Entre el fárrago de correos spam que llegan a mi ordenador, me aparece uno que se presenta con el rótulo de Centro de desarrollo Liensa. Tiene sitio web (www.liensa.com.mx) y el preceptivo eslogan en el frontispicio: «Capacitando para competir, Sirviendo para comunicar». Sí, como lo leen: con la «S» mayúscula después de la coma. El correo en cuestión se anuncia como «calendario de cursos de desarrollo humano». Esto del desarrollo tiene mucha miga en Internet: suelen llegar mensajes spam proponiendo métodos para desarrollar la atención, para desarrollar la inteligencia y, sobre todo, para desarrollar el órgano viril. Éstos son mayoría.Así, cuando se propone algún tipo de desarrollo humano, uno al principio no sabe qué parte de la propia humanidad pretenden que desarrolles. O que incrementes.
Obviamente, los expedidores del correo intentan incrementar su bolsa. No, el escroto no: la bolsa monetaria. Esta aclaración es oportuna porque los cursos que ofrecen son, por decirlo delicadamente, algo costosos: el denominado Liderazgo Humanista (así, con las consabidas e inapropiadas mayúsculas iniciales), cuya duración es de quince horas, sale por tres mil ochocientos dólares. Por lo tanto, no se sabe si el alumno desarrollará sus potenciales dotes de líder humanista, pero es seguro que subdesarrollará sus recursos monetarios.
La susodicha empresa desarrollista ofrece más cursos: Trabajo en equipo, etcétera. Todos ellos con precios similares y más o menos igual número de horas. Quedan al tanto los interesados.
Ahora bien, en cuanto al correo spam, aparece al final un párrafo que quiere dar a entender que no es tal: «Sino [sic] desea recibir mas [sin tilde ortográfico] información de nuestra empresa, favor de enviar un correo a informes@liensa.com.mx, para ser removido de nuestra base de datos».
Después de leer estas magistrales frases, uno se pregunta cómo pueden estos genios de la comunicación enseñar a cualquiera el modo de desarrollar otra cosa que no sea la estulticia.
Con referencia al mundo de la palabra escrita, existen, a mi entender, tres clases de tipos humanos: los alfabetizados (con mayor o menor caudal de ilustración); los analfabetos, y los analfabestias.
Los alfabetizados son aquellos que poseen vocabulario y se expresan correctamente por escrito. Entre los analfabetos se cuentan las personas que por razones económicas, de salud, o familiares, no han podido escolarizarse. Son absolutamente respetables, y entre ellos hay los que dominan un rico vocabulario oral y se expresan con bastante sentido común. Los detestables son aquellos que doy en llamar analfabestias, que vienen a ser los hijos de la alfabetización incompleta y chapucera, con fuertes dosis de pretenciosa horteridad y voluntad de enseñar a otros todo lo que ellos mismos no saben. Con frecuencia estos especimenes detentan puestos en la administración pública y los gobiernos autonómicos.¿Habrán seguido cursos de Liderazgo Humanista?
lazaro@covadlo.com

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