No es una repetición del 68", ha escrito Eliane Sciolino en THE NEW YORK TIMES. "Los estudiantes no persiguen objetivos políticos", han comentado analistas de distintos diarios europeos. Sin embargo, la prensa francesa cree que la situación que ha creado la movilización contra el nuevo contrato de trabajo es realmente grave. Particularmente, la de derechas. Así lo ha visto LE FIGARO en su editorial de ayer: "Ya no se trata de saber si se está en contra o a favor del CPE --contrato de primer empleo--, sino de saber cómo se puede salir de este callejón sin salida. ... Cada nueva manifestación aumenta un poco más las posibilidades de la izquierda en las elecciones presidenciales del 2007. Por tanto, hay que cortar esa espiral. Y rápido, pues cuanto más se espere, con la vana esperanza de que el movimiento se disuelva, el precio a pagar por esa salida será mayor. ... El Gobierno no tiene más remedio que elegir entre dos malas opciones: retirar el CPE o modificarlo sustancialmente. Dicho de otra manera, capitular o complicar lo que se había concebido para que fuera simple. La primera opción, la retirada, sería políticamente terrible y nadie duda de que tendría un coste electoral muy elevado. Por tanto, la segunda, reformar la reforma, es ya la única posible".
¿Y qué implicaciones puede tener la entrada en liza de los sindicatos, que se producirá este sábado? Michel Noblecourt ha tratado de responder a esa pregunta en LE MONDE: "Las protestas contra el CPE están siendo una auténtica cura de rejuvenecimiento para las organizaciones sindicales, que le deben a Villepin y a su ocurrencia con los jóvenes la oportunidad de haber vuelto a tener un sitio en un panorama social en el que parecían estar limitados a tener un papel de comparsas. ... El primer ministro les ha permitido reforzar su unidad, aunque ésta es más artificial que real, y obtener tres ventajas de esta agitación social: les ha regalado una bombona de oxígeno reivindicativo, les ha permitido volver a plantear la lucha contra la precariedad, tras un largo tiempo es que esa actitud parecía antinatural en unas organizaciones que defienden a asalariados con contratos fijos, y les ha dado la ocasión de tratar de recuperar un sitio entre los jóvenes. Sin embargo, la citada bombona de oxígeno durará muy poco y, además, los sindicatos corren el riesgo de aparecer únicamente como portadores de rechazo, y, por tanto, de inmovilismo".
Y ahora, dos notas muy preocupantes en torno al conflicto nuclear entre Estados Unidos e Irán. La primera, en el editorial del FINANCIAL TIMES: "La nueva Estrategia de Seguridad Nacional norteamericana suaviza su tono respecto de la de 2002. Sólo en el caso de Irán se usa el mismo lenguaje de entonces. Se le define como 'aliado del terror' y 'enemigo de la libertad', y como 'la nación que más amenaza los objetivos norteamericanos'. ... Está reduciéndose la esperanza de una solución pacífica del contencioso con Irán". La segunda, en el artículo que el duro Thomas Friedman ha publicado en The New York Times: "No soy partidario de que nos retiremos ahora de Irak. Pero si lo hiciéramos, complicaríamos extraordinariamente la vida a Irán. ... Árabes y persas nunca han trabajado bien juntos. Además, si, tras la retirada, Estados Unidos lanzara ataques aéreos sobre Irán, este país no encontraría concentraciones de tropas norteamericanas contra las que responder con misiles".

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