DESPUÉS de una larga y complicada negociación, sindicatos y Gobierno hemos alcanzado un acuerdo sobre el Plan de la Minería 2006-2012. A pesar de que ha habido momentos duros y tensos, como las jornadas de huelga, junto con el encierro que representantes sindicales mantuvimos en el Ministerio de Industria, podemos decir que vamos a firmar un buen plan.
En el documento se ha logrado incluir los principios de los que desde la Federación Minerometalúrgica de CC OO partimos en la negociación: buscar la estabilidad del sector, tanto en empleo como en producción, y que esta se incluya en la reserva estratégica, además de poner en marcha medidas de reactivación para poder crear empleo alternativo a la minería.
Ahora, la intención es la de cumplir el plan y para ello se han introducido mecanismos que no existían en el plan anterior y que provocaron que este finalizara con desviaciones de producción y de plantilla. Por lo tanto, debemos hacer todo lo posible para que al llegar 2012 podamos decir que el plan se ha cumplido. Si no fuera así las partes firmantes perderíamos toda credibilidad.
Hay dos mesas que, después del esfuerzo de la negociación, urge convocar: la Subcomisión de Adaptación Laboral -en la que estarán presentes sindicatos, empresarios y Administración-, que definirá los criterios y ritmos de las nuevas incorporaciones, además de las mesas regionales - constituidas por gobiernos autónomos, ayuntamientos y sindicatos- que determinarán los proyectos prioritarios para cada comunidad autónoma.
Las mesas regionales existían en el plan anterior, pero en Asturias nunca llegaron a constituirse. Hasta el año 2000 fue el Gobierno regional el que decidió de forma unilateral el destino de las ayudas. Los sindicatos decidimos intervenir al comprobar que la mayoría de los fondos se destinaban a comarcas no mineras, y a partir de ese momento hubo un periodo en el que contaban con nosotros en las decisiones, pero finalmente se quebró con el reparto de los fondos 2004-2005, al querer el Gobierno regional aplicar la imposición.
Los sindicatos somos muy conscientes de que nuestra función no es la de gestionar los fondos y por lo tanto, en estas mesas tenemos como única aspiración la de aportar nuestra experiencia y evitar que los recursos económicos estén paralizados o se pongan en marcha con fines electoralistas.
La existencia de estas mesas regionales y la aportación de un 25% del coste de las infraestructuras con presupuestos regionales sería un plan complementario, siempre que el Gobierno regional realice más inversiones en las cuencas, algo que no parece desprenderse de las recientes declaraciones de Vicente Álvarez Areces que rechaza hacer un mayor esfuerzo inversor en materia de infraestructuras que no sea con fondos mineros.
En lo que se refiere a la reactivación, se orientará hacia la creación de empleo y se destinarán menos cantidades a infraestructuras y más a apoyar proyectos empresariales. Creemos que, en principio, no deberíamos excluir ningún proyecto y subvencionarlo indistintamente del sector al que represente, ya que no estamos en condiciones de aplicar la exclusión. Los proyectos se deben evaluar en función del empleo que creen y de su repercusión económica, sin tener en cuenta los sectores que representan, a no ser que el Principado defina cuáles son los sectores emergentes de esta región de cara al futuro.
En el plan anterior la mayoría de los fondos de reactivación se destinaron a infraestructuras que si se hubieran programado bien en el tiempo y sin estar condicionadas por intereses regionales ya estarían finalizadas en su mayor parte. El Gobierno debe empezar a definir sus prioridades para este plan y detallar qué obras corresponde financiar con presupuestos regionales y cuáles con los estatales.
Entre los proyectos que consideramos prioritarios destaca la creación del Hospital de Parapléjcos de Langreo por el que esta organización ha apostado desde un principio y que debería contar con el apoyo incondicional del Gobierno regional, no sólo en cuanto a financiación, sino también, teniendo en cuenta las descentralización de la sanidad, para que tenga una permanencia a muy largo plazo.
Las cuestiones medioambientales también se contemplan en el nuevo plan, con la puesta en marcha, entre otras medidas, de un plan nacional de investigación geológica de almacenes subterráneos de CO2. De esta manera también podremos adaptarnos a las recomendaciones de Kioto y así no poner en peligro la continuidad del sector de la minería.
A los momentos tensos y complicados vividos durante la negociación del Plan de la Minería hay que sumar los decepcionantes, como han sido las declaraciones de los representantes políticos de las comunidades autónomas de Aragón, Castilla y León y Galicia al criticar el reparto de los fondos mineros, que no han aparecido en los medios de comunicación defendiendo el sector cuando estábamos inmersos en una dura negociación y sí lo han hecho una vez que se ha cerrado el acuerdo para disputarse los recursos económicos aprobados. Quizá para así poder encubrir una mala gestión, sin valorar la importancia que tiene este plan para estabilizar el sector.
También es criticable el silencio mantenido por el Gobierno asturiano en esta polémica, ya que se ha mantenido al margen de las críticas vertidas hacia Asturias por estas comunidades autónomas, algunas de las cuales incluso han llegado al insulto llamándonos ladrones.
Pero es el momento de olvidar las decepciones y las complicaciones surgidas durante la negociación y de pasar a trabajar para que este buen Plan de la Minería 2006-2012 deje huella, marcando un antes y un después en el sector. Debemos lograr también la permanencia del carbón más allá de 2012, no sólo por razones sociales y territoriales, sino también porque somos conscientes de que el desarrollo económico de nuestro país depende, en gran medida, del sector industrial, en el cual incide de manera clara el coste de la energía y, por lo tanto, el carbón debe mantener su cuota en el 'mix' energético como único recurso autóctono para lograr el equilibrio de precios.
MAXIMINO GARCÍA SUÁREZ/SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACIÓN MINEROMETALÚRGICA DE CC OO DE ASTURIAS.

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