Al cumplirse el tercer aniversario del comienzo de la guerra, la confusión existente sobre el terreno en Irak parece que se ha extendido a las declaraciones en público de los generales norteamericanos. El lunes pasado, apenas unos días después de afirmar que los esfuerzos de pacificación con los iraquíes marchaban «extraordinariamente bien», el general Peter Pace, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, comentó ante otra audiencia que Irak es «un lugar que en estos precisos momentos está pasando por auténticas dificultades» y que «está todo a punto para que tengan una guerra civil si se empeñan». Desgraciadamente, el examen de las tendencias que se dan en Irak respalda los comentarios más sobrios y más recientes del general Pace.
La economía del país continúa en un terreno decepcionante. Aunque experimentó una recuperación bastante rápida en 2003 y a principios de 2004, cuando el PIB volvió a ponerse a la altura de la época de Sadam Husein, la violencia y la inestabilidad han impedido nuevos progresos. Si bien se han reducido las subvenciones a la gasolina y a otros productos, que han venido costando cada año alrededor de 10.000 millones de dólares [más de 8.000 millones de euros al cambio actual] al Gobierno iraquí, una cantidad equivalente a un tercio del PIB, parecen cada vez más dudosos los pronósticos de que la economía del país crecerá a un ritmo del 10% anual durante el resto de la década. En la actualidad, el crecimiento económico se mueve a duras penas por debajo del 5% anual, a pesar de que los precios del petróleo de exportación están por las nubes. Los servicios públicos están todavía funcionando por debajo de los niveles de la época del régimen baazista en su gran mayoría (con excepción de los servicios telefónicos y de Internet).
En el plano político, los iraquíes se encuentran en un punto muerto en lo que se refiere a la formación del nuevo Ejecutivo desde las elecciones del 15 de diciembre, sobre todo en torno a cuestiones como garantizar una distribución equitativa de las rentas del petróleo de Irak o encontrar la fórmula de reintegración en la sociedad de los ex militantes baazistas de rango inferior.Esta inercia política refuerza la sensación generalizada entre los suníes de que la cosa no va con ellos y contribuye al nivel extraordinariamente alto de aprobación que encuentra entre los suníes (casi del 90%) la violencia contra las fuerzas de la coalición e incluso contra su propio Gobierno.
Paradójicamente, la mayor parte de las que pueden considerarse buenas noticias de este invierno ha venido del frente de la seguridad.Las muertes de soldados norteamericanos en Irak se han reducido en relación con los niveles habituales del otoño pasado.
Las víctimas mortales también han descendido entre las Fuerzas de Seguridad iraquíes, como también lo han hecho los atentados con coche bomba. Desgraciadamente, el número de caídos entre no combatientes ha sido tan alto como siempre y, desde el 22 de febrero, fecha de la bomba contra la mezquita de Samarra, la violencia sectaria está peor que en cualquier otro momento desde la invasión.
A pesar de todo, más del 60% de los iraquíes (aunque muy pocos árabes suníes entre ellos) sigue siendo optimista sobre el futuro, según los sondeos de opinión. Además, las Fuerzas de Seguridad iraquíes continúan mejorando, con porcentajes muy elevados entre sus miembros de quienes han alcanzado la mitad superior del sistema de calificación de aptitud, repartido en cuatro niveles.
Estas estadísticas permiten apuntar a la posibilidad de una estrategia de reducción de tropas en el caso de Estados Unidos; ahora bien, por mucho que parezca que todavía pueden alcanzarse unos resultados aceptables desde el punto de vista estratégico, cada vez resulta más difícil creer que se estén dando los elementos necesarios para hablar de un gran éxito de la política exterior norteamericana en Irak.
Nina Kamp, Michael O'Hanlon y Amy Unikewicz son ayudante agregada de investigación, becario de grado superior de la Brookings Institution, con sede en Washington, y diseñadora gráfica en Connecticut, respectivamente.

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