Bernard Shaw, burlón y socialista aunque parezca una contradicción, solía organizar conferencias a dúo, con Chesterton, aquel católico gordo, bracicorto y despistado que odiaba a los vegetarianos y era una taberna errante como alegato contra un mundo monstruosamente higiénico. Una vez, Bernard Shaw, después de un concierto de violín, dijo que el socialismo estaba esperando un Superman y tal fue entonces cuando contestó Chesterton: voy a envejecer para todo, para el amor, para la mentira, pero nunca envejeceré para el asombro. Winston Churchill calificó a Bernard Shaw de charlatán, porque el escritor irlandés era partidario de que los socialistas se transformasen en los jesuitas del socialismo y quedó escandalizado al oír que los fabianos esperaban un Superman.
La teoría de Shaw no era tan estrambótica o quimérica. Superman es la metáfora moderna de Prometeo, que con un tallo de hinojo robó el fuego de los dioses para traerlo a la tierra, donde vivimos y soñamos los hombres.

Observando lo que ocurre estos meses en España dudo si Zapatero ha llegado con el tallo de hinojo a hundirnos o a salvarnos.No sé si es el Superman que esperaban los fabianos o el arcángel-anticristo de los masones. ¿Sopla el viento de la nueva era socialista o viene a enterrar definitivamente la socialdemocracia?

Los fabianos fueron los apóstoles del laborismo y éste el creador del Estado de Bienestar en Inglaterra; soñaron una arcadia de felicidad y justicia, a lo Robert Owen. Blair, que al principio parecía fabiano, después dio un giro reaccionario y metió a Inglaterra en la última guerra imperialista. Zapatero hizo lo contrario, urdió una especie de jesuitismo del socialismo, suave y lento como el estilo del general Fabio, de donde viene el nombre de los fabianos. A Zapatero, como a Fabio, se le podía denominar el parsimonioso de la Nueva Vía. Ahora media España piensa que estamos gobernados por una especie de maníaco, con edipismo de abuelo, un candoroso, al que todos los días le hacen el timo del Estatuto los catalanes. La otra media España, aún le vota.

Sus fontaneros envían por e-mail el cuerno de la abundancia zapatarista después dos años: España crece tres veces más que Europa, han venido 56 millones de turistas (cinco más que en el año 2003), hay superávit en la seguridad social, se han creado 1.800.000 empleos, hay 500.000 parados menos y 1,4 millones más apuntados en la Seguridad Social, y todo esto en medio de una política de reformas, cuatro leyes para libertades civiles, violencia de género, igualdad, dependencia, matrimonio entre personas del mismo sexo. Cuida de nuestros pulmones con la ley antitabaco, sube las pensiones a los puretas y les organiza viajes de las mil y una noches.

Superman con el tallo de hinojo o diablo con tridente, el caso es que está desbaratando a la derecha, dividiéndola, acosándola, y la peor de las encuestas le da empate. Tiene casi garantizada otra legislatura.