trazado a desarrollar en Asturias, verdadera realidad sumergida de lo que hasta ahora era la punta del iceberg del problema, la elección de ubicación de la estación única: "Circulando por una vía específica que permita alcanzar los 300 kilómetros por hora, un AVE recorrería los 55 kilómetros que separan ambas localidades en apenas 11 minutos. En el caso de tratarse de un tendido adaptado, por el que no podría superar los 200 kilómetros por hora, el mismo tren cubriría el trayecto en 16 minutos. Son, así las cosas, cinco minutos de diferencia que apenas tendrían incidencia en la duración del viaje entre Asturias y Madrid, que se mantendría por debajo de la barrera de las tres horas. Los cálculos son, en todo caso, una aproximación específica, dado que aún no se conoce la ubicación de las estaciones del AVE a su paso por el Principado ni si habrá una o varias paradas. Este aspecto es fundamental a la hora de definir la velocidad que podrán alcanzar los trenes".

Por fin se aclara el misterio de la estación del AVE de Llanera

Así pues, tenemos una primera e importante conclusión. La promesa de Zapatero para el año 2009, fue el típico brindis al sol, hecho sobre previsiones que contemplaban únicamente una visión optimista de las obras de los túneles, sin tener en cuenta para nada el verdadero problema, que no es otro que el trazado desde Lena hasta Gijón, en el que está todo, absolutamente todo, por pensar y por proyectar, con lo cual, dificilmente nadie puede prometer nada en cuestión de fechas, pues o nos conformamos con los tremendos problemas que supone el trazado actual, o se opta por uno nuevo, con lo que eso supone en un territorio en el que todo lo que se hizo hasta ahora, en materia de ordenación urbanística, no ha tenido en cuenta, en ningún momento, la necesidad de trazar este nuevo itinerario ferroviario. Imagínense ustedes: expropiaciones (con lo emputecido que está el ambiente con las casitas de Vicente y sus cuates), dificultades orográficas, entrada y salida de las ciudades, etcétera, etcétera. De ahí, que se hable de emplazar la estación del AVE en Llanera, sin parada alguna, ni en Oviedo ni en Gijón. El misterio de la estación está reuelto, pero lo que descubrimos no es ninguna broma, pues ahora sabemos que, o nos conformamos con una línea de baja velocidad, como dice El Moscón, o tenemos que prepararnos para plazos mucho mayores.